Carlos Pérez Casas

Escritor de ciencia ficción y fantasía

Clonación e ingeniería genética

Ingeniería genética: ¿libertad morfológica o no?

A la hora de hablar del transhumanismo hay que partir de su núcleo central: el cuerpo humano. La necesidad de perpetuar a los individuos más adaptados al medio ha marcado el proceso evolutivo del ser humano. Con la llegada de la tecnología y la comprensión de la biología y (parte) del material genético la humanidad puede ser un actor en el proceso de manipulación de los cuerpos. Utilizando diversas técnicas de ingeniería genética podemos elegir lo que queremos ser. Ya no estaremos expuestos al capricho de la naturaleza. Con esta premisa es con la que la ingeniería genética aplicada en humanos entra en la escena de la ciencia ficción. Y eso podrá ser motivo de progreso, o como fuente de conflicto para tu novela.

Ingeniería genética en humanos

La capacidad de manipular el material genético es una realidad. La modificación genética ya se ha aplicado en plantas y animales, especialmente en aquellos destinados para el consumo. Pero como novelistas de ciencia ficción vamos a dar un paso más allá y trasladar esos experimentos al ámbito humano. La ingeniería genética es la alteración deliberada del ADN de un ser vivo. Y puede convertirse en uno de los elementos de la trama (o del escenario cultural) de tu novela. Para ello, deberías partir de cómo se consigue ADN recombinante en tu novela. No hace falta que tengas un doctorado en biotecnología, a los lectores les sobra con que lo menciones y des pruebas de que sabes algo del tema. Existen dos aproximaciones: eligiendo entre los genes disponibles o introduciendo algunos nuevos.

La primera modalidad es la que menos problemas éticos presenta: si un hijo puede nacer con un defecto genético importante, es sensato evitar el gen que lo provoca. Este método consiste en la eliminación de defectos genéticos. Cierto es que habrá grupos sociales y/o religiosos que se opongan a este tipo de prácticas, pero no se están realizando cambios significativos. Se está eligiendo un hijo entre los que se podrían tener del método tradicional. O simplemente descartando algunas opciones.

Si hay voces en contra de esta práctica, es fácil imaginar los gritos que surgirán ante la segunda modalidad: niños a la carta. El material genético de los futuros niños será diseñado en laboratorios. No importa realmente quiénes son los progenitores. Y es este punto el que voy a desarrollar en profundidad. La búsqueda de un niño con todos los dones que el cuerpo humano puede ofrecer y ninguno de sus defectos.

El material genético de los futuros niños será diseñado en laboratorios. Clic para tuitear

El humano perfecto…

En la búsqueda del humano perfecto, podríamos hallar la no tan sorprendente deducción de que solo hay una posibilidad. Un humano perfecto. Y entonces todos seremos fabricados iguales. Homogéneos. Eso no indica necesariamente que todos debamos ser copias exactas de un mismo modelos, pero sí es cierto que seremos pequeñas variaciones de un arquetipo definido. Esto pone en peligro la invidualidad del ser humano.

Eso en lo que concierna a las convenciones sociales. Luego hay que añadir las problemáticas de querer conseguir un humano perfecto en función de nuestros criterios. Frankenstein creó un monstruo único porque sentía que podía hacerlo, y luego se arrepintió de ello, provocando una cadena de sucesos trágicos en su vida. Podríamos sentir esa necesidad.

…un clon de sí mismo

Es posible que ni siquiera hiciera falta diseñar un humano desde cero. Bastaría con aplicar la clonación. A nuestros padres fallecidos, un hijo perdido, un interés amoroso que nos rechazó o incluso a nosotros mismos. Todo se puede clonar. Esto último debería ser lo menos sorprendente. Cuando consideremos que somos perfectos, querremos que todos sean como nosotros. A nuestra imagen y semejanza. Una nación de Juanes y Juanas que quiere dominar el mundo es algo que puedes pensar en incluir en tu novela. ¿Empiezan a surgir ideas sobre ingeniería genética? Bien. Eso es bueno. Si quieres saber más sobre clonación, tal vez quieras echarle un vistazo a este artículo de Isla Tintero.

Clonación e ingeniería genética

Soy experto en SEO. Mi especialidad es el SEO. Domino todo sobre SEO…

Y si el objetivo es la perfección surgen dos problemáticas. La primera es la libertad morfológica, ¿hasta qué punto podemos decidir sobre nuestro cuerpo? Y la segunda es la aparición de carreras armamentísticas. ¿Qué puedo hacerle a mi cuerpo para que sea mejor que el de otros? Interesantes preguntas para un escritor de ciencia ficción.

