Retomamos lo que dejamos en La voz de las espadas. En esta segunda entrega de La Primera Ley se nos presenta la guerra vista desde una distancia insegura: el campo de batalla. Arriesgando la vida de los personajes pero sin situarlos frente a una muerte segura, Abercrombie nos entrega una buena butaca para ver cómo se dedica a destrozar el mundo que creó para sus novelas. En Antes de que los cuelguen habrá fuego. Mucho.

La guerra desde el puesto de mando

Antes de que los cuelguen

Abercrombie por fin nos presenta una historia hilvanada en torno a una línea argumental, algo que no parecía muy claro en su primera entrega. ¿Y qué mejor trama para una novela de fantasía oscura que una guerra? Mejor aún, dos. Y por qué no añadir, ya que estamos, una amenaza apocalíptica sobre este mundo. Al fin y al cabo, esto es Abercrombie: causar destrucción parece ser lo suyo.

Una trama pesimista sobre los inútiles que nos gobiernan

¿Qué tenemos en esta novela? Unos gobernantes que disfrutan de esa posición gracias a su linaje. Punto. Resulta habitual en la fantasía encontrar una serie de nobles pagados de sí mismos con poca o ninguna aptitud real para llevar las riendas del poder. Pero en Antes de que los cuelguen eso parece ser una enfermedad extremadamente contagiosa. Te sobran cuatro dedos de una mano para contar los personajes nobles que tienen dos dedos de frente. Es increíble cómo la mediocridad y la estupidez se juntan entre esta gente.

Si a esto le añadimos que los que tienen inteligencia solo quieren seguir acumulando poder a nadie le sorprenderá que la Unión se esté desmoronando trozo a trozo. Y que sus enemigos saquen ventaja. Ese refugio de civilización que se nos presentaba en la primera novela se ha convertido en una nación decadente y enferma. Y conforme se avanza la lectura no resulta sorprendente que se produzcan algunos reveses (descarado eufemismo).

Una ciudad asediada

El punto fuerte de la novela llega de la mano de Glotka. Everyone’s-favourite-Inquisitor vuelve a exponer su delicado cuerpo a los peligros de hacer demasiadas preguntas. Peligros que él intuye pero todavía no ha encontrado. El proceso de investigación y la dureza y sangre fría con la que realiza sus pesquisas son dignas de admiración. No solo es un hombre inteligente sino que también es sensato. Toma decisiones de forma pragmática, sin dejarse limitar por prejuicios o convenciones morales. Hace lo que cree necesario. Si puede. Sus luchas para conseguir dinero para la defensa de la ciudad mientras averigua quién es un traidor o no sumerge por completo al lector, y ayuda a devorar páginas casi sin masticar.

Debemos perdonar a nuestros enemigos, pero nunca antes de que los cuelguen.

Porque además del enemigo interior debe enfrentarse al enemigo exterior. Sus viejos amigos los gurkos han vuelto y Glotka no quiere que vuelvan a torturarle si le capturan. La preparación de las defensas de la ciudad es relatado con un lenguaje sencillo y esclarecedor. El avance del asedio se nos muestra a través de breves escenas que hacen que no dejemos de estar atentos a cómo se va desarrollando el conflicto y cómo el enemigo va ganando terreno. Y la aparición del perfecto mercenario que es el sinvergüenza de Nicomo Cosca es una alegría entre tanta tragedia.

Del asfixiante sur al gélido norte

Si el pobre Glotka se achicharraba en su ciudad del desierto los que están luchando en el norte se mueren de frío. A través de los ojos del comandante West vemos el avance de la guerra contra las tribu del norte, la inutilidad del Príncipe Heredero y las rivalidades entre generales de distintas familias nobles. West nos muestra la batalla desde la tienda de mando y los problemas de logística que todo ejército tiene. Gracias a él, también damos un breve vistazo a cómo son las colonias penales de la Inquisición.

El segundo punto de vista que tenemos en el norte de Antes de que los cuelguen es la de la banda de Rudd Tresárboles y sus leales. Ellos son guerreros pero también son exploradores. La descripción de los escenarios y de la climatología que derrocha Abercrombie aquí es asombrosa. Permite sumergirse plenamente en el padecimiento de los personajes.

Otro viaje de fantasía

Por último, lo malo. El viaje. Es aquí donde Antes de que los cuelguen pierde calidad. Sin duda hay una gran amenaza que se cierne sobre el mundo (esto es fantasía) pero está demasiado velada. O estamos demasiado acostumbrados a encontrar una en la fantasía. No sorprende. Hay un objeto malo malvado que puede destruir el mundo y debemos evitar que caiga en malas manos. Hay un mago por ahí que además se dedica a contar batallitas sobre la historia de un imperio largo tiempo desaparecido. ¿Nos suena?

Si bien no se le puede negar nada a la narrativa y el realismo con el que los diversos peligros del viaje son presentados; ni siquiera el magnífico personaje que es Logen Nuevededos puede salvar, en mi opinión, esta parte de la novela. Para colmo, da la impresión de que está de más, que no aporta nada a la trama. Es un lastre para la novela, considero.

¿Recomiendo Antes de que los cuelguen?

Sí, pese a que la parte del viaje me ha disgustado la historia del asedio de Dagoska y la guerra en el norte son dos tramas de gran calibre a las que hay que echarle el guante, especialmente la del Superior Glotka, que es un personaje que ya puede contar conmigo entre sus devotos. Si quieres leer esta segunda entrega de la Primera Ley, aquí te dejo un link a Amazon.

¿Quieres estar al tanto de otras reseñas, artículos o si añado más clases sobre Brandon Sanderson y cómo escribir fantasía y ciencia ficción? Te puedo enviar un correo electrónico sin ningún problema. Tan solo tienes que suscribirte a mi lista de avisos. Además, recibirás un regalo de bienvenida.