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El último deseo

El último deseo

Nunca he jugado a The Withcer, ni tengo planes de hacerlo en un futuro cercano, pero es imposible ignorar su existencia y, en el mundo literario, a su creador. Entre unas lecturas y otras me deambulaba por la cabeza de leer la saga del brujo cuando tuviera tiempo. Y resulta que en mi biblioteca municipal los tienen todos en perfecto estado. Ya no había más excusas para posponer su lectura. Así que cogí El último deseo y esta reseña refleja mis impresiones.

El último deseo de Andrzej Sapkowski

Soy un tipo peligroso y muy eficaz en lo mío

De monstruo en monstruo y cobro porque me toca

La premisa es que Geralt de Rivia es un cazador de monstruos y cobra por sus cabezas. Una especie de mercenario muy particular con gran talento y unas habilidades sobrehumanas que le hacen muy superior al soldado ordinario. Ideal para enfrentarse a criaturas y poderes malignos que la gente de a pie prefiere evitar. Y un imán para los problemas y las habladurías. Y es que alguien que escoge como profesión enfrentarse a lo peor de lo peor no es una persona con la que quieras entablar amistad.

Siguiendo una lógica aplastante, la figura del brujo en el mundo de la novela se envuelve en la controversia. Por un lado no lo quieren cerca y por otro se hace muy necesario cuando las criaturas amenazan a los tuyos. Ciertamente, no es humano, posee poderes y habilidades que le hacen extremadamente letal. Y las historias sobre lo que puede hacer se alimentan con leyendas y rumores; de ahí que nunca sea bien recibido. Un personaje muy interesante para el mundo que Sapkowski presenta.

A la hora de aceptar trabajos se rige por un código al que, aunque no se explica, Geralt se refiere a la hora de establecer condiciones para su labor. No puedo hacer esto, no puedo hacer lo otro y esto solo bajo estas condiciones. Puede dar la impresión de ser un poco tiquismiquis pero en realidad le está dejando claro a sus potenciales clientes que hay ciertos límites sobre lo que puede hacerse y lo que no, para que nadie pueda acusarle de embaucador. Eso también implica que solo trabajará si le van a pagar, así que no será el caballero andante que acuda al rescate. Un personaje muy bien tratado.

Relatos del brujo

El formato de este libro no es el de novela sino antología. Mientras lo leía no he podido evitar compararlo con Los viajes de Tuf, de G.R.R. Martin, donde las pequeñas historias que componían la novela, aunque distintas entre sí, encajaban a la perfección incluso en cronología. En El último deseo no es así. El intento de que las historias sigan un hilo se consigue con unas miniescenas de enlace que veo muy forzadas y me han disgustado. Eso le ha restdo puntos a la novela.

Eso y el propio formato de antología, que me ha dado poco tiempo para digerir las historias y hacerme a la idea de lo que estaba pasando. Porque justo cuando empezaba a disfrutar, la historia concluía. Una y otra vez, me ha dejado con las ganas.

Así que la historia, siento decirlo, es ni fú ni fá. El último de los relatos, El último deseo, es el más interesante junto con el de introducción, pero como novela no me ha resultado especialmente divertida. Le he visto poco jugo a la trama. Según parece, más adelante la saga sí que se convierte en novela propiamente dicha. Veremos si en ese momento veo la razón para esa fama que tiene.

Una narrativa de infarto

Esto es lo mejor de la novela, sus palabras. Es una maravilla sumergirse en estas novelas pero es gracias al autor, porque Sapkowski escribe que da gusto saber leer. Las descripciones, los gestos, el perfecto uso del vocabulario, todo lleva a sumergirse en la lectura. Las pequeñas escenas están muy bien planificadas y portan la información necesaria sin abrumar con datos que no son necesarios. Es asombroso. Sinceramente, es lo que ha hecho que este libro me haya gustado tanto.

Porque esa habilidad para escribir también afecta a los diálogos. Son muy pocas las acotaciones que aparecen en la novela y es porque apenas son necesarias. El tono de los personajes está tan bien trabajado que sabes en cada momento quién está hablando. Otro punto más a favor del autor.

Folclore polaco

Otro de los grandes éxitos de la novela es el tratamiento de las leyendas y la vida rural. Hay una constante mención a supersticiones campesinas, cuentos e incluso el vocabulario que la gente iletrada utilizada da una gran sensación de estar de pie junto a Geralt de Rivia. Estos pequeños detalles hacen muy grandiosa esta novela gracias al grado de inmersión que la cultura popular aporta. De nuevo, un punto a favor de la novela.

¿Recomiendo El último deseo?

Voy a decir que no. No recomiendo la novela. Dado que es entretenida, y desde luego es mucho mejor que otras obras famosas que pululan por ahí, no haré campaña en su contra, pero tampoco a favor. Es tu elección si quieres comprarla. Sin embargo, la forma de escribir de Sapkowski me dice que es un gran escritor, por lo que sí estaré muy atento a otras obras suyas. Sé que merecerán la pena.

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Carlos Pérez Casas

Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Licenciado en Historia por la Universidad de Zaragoza. Terminó sus estudios en Trinity College of Dublin. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Máster en Educación para el Profesorado de Secundaria y Bachillerato. Autor de dos novelas y (por el momento) fiel participante de NaNoWriMo.

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