Libertad morfológica

La capacidad de modificar nuestros mediante ingeniera genética hace plantear la pregunta sobre dónde está el límite. Y si debería haberlo. Si tu novela va a incluir la ingeniería genética deberías pensar en cómo ha condicionado a la sociedad. O, mejor aún, qué opinión tiene la sociedad sobre la ingeniería genética. Si los códigos morales y legales prohíben este tipo de tecnología aquellos que la utilizan serán individuos clandestinos, perseguidos por las fuerzas del orden.

Una segunda opción es que tu sociedad tenga asumida la presencia de humanos genéticamente modificados, pero los límites estén marcados por el Estado. Esto podría derivar en un sistema de castas donde se fabrican humanos en base a una planificación de lo que será necesario. El mejor ejemplo de esto es la novela Un mundo feliz, de Aldous Huxley. La tercera posibilidad es la de una sociedad totalmente libre, donde cada uno puede modificar su cuerpo sin que existan límites.

Ingeniería genética y sistema de castas

Con el devenir de la historias las sociedades se van volviendo más y más compleja, y aunque ha habido retrocesos significativos, la obtención de nuevos derechos es uno de las principales reivindicaciones. Con la llegada de esta nueva tecnología, la capacidad para elegir nuestros cuerpos será ampliamente discutida.

¿Esclavos de nuestros genes o de nuestros padres?

Hasta ahora no teníamos la capacidad de elegir cómo era nuestro cuerpo. Sí, tu cuerpo podía cambiar en función de la actividad física o la alimentación, factores sobre los que podías influir a la búsqueda de beneficios. También variaciones estéticas derivadas de la cirugía, los tatuajes u otros elementos decorativos. Pero no podías cambiar en esencia cómo era tu cuerpo. Eso lo decidía la lotería genética.

Sin embargo, con la aparición de la ingeniería genética en humanos hay un nuevo factor de decisión: tus progenitores. Mucho más que antes. En el transhumanismo los padres son quienes eligen cómo naces y cuáles son tus características. Por lo que tienen en sus manos una gran responsabilidad. ¿Qué clase de vida quieren para su progenie y qué necesitarán para conseguirlo?

Los padres y la ingeniería genética

Gran pregunta planteada en la película de Gattaca

No es algo trivial. En ningún caso podemos elegir sobre cómo somos al nacer, pero se introduce el elemento social de la culpabilidad. Con un nacimiento tradicional puedes estar insatisfecho con tu cuerpo, pero no puede cargar la culpa sobre la naturaleza, aunque quisieras hacerlo para desahogarte. Sin embargo, sí puedes responsabilizar a tus padres por haber elegido un determinado tipo de genes y no los que tú querrías tener. Este es un factor sobre el que los psicólogos del transhumanismo tendrán que ofrecer soluciones. Y puede darte alguna idea para tu novela.

Carreras armamentísticas en la biología

Pero existen más peligros derivados de la ingeniería genética. Una vez nos adentremos en la modificación de seres humanos se creará un estado de psicosis sobre qué oportunidades nos ofrece la vida si estamos “retrasados”. Llegará un momento en el que nuestros estudios y experiencia laboral tendrán que compartir espacio con nuestro material genético. Hay trabajos que te exigen ser más fuerte. Más atractivo. Mejor capacidad pulmonar. ¡Seis dedos en cada mano! Pies prensiles. Una vez la ingeniería genética empiece, se irá desarrollando más y más para satisfacer las necesidades de la sociedad.

Gattaca y la ingeniería genética.

La película Gattaca, que recomiendo encarecidamente, gira en torno a la rivalidad social entre humanos mejorados, que gozan de privilegios y mejores puestos de trabajo gracias a su material genético superior, y los ordinarios, gente nacida mediante el método tradicional, parias sociales a los que se considera poco mejores que criminales. Es la historia de la reivindicación de un ordinario como un ser humano legítimo. Pretende demostrar que puede realizar un trabajo cualificado aunque no esté destinado a ello.

Partiendo de esta base, puedes crear una historia en la que los padres sienten la presión de hacer que sus hijos sean mejores que los del vecino, siempre a la búsqueda de un hijo mejor que no sea rechazado por la sociedad. Todo esto puede generar en enfrentamiento entre hermanos de distinta escala evolutiva y toda una subespecie de atrasados en busca de su lugar en el mundo.

Arquitectos genéticos

Los encargados de estudiar y poner en práctica la ingeniería genética y sus potenciales mejoras suelen denominarse arquitectos genéticos. Estos individuos conocen los secretos de la biotecnología y el genoma humano. Y aspiran a diseñar nuevos secretos.

