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La tripulación de una nave: el Wayfarer

La tripulación de una nave: el Wayfarer

Dando alma a los oficios

En el artículo de hoy hablaremos sobre la tripulación que hay en una nave espacial. Las distintas secciones de las que hablé en mi artículo sobre cómo construir una nave espacial explicaban la utilidad de los espacios y, como te habrás dado cuenta, su descripción estaba orientada hacia naves de grandes poblaciones, incluso naves generacionales. Hoy lo simplificaremos un poco y nos centraremos en una nave de tripulación reducida. Para ello, nada mejor que un ejemplo, y como estoy comprometido con el proyecto Adopta una autora voy a hablaros, aquí y ahora, de la tripulación más rica, práctica y carismática que he conocido. Los chicos del Wayfarer, la nave de la saga Wayfarers de Becky Chambers.

La autora, Becky Chambers

El propósito de esta nave es la de fabricar “túneles” en el espacio que conecten dos puntos de forma casi instantánea, creando así rutas comerciales. No es que esto sea fundamental para explicar las funciones de la tripulación de la nave (porque Becky Chambers personificó una serie de trabajos que pueden ser considerados estándar en una nave espacial) pero sin duda aporta algo de información sobre qué tenía en mente la autora a la hora de elegir a los miembros de su tripulación. Una vez Chambers eligió su tipo de nave la pobló con personajes. Y el resultado es hermosamente maravilloso.

Reivindicación racial y de género

Como ya comenté en el artículo sobre el universo de Becky Chambers, el ser humano no es la especie predominante (ni siquiera es una de las importantes) y el primer contacto que tenemos con ello es a través de la tripulación de la nave, que nos deja entrever que el capitán humano es muy afortunado, porque hay pocos humanos que se dediquen a construir túneles. También mencionan que los trabajos que consiguen ahora son los mejores a los que pueden aspirar. Las cosas son así. El universo de Becky Chambers es pesimista. Sus personajes, no. Ellos aspiran a más, a mejor, a más justo. Su optimismo se nos contagia gracias a su día a día, a cómo elaboran su trabajo dispuestos a hacerlo bien y poder aportar su granito de arena.

Leyendo la novela da la impresión de que Chambers diseñó primero los personajes y luego la trama, porque su riqueza es inmensa. Cada personaje cumple un rol dentro de la nave, y ese rol es consecuencia inmediata de su forma de ser.

El capitán, Ashby

Un capitán pacifista. Esperando el regreso de un ser amado de una terrible guerra.

Un pacifista. Y es rosa. Son las dos cosas clave que hay que saber sobre Ashby Santoso. Su historia gira en torno a que es descendiente de los humanos exiliados en la flota éxodo, lo cual le ha concedido su curiosa pigmentación, marcándole como un hombre del espacio, que vive y viaja a través de la inmensidad. Su pacifismo, por otro lado, marca su forma de ser, siempre siendo diplomático y procurando evitar los conflictos. No solo las guerras sino también los problemas entre sus tripulantes. Es el padre de todos, que vela por el bienestar general.

La piloto, Sissix

Para Rosemary, Sissix era demasiado alienígena para considerarla hermosa pero era… impactante. Sí, esa era la palabra exacta.

Estar a los mandos de una nave espacial es una gran responsabilidad. Y por encima de eso está la imperiosa necesidad de ser competente y de mantener la cabeza fría cuando las cosas se compliquen. ¿Qué mejor para esa tarea que una repitiliana de sangre fría? Sissix pertenece a la especie andrisk, una de las más influyentes del Galactic Commons.

En un momento de la novela la piel de Sissix muda. Es algo que algunos reptiles, como las serpientes, hacen cuando su piel se deteriora debido a las condiciones climáticas o cuando necesitan crecer. En Sissix sucede algo similar. Pese a que la temperatura interna de la nave se mantiene elevada para facilitar la habitabilidad de Sissix estos cambios de piel son necesarios. Cuando sucede, Sissix trata de recibir atención médica sin que nadie se entere de que está en “esos días del mes”, algo que parece avergonzarle. Su fracaso en pasar desapercibido torna en una escena de ternura donde sus compañeros de tripulación se muestran comprensivos con su situación y le ofrecen su ayuda sin ningún tipo de reparo. ¿Te encuentras mal? Vamos a ayudarte sin mostrarnos retraídos. Ojalá todos nos mostráramos tan atentos con los pequeños problemas de nuestra biología.

Y, por supuesto, tiene más que superados las actitudes ofensivas de otras especies hacia ellos, que copulan con quien les da la gana y cambian de familia en función de cómo se sienten de apreciados. Pertenece a una especie pragmática a la que le gusta las cosas simples y bien hechas. Sin innecesarias complicaciones. Sisisix puede ser algo brusca pero es consciente de ello y trata de contenerse por el bien de su nueva familia, la tripulación.

La Inteligencia Artificial, Lovelace

Rosemary se detuvo, dándose cuenta de que estaba tratando de hacer sentir mejor a una IA. Era extraño, pero algo en la actitud de Lovey hizo que Rosemary se sintiera ruda. ¿Podían las IAs sentirse ofendidas? No estaba segura.

Hay quienes no consideran a la IA como parte de la tripulación, esto es algo que se ve dentro de la propia novela cuando tras sufrir daños la nave no se contabiliza a Lovelace como una de las afectadas por el suceso. Para gran parte del universo es solo una IA más. Sin embargo, Lovey muestra una gran personalidad y revela cierto trasfondo reivindicativo. Para empezar, anhela ser humana porque está enamorada y le gustaría tener un cuerpo físico para poder experimentar por completo el amor, no solo la conversación.

Este último elemento es utilizado por Chambers como un anticipo de lo que será la escasez de derechos que las IAs tendrán cuando, aun comportándose y teniendo sentimientos como una especie inteligente, no sean consideradas más que un objeto. Reivindicación a través de este miembro pleno de la tripulación, aunque a algunos no se lo parezca.

El informático, Jenks

—Encantado de conocerle, señor Jenks.

—¡Señor Jenks! Me gusta. Hey, Lovey, conéctame con toda la nave, por favor. —Un altavoz cercano se encendió—. Atención en todas las cubiertas. Siguiendo el ejemplo de nuestra funcionaria, solo responderé a mi título completo: señor Jenks. Eso es todo.

La función que desempeña en la nave es la de mantener todo lo que no es mecánico en perfecto funcionamiento. En esta labor de mantenimiento hace una buena pareja con Kizzy, apoyándose el uno al otro en su tarea diaria, teniendo una buena química en su relación y aportando gran parte del toque cómico.

Desde un primer momento vemos que Jenks, que padece un defecto genético similar al enanismo, está enamorado de Lovelace. El sentimiento es mutuo. Podemos apreciar claramente cuán preocupado está por mantener los sistemas de la nave a punto, incluida la propia Lovey, para tratar de hacer más sencilla su existencia. Su trabajo se convierte así en la mejor forma de cuidar a quien quiere.

El médico/cocinero, Doctor Chef

—Soy el Doctor Chef.

—Yo soy Rosemary —dijo—. Tienes un nombre muy interesante.

—Bueno, no es mi verdadero nombre, pero cocino la comida y trabajo en la clínica. Soy lo que hago.

—¿Qué especie eres?

—Soy un Grum, y actualmente soy varón.

Toda nave necesita un médico, y también comer. El Doctor Chef cumple ambas funciones de cuidado de la salud de la tripulación perfectamente. Este es un personaje muy interesante tanto en su trasfondo como en sus actos. Posee una gran pasión por la jardinería, la comida y todo lo que crece. Sus temas de conversación circulan en torno a estos intereses y siempre está atento a las necesidades ajenas.

Sobre el “actualmente soy un hombre” Becky Chambers nos da una interesante especie alienígena. Durante la juventud todos los Grum son hembras fértiles, una vez alcanzan cierta edad se convierten en machos para finalizar su vida sin género alguno. De este modo los Grum tiene una sociedad absolutamente perfecta en lo que a igualdad de género se refiere, pues todos han estado o estarán en la posición de los demás. En este aspecto todos están en el mismo barco.

Nada bueno puede surgir de una especie en guerra consigo misma.

Pero claro, no todo es bonito en el universo de Chambers. Las circunstancias de su planeta de origen, inmerso en una eterna guerra civil que se pierde en los albores de los tiempos, le han convertido en un ecologista absoluto pero sin poner en ningún compromiso a quienes no comparten su visión. En este aspecto pretende ser instructivo, alertar a las especies que están contaminando su propio planeta de los terribles sufrimientos que ellos padecieron por ser tan descuidados. Un llamamiento a preocuparse por el bienestar de las generaciones futuras.

La mecánica, Kizzy

Llevaba un mono naranja machado con grasa y jugo, parcheado en los codos con tela brillante y grandes puntadas. Había notas manuscritas en sus mangas. COMPROBAR 32-B ¿CABLES VIEJOS? NO OLVIDES LOS FILTROS DE AIRE, IDIOTA. COME.

¿Quién no adora a este personaje? ¿Y quién no encuentra sus similitudes con Kaylee, de Firefly? Es, en apariencia, un desastre de persona porque lo tiene todo desordenado. Pero es ella quien mantiene las piezas en su sitio y en funcionamiento, hace que nada se rompa en el momento más inoportuno y mantiene a todos respirando y a salvo de la radiación. Es, por encima de todo, alegre. La inmensa mayoría de los momentos cómicos vienen por su lado, incluidas conversaciones sobre temas del todo inapropiados para la mesa, como drogas de diseño o canciones que hablan de tirarse a la familia real harmagiana (aunque ella crea que sea una alegre e inocente canción acerca de sombreros). Una chica alegre y torpe.

¿Necesitas unas cortinas? Ella te hace unas ridiculamente infantiles sobre peces de colores. ¿Tienes unas pequeñas cajas herméticas que protegen objetos delicados de la radiación? Kizzy las usa para guardar caramelos. ¿Estamos respirando veneno? ¡Oh, mierda, los filtros!

La funcionaria, Rosemary Harper

—No es una niña, solo es joven. Y todo el mundo tuvo un primer trabajo, Corbin. Incluso tú debiste empezar en algún lado.

—¿Sabes cuál fue mi primer trabajo? Limpiar muestras sucias en el laboratorio de mi padre. Un animal adiestrado podía hacer eso. Así es como un primer trabajo debe ser.  Estoy preocupado de que pulse el botón equivocado.

—Corbin, no va a pulsar ningún botón. Va a hacer informes y rellenar papeleo.

—Y lidiar con patrullas fronterizas, guardia de aduanas, clientes que no pagan. No todos en este negocio son de fiar.

—Ella puede hacerlo, es un trabajo duro pero no será difícil si es tan organizada como parece ser.

La nueva. Rosemary es la primera persona que conocemos y sabemos que se encuentra en un apuro. Su (primer) trabajo es encargarse del papeleo burocrático de la nave. Aburrido. Pero Chambers se las arregla para crear un personaje encantador que ha descendido en la sociedad, ha pasado de la opulencia a la vida diaria del trabajador y en lugar de quejarse de ello solo siente vergüenza por ver cómo ha vivido ignorante de lo que es un mundo lleno de inseguridad. Esto no es un barato “oh, qué malos son los ricos” sino un “soy consciente de lo que los nuestros han hecho para mantenerse arriba”. Arrastra los pecados de su familia. Me encanta.

Su rol en la historia será la de mostrarnos cómo es el worlbuilding ¡y qué bien lo hace! Sus preguntas son inteligentes; su razonamiento, lógico. Es un personaje de extrema inteligencia y curiosidad. Es también uno de los más complejos de categorizar, ya que ella misma está buscando su lugar en el universo.

Y he aquí a la gran reivindicación. Soy una empollona pero te puedo demostrar que valgo. Diversos sucesos ocurren en la nave que requieren de conocimiento abstracto o curiosidades sociales. Pero la sabiduría teórica puede ser práctica y Rosemary demuestra su utilidad (más importante aún, se lo demuestra a sí misma) salvando grandísimos peligros gracias a sus conocimientos académicos, como el dominio de idiomas, el modo correcto de hacer una petición oficial o conociendo los entresijos legales de ciertas especies. Bajo situaciones de crisis, Rosemary madura como persona y personaje a ojos del lector y pasa de ser la nueva a parte de la tripulación.

El navegante, Ohan

Ohan es un Sianat Pair. Macho, pero le llamamos ellos.

Ohan son los encargados de viajar a través de un espacio no real que conecta dos puntos, un inmaterium por el que ellos pueden pilotas la nave sin que se pierda en esa desconocida nada que hay entre dos portales. Y digo son porque Ohan es un plural. El virus que les concede su don les otorga una conciencia/personalidad múltiple que hace que hablen como si fueran un grupo. Esto puede chocar el lector y ciertamente lo hace con la pobre Rosemary.

Este es el personaje con el que menos interactuaremos pero también tendremos la oportunidad de conocer su historia, interesarnos por él y desearle nuestros mejores deseos. Incluso los monstruos y los solitarios tienen un pasado detrás, junto a un incierto futuro.

¿Qué rol ejercen en la nave? Son un navegante. Permiten a una nave espacial recorrer grandes distancias (gigantescas) sin necesidad de tener que cruzar todo el espacio real en un largo viaje que podría llevar varias generaciones. Ohan estos solucionan los problemas y permiten a la nave avanzar. En cierto modo, nos recordarán a los navegantes de Dune, a los que la especia mutaba a cambio de darles el don de viajar. 

El algaísta, Corbin

Artis Corbin era dos cosas: un algaísta talentoso y un completo gilipollas.

No es inapropiado decir que es el menos querido, tanto por el lector como por la tripulación. Es lo que hay. Por eso lo he dejado para el final. Como encargado de reducir los costes de combustible de la nave es esencial para mantener la fiscalidad de esta pequeña empresa alejada del rojo; sin embargo, su falta de tacto, su escrupoloso respeto de las normas y su quejumbrosa actitud le convierten en un personaje molesto.

¿Y qué hace Chambers? Una vez nos ha mostrado a este nefasto personaje que no nos despierta nuestra simpatía le va dando una historia y una evolución que hace que, si al menos no queramos ser sus amigos, no tengamos ningún problema en ofrecerle nuestra ayuda porque comprendemos cómo se siente y qué duras pruebas está padeciendo. Su arco es rápido, es intenso y no ofrece una vez más el velado consejo de “nada es lo que parece”. Artis Corbin no solo nos ahorra dinero en la nave, nos enseña que no debemos juzgar por la primera impresión. Nunca.

¿Qué nos ha enseñado la tripulación de Bcky Chambers?

Dejando a un lado el gran carisma de los personajes, esta subyacente el mensaje de la diversidad. En la nave encontramos amplitud de especies y géneros ejerciendo profesiones diversas. No hay un oficio asignado a un género o a una especie. Chambers nos dice que cualquiera puede hacer lo que se proponga y que por ello a la hora de crear un personaje que sea parte de una tripulación no hace falta recurrir a los tópicos. El capitán no tiene por qué ser un hombre blanco de mirada dura y aspecto firme (¡puede ser rosa!). El cocinero no tiene porque ser un ELLA. O el mecánico un ÉL.

Chambers le ha dado diversidad a su novela, y la ha convertido en algo mucho más rico que lo que estamos acostumbrados a ver. Sigue su ejemplo.

Hasta aquí hemos llegado

Animo a todos los que han leído este artículo a aproximarse a esta novela de lenguaje sencillo e historias profundas. De momento en solo está en inglés, pero soy de los que hace presión social para que sea traducida al castellano. (Nota: Parece que la Editorial Insólita va a hacerlo, crucemos los dedos). Mientras tanto podéis comprarlo (en inglés) en este enlace de Amazon. ¿Tenéis alguna opinión? No dudéis en dejármela en los comentarios.

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Carlos Pérez Casas

Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Es profesor, escritor y corrector ortotipográfico. Autor de dos novelas (El Señor es mi pastor y El alguacil) y, por el momento, fiel participante de NaNoWriMo.

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