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Category Archive: Ciencia con ficción

Ascensor espacial: la alternativa al transbordador

Como escritores de ciencia ficción siempre estamos a la caza de conceptos y artefactos que enriquezcan nuestras novelas. No lo hacemos solo por motivos estéticos sino porque su misma existencia nos proporciona nuevas líneas argumentales y conflictos que ofrecer a nuestros personajes. Hablo, cómo no, de worldbuilding. Hoy os traigo una de esas maravillas de la ingeniería que aún no se ha hecho realidad. Pero confío en que terminará por llegar. Se trata del ascensor espacial, una obra de infraestructura mucho más realista de lo que parece y que os expongo a continuación.

¿Qué es un ascensor espacial?

En las novelas de ciencia ficción es habitual encontrar puertos espaciales donde diferentes mercancías se descargan. El comercio interplanetario parece un negocio muy lucrativo, como ya expuse en el artículo sobre minería espacial. Sin embargo, llega un momento en el que esas mercancías tienen que ir a un planeta, pues no todo puede ser consumido en las estaciones. Y nuestra enemiga la logística entra en escena.

Ingeniería genética: ¿libertad morfológica o no?

A la hora de hablar del transhumanismo hay que partir de su núcleo central: el cuerpo humano. La necesidad de perpetuar a los individuos más adaptados al medio ha marcado el proceso evolutivo del ser humano. Con la llegada de la tecnología y la comprensión de la biología y (parte) del material genético la humanidad puede ser un actor en el proceso. En lugar de un simple sujeto de pruebas al capricho de la naturaleza. De este modo, la ingeniería genética entra en escena. Tanto como un elemento de progreso, como fuente de debate.

Manipulando el material genético. Fuente

Ingeniería genética

La capacidad de manipular el material genético es una realidad. Plantas y animales destinados para el consumo son el resultado de experimentaciones en este campo. Pero como novelistas de ciencia ficción vamos a dar un paso más allá y trasladar esos experimentos al ámbito humano. La ingeniería genética es la alteración deliberada del ADN de un ser vivo. Y puede convertirse en uno de los elementos de la trama (o del escenario cultural) de tu novela. Para ello, deberías partir de cómo se manipula el ADN en tu novela. Existen dos aproximaciones: eligiendo entre los genes disponibles o introduciendo algunos nuevos.

Imperio galáctico: aprendamos de Stellaris

Este artículo tiene como objeto ofrecer una variante de formas de organización, diferencia de éticas y conflictos internos a las distintas formas de gobernar. Esto es ciencia con ficción, después de todo. Hoy toca el tipo de gobierno; algunos ejemplos que podáis utilizar al crear vuestras historias. Antes de nada, debo avisar que el génesis de esta idea me llegó jugando mi primera partida a Stellaris, cuando me pidieron que eligiera mi forma de gobierno en mi imperio galáctico. Stellaris es un juego de estrategia por turnos en el que debes expandir y mejorar tu imperio. Pero me sorprendió el grado de profundidad que alcanza la partida en puntos avanzados, con el surgimiento de facciones y disidentes.

Lo que Stellaris nos enseña sobre gobernar

Un juego de extrategia 4X que recomiendo a escritores

Y es que la gente que diseña videojuegos también tiene mucho que decirnos. Por eso voy  a utilizar las formas de gobierno disponibles para ejemplificar las posibilidades para tu imperio galáctico. No es el único juego del que hablaré en la web, ya que hay otros que pueden servir de inspiración, pero dejemos eso para otro día.

No hagas tu imperio galáctico un Imperio Despótico estándar

Cada escritor es libre de diseñar el mundo que quiera, como es natural. A la hora de leer, no obstante, a todos nos gusta que nos sorprendan. Y si estamos leyendo una novela en el que el Imperio Galáctico es regido por la tiranía del Emperador pues es más de lo mismo. Tienes que dotar a tu imperio galáctico de algo que lo haga único, ya sea en lo religioso, lo social, lo económico o los gustos artísticos. Aquí  nos centraremos en las formas de gobierno.

Lenguaje alienígena

A la hora de escribir ciencia ficción, hay ocasiones en las que los autores dan voz a un personaje que no es humano. Alienígena, máquina, deidad o criatura fantástica. Sin que importe la naturaleza exacta del personaje lo que sí es relevante es que no pertenece a la condición humana. Eso conlleva problemas de lenguaje. Hace poco tiempo, leí un artículo de Dalayn en el blog Más que veneno en el que hablaba de novelas de ciencia ficción que tienen como elemento central de la trama el lenguaje alienígena.

Lenguaje alienígena

Interesante idea la del contacto extraterrestre. Más allá de la filosofía o lo que podamos aprender de nuevas formas de comunicación, se me plantea la duda de cómo reproducir ese lenguaje alienígena. Hay que hacerlo distinto. Extraño. Inhumano. Inmediatamente recordé un personaje llamado Tenok Pol, que aparece en el Ciclo de la Unión de Miguel Ángel Alonso Pulido, al que posteriormente os presentaré, y, a partir de él, se me ocurrieron otros más. Personajes que, cuando hablan, queda perfectamente claro que no son humanos. Exactamente lo que estoy buscando mostraros en este artículo.

Lenguaje alienígena: cómo escribirlo

Los diálogos de los personajes no humanos tienen que ser diferentes. No me refiero a crear un idioma extraño que puede llegar a ser una pesadilla gramatical; ese idioma solo requiere un arduo aprendizaje para dominarlo. Hablo del modo en el que hablan, el cómo se expresan, qué peculiaridades los caracterizan. Un alienígena puede ser capaz de comprender el lenguaje, de reproducirlo, incluso; pero es fisiológicamente distinto, y eso conlleva a que su forma de expresarse deba ser perceptiblemente diferente a la humana.

Tanto si vas a utilizar un idioma universal como si decides que algunos personajes son capaces de hablar esas extrañas lenguas, o si son los alienígenas quienes hablan la de los humanos, sería interesante que el lector tuviera claro, desde un primer momento, que quien habla no es de este planeta.

Transhumanismo o humanidad artificial

Resulta curioso que en mis artículos de ciencia con ficción todavía no haya aparecido en ninguno de ellos el concepto de transhumanismo (conocido como H+). Especialmente porque muchas de las cosas que consideramos habituales en la ciencia ficción caen dentro de esta categoría. Es una de las piedras angulares de la llamada ciencia ficción dura (hard science fiction) y creo que aporta interesantes reflexiones para que podáis utilizarlas en vuestra novela.

Tecnología, ética y humanidad

¿Reflexiones? Así es, el transhumanismo es inseparable de la filosofía, la ética, la religión y la moral. Algunos de sus postulados amenazan la misma existencia de la humanidad. Por lo que el debate sobre la conveniencia o no de adoptar esta postura tiene severas implicaciones de identidad. No es de extrañar, el transhumanismo busca convertir a los seres humanos en algo totalmente nuevo e irreconocible: seres post-humanos. Individuos (o incluso mentes-colectivo) que han alcanzado niveles de comprensión que los simples mortales solo pueden imaginar. Tal vez para llegar a la fatídica conclusión de que los no-evolucionados son un estorbo para el progreso. Hasta alcanzar ese punto, el post-humanismo, son muchos los pasos que deben darse. El transhumanismo se convierte, de este modo, en el camino a recorrer. Un camino extremadamente peligroso por el que conducimos de forma descuidada.

La evolución morfológica es uno de los pilares del transhumanismo

Imagen: Tecnohumanidad

Dada la magnitud y ramificaciones del concepto he decidido que este será el primer artículo de una temática específicamente dedicada al transhumanismo. Tal y como ya tienen Astropolítica, Infraestructura y Astrofísica. Lo que os ofrezco hoy es un breve adelanto sobre diversos conceptos que trataré en futuros artículos. Un aperitivo, por así decirlo. Echemos un vistazo.