Los arquitectos genéticos pueden ser los villanos de tu novela. Unos individuos que están dispuestos a cualquier cosa para empujar al ser humano hacia la siguiente escala evolutiva. Son científicos locos, al menos como arquetipo. Pero van más allá, son artistas en busca de su obra maestra. En su búsqueda del humano perfecto las leyes se quebrantan y los códigos morales se flexibilizan. La inmortalidad no es un muro para ellos. Son individuos muy valiosos para aquellos que tienen una petición específica que los métodos tradicionales no pueden proporcionar. Lo único que pedirán a cambio será patronazgo para continuar con su agenda investigadora.

Portada de El Cirujano. Una novela de fantasía y ciencia ficción sobre ingeniería genética

También existen héroes entre los arquitectos genéticos. Aquellos que buscan una solución a los problemas de la humanidad dentro de su genoma. Enfermedades, defectos, escasa longevidad. Todo lo que perjudica al ser humano debe ser eliminado. Y su desafío es aún más grande cuando la amenaza a la humanidad no es natural. Puede que traten de arreglar el desastre que otro arquitecto genético provocó, o que la destrucción de Tierra sea inminente y deban averiguar cómo hacer que los humanos sobrevivan en otro planeta.

Bioconservadores frente a la ingeniería genética

Los bioconservadores son una facción que se opone a todo tipo de ingeniería genética. Se oponen al progreso porque rompe con la evolución perfecta que la naturaleza otorgó al ser humano. La oposición al progreso artificial puede ser resultado de la amenaza que representan los nuevos humanos para el orden social existente. Su lucha es contra aquellos que les convertirán en desechos genéticos. Contra los humanos superiores. Pero también se oponen al desarrollo de inteligencias artificiales o el ascenso de cerebros animales a un plano superior de inteligencia. La humanidad no es lo fundamental para ellos sino que es la única especie inteligente que debería existir.

Usar a los bioconservadores en tu novela de ciencia ficción

En primer lugar, como rebeldes que se oponen a las investigaciones de su gobierno o de algún imperio galáctico. Libran una guerra contra aquellos que les oprimen y amenazan su existencia. Este enfoque es muy interesante en novelas ciberpunk. Puedes crear una sociedad distópica donde superhumanos controlan una población de humanos ordinarios a través de unos férreos controles que determinan su lugar en el mundo en función de su genética. Esta es otra de las ideas de Gattaca.

Un paso más allá sería convertirlos en terroristas. Gente que utiliza el terror y matanzas masivas para que la gente se vuelva contra quienes defienden la ingeniería genética. Los objetivos de sus ataques deberían ser centros de investigación o superhumanos con poder, pero no sería extraño que llegaran a utilizar el poder de la ingeniería genética para demostrar los peligros que conlleva. Entonces podrían convertirse en bioterroristas, un grupo que Isla Tintero analizó en este artículo.

Por último, pueden cumplir la labor de vigilantes. Tal vez como una organización cuyo objetivo es asegurarse de que no se lleven a cabo experimentos genéticos que puedan llevar a todos los problemas anteriormente mencionados. En mi caso fue el Tribunal de Seguridad Galáctica (en mi novela El Señor es mi pastor), popularmente conocida como la Inquisición, que se asegura de que no se lleven a cabo investigaciones que amenacen a la humanidad. Menos aún que se pongan en práctica.

Seguiremos hablando de transhumanismo

La ingeniaría genética es una de las aproximaciones al concepto de transhumanismo. Pero existen otros temas que me gustaría tratar en estos artículos, así que continuaré trabajando. ¿Tienes algo que opinar sobre lo dicho? No dudes en dejar un comentario y si quieres estar al tanto de más artículos te invito a que te suscribas a mi lista de avisos.

Anterior

Hábitos de escritura: ideas, trabajo y apoyos

Siguiente

Subgéneros de fantasía y ciencia ficción

  1. Raquel

    Buenas! La idea es buena, pero por favor, no digas que se manipula el código genético. El código genético es la equivalencia entre los aminoácidos y las proteínas y se puede cambiar, sí, pero se hace solo para conseguir que las proteínas expresen aminoácidos que no tendrían normalmente. Al principio pensaba que te referías a eso, pero me he dado cuenta de que simplemente te referías a cambiar los genes. Pues ya está, dilo así. Código genético y material o carga genética no son en absoluto sinónimos y es un fallo grave.
    Espero que no te ofenda el comentario, un saludo,

    • Carlos Pérez Casas

      No, no. Dime. ¿Qué tengo que cambiar? Por que he usado algunas expresiones como sinónimos y a lo mejor no lo eran. Dime dónde hay que matizar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén