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Punto de vista en una novela

Punto de vista en una novela

Junto con la prosa, que veremos en otro artículo, el punto de vista va a determinar la diferencia entre un escritor profesional y un inexperto. No hablo de qué tipo de punto de vista utilizas, sino cómo lo usas y si estás respetando sus normas. Desde la primera línea estableces un pacto con el lector. ¿Quién es el narrador de tu historia y por qué debería escucharle?

Los puntos de vista

Un punto de vista es el lugar desde el que se narra la historia. El lector es quién percibe la historia pero es el narrador quién pone las palabras frente a él. Por eso es esencial marcar desde un principio quién está contando la historia, dejarlo bien claro y no romper con esa regla establecida desde la primera página para no confundir al lector. Es importante mantenerse firme en esa elección a menos que exista una razón verdaderamente buena para no hacerlo. En términos literarios, existen tres posibles puntos de vista: primera persona, tercera persona limitada y tercera persona omnisciente. No hay más. Si vas a escribir una novela nunca utilizarás la segunda persona.

El punto de vista según Brandon Sanderson

Esta es la cara que pone Brandon Sanderson si le sugieres escribir en segunda persona. Fuente.

Antes de entrar en materia es necesario hablar sobre los tiempos verbales. Existen dos: el presente y el pasado. Un libro nunca se escribe en tiempo futuro, y hacerlo no te convierte en alguien innovador, porque ese libro es un desastre incluso antes de ser escrito. En lo que respecta al presente y al pasado, son bastante intercambiables. Cada autor tiene preferencia por uno u otro. Aunque, en general, el pasado se utiliza en narrativa de ficción mientras que el presente es más abundante en la no ficción (ensayo, por ejemplo) y en los géneros adolescentes.

La primera persona

Habitual en literatura infantil y juvenil. Es simple. Es fácil. Solo hay un personaje hablando y sus palabras son las que forman el texto. El lector se acostumbra de inmediato al personaje y su voz, marcando una diferencia con él.

En este tipo de historias la cantidad de personajes debe ser limitada, porque de otro modo el lector se verá confundido tratando de averiguar quién es quién. Recuerda que el lector solo tiene ojos para el protagonista narrador. Ese “yo” que se repite a lo largo del texto es lo más importante en la historia, así que el lector se pegará a él esperando que le revele información. Esto supone una gran ventaja, porque permite hacer algo que normalmente no podrías, y eso es hacer infodump. Te permite explicar sin excesiva justificación. Solo porque el personaje está pensando en eso. Y punto. Si se revelan datos en la cabeza del personaje es porque el protagonista cree que es importante. Si no lo fuera, no estaría pensando en ello, ¿cierto?

Dada la naturaleza personalista de esta narración, tu personaje debe ser por necesidad lo más importante de la novela, relegando a un segundo plano la trama y la ambientación. La gran ventaja de la primera persona es la velocidad. Todo es más rápido en primera persona. Por otro lado, también te permite mentir al lector. Porque no eres tú, como autor, quien cuenta la historia sino el protagonista. Y los personajes no son imparciales. ¿Lo que leo es cierto o el protagonista lo adorna para quedar bien?

Al mismo tiempo, se espera que el protagonista sobreviva a la historia. Esta es una expectativa que tiene el lector a lo largo de la novela. No la rompas si no es necesario. Existen libros que matan a su único protagonista narrador en la última página. Hacerlo no te convierte en alguien renovador del género. Ya se ha hecho. Pero puede causarte problemas si su muerte aparenta ser gratuita. Debe existir una muy buena razón para matar a tu narrador.

Tercera persona limitada

La elección más habitual entre los escritores. El punto de vista en tercera persona limitada sigue a un personaje como observador. El lector percibe cuanto sabe, hace y siente ese personaje; sin abandonarle. Esta limitación ofrece una gran ventaja al permitir esconder eventos o amenazas (al lector y al personaje), porque el personaje no lo sabe. Con el desarrollo de los acontecimientos, el personaje se verá sorprendido a la vez que el lector.

Pero lo que es un aventaja, también tiene su desventaja. Como autor debes tener mucho cuidado de revelar información que no puede conocerse. Anticipa qué es lo que tu personaje sabe y qué no. Y ten mucho cuidado. Esto incluye las cosas más insignificantes.

No puedes decir “John entró por la puerta a su espalda”. Tienes que decir: “La puerta se abrió y se giró para echar un vistazo. Era John”.

Para que la tercera persona limitada sea realmente efectiva toda la escena debe estar desde ese punto de vista, manteniéndose firme. Si vas a cambiar de punto de vista también debes cambiar de escena, para no confundir al lector sobre quién es quién. El lector sabrá quién es quién porque su nombre va a apareciendo en el texto constantemente. Esto también te permitirá trabajar distintas tramas y personajes. 

De cara al lector, le facilita la opción de identificarse con ese personaje. En primera persona estás leyendo una historia que otro te cuenta. Alguien que puede gustarte o no, pero no eres tú. En tercera persona se pueden encontrar puntos comunes entre lector y personaje.

El punto de vista que va a morir

En ocasiones puntuales podrás utilizar un personaje sin relevancia de la novela, un mero figurante, como punto de vista. Esto puede ocurrir durante el prólogo (lo más habitual) que presenta la trama y el escenario pero no a los personajes. George Martin hace esto en Canción de Hielo y Fuego. El prólogo de sus novelas es desde el punto de vista de un personaje menor que siempre muere. De este modo puede introducir la historia y luego a los personajes. Joe Abercrombie hace algo similar en Los héroes, durante una escena de la batalla seguimos los pasos de un soldado cualquiera que muere, el punto de vista salta a su asesino, y así, sucesivamente hasta que la escena concluye.

Tercera persona omnisciente

Según Sanderson, los puntos de vista de narrador omnisciente están de capa caída en los últimos veinte años. Sobre el narrador omnisciente hay que decir que si no existe una buena razón para usarlo no debe ser usado, por la complejidad que entraña, tanto para el autor como para el lector. ¿Qué es una buena razón? Que tu personaje principal pueda leer mentes o sea un dios. Eso son buenas razones.

De cuerpo en cuerpo (Dune)

El auténtico narrador omnisciente. El punto de vista cambia varias veces durante una escena. A menudo en cada párrafo. Es habitual que un personaje haga una pregunta y el punto de vista salte a quien va a responder, revelando los pensamientos de uno y otro. Todos los personajes en la escena han sido en algún momento los ojos del lector. Y han revelado su verdadera naturaleza.

Este método es muy difícil porque debes mostrarlo todo y no ocultar nada. Ni siquiera los giros de la trama o las acciones ocultas de otros personajes. Un error común es que un personaje relevante en la trama nunca haya sido el huésped del punto de vista. El lector merece saber quién es el malo y qué planea hacer. ¿No lo haces? Eso es trampa y el lector se verá frustrado. En Dune conocemos la traición de uno de sus personajes incluso antes de que se lleve a cabo. Los giros de trama son construidos de otro modo. Pero no puedes usar el narrador omnisciente y no utilizar a todos los que juegan un papel. Incluso ese guardia de la puerta debe tener su punto de vista.

Narrador oculto (El hobbit)

En este tipo de novelas existe una voz que relata la historia y conoce los acontecimientos finales y nos va mostrando la historia desde ese lugar distante y seguro. Como si fuera una cámara oculta grabando a los personajes. El narrador es un cuentacuentos, que te muestra la historia, los personajes, algunos de sus pensamientos y a veces interrumpe el relato para dar su opinión.

Omnisciente para luego limitarse

Una herramienta que sí resulta muy útil es tener un párrafo de introducción en omnisciente que relata hechos generales del mundo y después pasa a ser una tercera persona limitada. O al revés, se cierra el capítulo con un párrafo que revela un plano general de la historia. Brandon Sanderson pone como ejemplo La rueda del tiempo, donde el primer párrafo de cada capítulo es en omnisciente y el resto del texto en tercera persona limitada. Él también utiliza este recurso en El Imperio Final.

Novelas escritas en primera y en tercera persona

Hay historias en las que, habiendo varios puntos de vista, uno de ellos está en primera persona. Esto es eficaz si tienes un personaje que cuenta una historia de su yo más joven pero no es el protagonista. Algo así como fui testigo de tales hechos e incluso jugué un papel en ellos. Los capítulos intercalan su punto de vista como en el formato de tercera persona limitada; pero uno de ellos es en primera persona.

Para encontrar un ejemplo he tenido que salirme del campo de la fantasía, se trata de Las aventuras del capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte donde las novelas son narradas a dos voces. Una corresponde a tercera persona limitada que sigue los pasos del capitán Alatriste, y la otra es a través de Íñigo Balboa en primera persona.

La genialidad aquí reside en que Íñigo va descubriendo el mundo y lo vemos a través de sus ojos mientras que en las escenas de Alatriste se respira la impresión de que todo ya se sabe y no hace falta decirlo, porque vemos el mundo a través de un personaje maduro que ya se conoce las reglas del juego. Íñigo, con su primera persona, casi parece un intruso en una trama que le viene grande. Y eso ayuda mucho a la calidad de la novela.

Más de un punto de vista

Un único punto de vista tiene la ventaja añadida de que permite elaborar una trama menos detallada, al no tener que vigilar otros factores en la novela. Es una trama secuencia y en orden cronológico. Pero lo cierto es que limita el alcance de tu novela.

El número de puntos de vista en una novela magnifica la complejidad de la misma. Es aceptable que quieras ser ambicioso en tu novela pero no debes abarcar más de lo que puedes manejar. Brandon Sanderson recomienda para nuevos escritores no tener más de tres puntos de vista. Uno o dos en caso de una novela Young Adult. La fantasía épica podría elevarse a cuatro para ofrecer una amplia trama (aunque el cuarto deberá tener menos escenas). Esto es algo que Brandon Sanderson hizo en El aliento de los dioses. Tres puntos de vista principales (Siri, Sondeluz y Vivenna) con la esporádica aparición del cuarto (Vasher). Dejando espacio para los secundarios. Si quieres incluir más puntos de vista pero tienes problema para integrarlos desde el principio puedes hacerlo en un momento avanzado de la novela, sorprendiendo al lector con algo de frescura.

Hasta aquí la lección de Sanderson sobre los puntos de vista en una novela. ¿Tienes algo que opinar sobre lo dicho? No dudes en dejar un comentario y si quieres estar al tanto de más artículos te invito a que te suscribas a mi lista de avisos.

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Carlos Pérez Casas

Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Licenciado en Historia por la Universidad de Zaragoza. Terminó sus estudios en Trinity College of Dublin. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Máster en Educación para el Profesorado de Secundaria y Bachillerato. Autor de dos novelas y (por el momento) fiel participante de NaNoWriMo.

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