Mundo colmena: industria y superpoblación

La primera vez que oí hablar del concepto mundo colmena fue durante una partida de rol de Dark Heresy. El concepto me chocó de inmediato. Mundo colmena. Tenía sonoridad, tenía simbolismo. Era un nombre perfecto para lo que representaba: un planeta superpoblado hasta el extremo donde lo artificial se había convertido en el paisaje. ¿Puedes imaginarlo? Estructuras metálicas y de hormigón que se extienden más allá de donde alcanza la vista, abarcando la línea del horizonte. Chimeneas industriales vomitando humo y ceniza. Enormes autopistas colapsadas. Grandes naves de transporte luchando por un hueco en el espaciopuerto. Masas humanas apretujadas en calles repletas de reclamos publicitarios y puestos de comida ambulantes. Si aquello no era un escenario de ciencia ficción, no sé qué podía serlo. 

El paisaje en un mundo colmena

Industria más allá del horizonte

No mucho después me pregunté, ¿y de dónde sacan la comida? El propio trasfondo del reglamento de Dark Heresy me contestó: el agrimundo. He aquí las dos caras de la misma moneda. De este modo, con esa idea volviendo a mi cabeza años después, nace un artículo sobre cómo utilizar un agrimundo en tu novela de ciencia ficción y otro, este, sobre cómo hacerlo mismo con un mundo colmena.

La dinámica ciudad-campo, a escala planetaria

Agrimundo y mundo colmena. Industria y agricultura. Ciudad y campo. Son conceptos que no nos son desconocidos y que forman una parte esencial de nuestra vida, de nuestra economía. Cualquier especie inteligente, incluida la especie humana, que habite nuestro universo de ciencia ficción deberá solucionar el clásico problema de obtención de recursos. Por ello, me resulta necesario profundizar en los dos sectores básicos de producción: la agricultura y la industria. A escala planetaria. Si vas a crear un imperio galáctico tendrás que saber de dónde se consiguen los recursos. Y si esos lugares se pueden convertir en escenarios, mejor que mejor.

Agrimundo: producción alimenticia para tu imperio galáctico

No importa en qué mundo vivas, la gente tiene que comer. Eso no va a cambiar, por muchos años que transcurran. Y si lo que transcurren no son años, sino siglos y milenios, tal vez te encuentres con que las fuentes de producción de alimentos han alcanzado tal magnitud que pueden llegar a ocupar todo un planeta. Agrimundo, lo llaman algunos en la ciencia ficción. Yo me sumo a ellos.

El aspecto visual de un agrimundo

Imagen: Star Was Wikia

El agrimundo es ese planeta cuyo principal, casi absoluto, producto es el alimento. No importa si este se sustenta en grano, algas, insectos ricos en proteínas o ganado, la economía de este lugar está especializada en la producción alimenticia. Tal es así, que se generan unos increíbles excedentes que necesitan un comprador externo. El mejor amigo de esos excedentes es el mundo colmena, un lugar densamente superpoblado e industrializado, lleno de bocas que alimentar y que no produce su propia comida.

La dinámica ciudad-campo, a escala planetaria

Agrimundo y mundo colmena. Industria y agricultura. Ciudad y campo. Son conceptos que no nos son desconocidos y que forman una parte esencial de nuestra vida, de nuestra economía. Cualquier especie inteligente, incluida la especie humana, que habite nuestro universo de ciencia ficción deberá solucionar el clásico problema de obtención de recursos. Por ello, me resulta necesario profundizar en los dos sectores básicos de producción: la agricultura y la industria. A escala planetaria. Si vas a crear un imperio galáctico tendrás que saber de dónde se consiguen los recursos. Y si esos lugares se pueden convertir en escenarios, mejor que mejor.

La tripulación de una nave: el Wayfarer

Dando alma a los oficios

En el artículo de hoy hablaremos sobre la tripulación que hay en una nave espacial. Las distintas secciones de las que hablé en mi artículo sobre cómo construir una nave espacial explicaban la utilidad de los espacios y, como te habrás dado cuenta, su descripción estaba orientada hacia naves de grandes poblaciones, incluso naves generacionales. Hoy lo simplificaremos un poco y nos centraremos en una nave de tripulación reducida. Para ello, nada mejor que un ejemplo, y como estoy comprometido con el proyecto Adopta una autora voy a hablaros, aquí y ahora, de la tripulación más rica, práctica y carismática que he conocido. Los chicos del Wayfarer, la nave de la saga Wayfarers de Becky Chambers.

La tripulación del Wayfarer, por Becky Chambers

La autora, Becky Chambers

El propósito de esta nave es la de fabricar “túneles” en el espacio que conecten dos puntos de forma casi instantánea, creando así rutas comerciales. No es que esto sea fundamental para explicar las funciones de la tripulación de la nave (porque Becky Chambers personificó una serie de trabajos que pueden ser considerados estándar en una nave espacial) pero sin duda aporta algo de información sobre qué tenía en mente la autora a la hora de elegir a los miembros de su tripulación. Una vez Chambers eligió su tipo de nave la pobló con personajes. Y el resultado es hermosamente maravilloso.

Construir una nave espacial

Este artículo de ciencia con ficción será algo diferente. En lugar de hacer una descripción meramente teórica sobre cómo construir una nave espacial voy a ir explicando el proceso para construir una nave espacial. En concreto, la Ejulve, la nave de la saga de Hijos del Cirujano (cuya primera entrega es El Señor es mi pastor). ¿Qué debe contener esta nave (y todas las naves)? Esencialmente, todo lo que le permita viajar por el espacio y mantener a su tripulación viva. Eso incluye motores, energía, alimento, alojamiento, oxígeno y navegación. Además, como se ha convertido en un hogar, necesita de servicios auxiliares como zonas de recreo y socialización. Y un sistema de organización interna.

Construir una nave espacial

Cómo construir una nave espacial

Los componentes de tu nave espacial

¿Qué propósito tiene nuestra nave?

El primer paso a la hora de construir una nave espacial es elegir su propósito. ¿Qué es esta nave? La Ejulve no fue diseñada como una nave generacional, pero ha acabado convirtiéndose en una. Construida con fondos de la Unión Europea bajo bandera española su propósito original, nave de investigación en órbita, fue alterado tras el holocausto nuclear que las máquinas provocaron. Muchos siglos después, Ejulve sigue siendo una nave de investigación. Los únicos límites sobre lo que se puede investigar vienen marcados por las directrices del Tribunal de Seguridad Galáctica (popularmente conocido como Inquisición). Inteligencia artificial y bioingeniería suelen ser estas líneas rojas, que incluso a veces se difuminan. La investigación de mundos recién descubiertos (por naves exploradoras que cumplen ese propósito) es otro de sus cometidos.

Ejulve vaga por el espacio mientras los científicos en su interior desarrollan nuevas tecnologías. Peligrosas, en su mayoría. Militares en algunos casos. Desligada de los gobiernos estatales, se ha convertido en una suerte de corporación independiente cuyos ingresos proceden de la venta de patentes o la exclusividad de la producción de ciertas maravillas. Conozcamos esta nave.

Becky Chambers: el universo de Wayfarers

Adiós al antropocentrismo

Esta es la primera entrada que hago para el proyecto Adopta una autora. En este artículo voy a intentar dos cosas. Primero y más importante, hablar del universo que Becky Chambers creó para su saga literaria Wayfarers, (cuyo primer libro es The Long Way to a Small Angry Planet). Segundo, utilizar lo que contiene para tratar de mejorar mis habilidades como escritor de ciencia ficción.

Becky Chambers

La autora, Becky Chambers

Es mucho lo que podemos aprender de lo que la imaginación de la autora plasmó en una novela y solo espero que no me deje nada importante. Esta preocupación se debe a que si bien hay momentos donde se nos explica el worldbuilding de la novela, sea a través de una conversación o directamente en la narrativa, hay muchos pequeños detalles que enriquecen el mundo que se mencionan como al descuido. Y, por lo tanto, es fácil que pasen desapercibidos. Becky Chambers hizo un gran trabajo al construir su universo.

Dado que esto no va a ser una reseña, sino un estudio del worldbuilding, es posible que revele algunos datos sobre el libro. Nunca serán partes esenciales de la trama, pues no es eso de lo que este artículo habla, sino características que enriquecen el mundo y que tal vez al lector le hubiera gustado descubrir por sí mismo. Dicho esto, empecemos a hablar sobre el universo que Becky Chambers ha creado.