Hay libros pululando por ahí que pasan desapercibidos. Uno de esos libros es El informe Monteverde, una novela corta en la que conocemos la historia detrás de la traducción de una lengua alienígena. La historia es bastante simple y se inspira mucho en esas novelas de viajes típicas del siglo XIX. En cierto modo, me recuerda a El corazón de las tinieblas. Teniendo en cuenta, por supuesto, que esa era una novela sobre un viaje a la locura, y aquí el viaje es al paraíso.

Reseña de El informe Monteverde

Un poco de optimismo anarquista

El informe Monteverde

En El informe Monteverde tenemos una historia de ciencia ficción encarada a la alegría y la admiración. No suele ser el tema habitual de la ciencia ficción, donde el gran conflicto es algún tipo de amenaza de grandes dimensiones y los esfuerzos por combatirla. Lo que Lola Robles nos presenta es una especie de ensayo social. Una especulación sobre cómo podría ser una sociedad alienígena cuando no ha sido corrompida ni por influencias externas ni por penurias internas.

De ese modo, lo que la autora nos ofrece es una sociedad de salvajes en la que el anarquismo es la norma. Cada uno va por libre, trabajando por el bien de la comunidad y sin estresarse demasiado. No hay avaricia, las riñas son mínimas y los problemas se resuelven entre los implicados, sin necesidad de leyes. El mundo es idílico, pues la naturaleza ofrece mucho más de lo que se necesita.

El buen salvaje

El informe Monteverde es un canto a la belleza de la naturaleza, a la ausencia de normas y a la certeza de que hablando se entiende la gente. Por lo que respecta al lector, esta es una novela sobre un mundo feliz. La idea de que la ausencia de civilización es la ausencia de males. Hay animosidad entre clanes, pero no conflicto. Los intercambios se hacen para mantener la paz y el statu quo. Nunca pidiendo más de lo que se necesita.

Los nativos incluso aceptan a los turistas extranjeros que quieren ver el mundo tan hermoso en el que viven. Y algunos de los nativos aceptan viajar a la civilización. En apenas unas frases Lola Robles da a entender que son estos nativos que han viajado los que se han vuelto… diferentes. No exactamente codiciosos, pero ya no les llena su mundo anterior. Entrar en contacto con la civilización rompe la armonía.

Una descripción sobre la sociedad y la lengua

El formato de novela corta le viene muy bien. Por un lado, la idea no da para una gran extensión, pues eso hubiera sido matarla. Por otro lado, está escrito con grandes párrafos descriptivos y cierta escasez de diálogos. Si la novela hubiera sido larga, este tipo de prosa hubiera cansado al lector.

Ahora bien, de este modo se facilita que la autora nos pueda hablar de su worldbuilding con gran mimo. Bajo el pretexto de narrar la historia de la lingüista Monteverde nos habla de la sociedad que rodea a la lengua, dando a entender que no se puede comprender una sin la otra. Es un interesante planteamiento a sobre cómo la visión del mundo configura el significado de las palabras y las connotaciones que estas tienen.

¿Recomiendo El informe Monteverde?

La verdad es que sí. No va a ser tu lectura del año, pero lo cierto es que ese optimismo es apropiado para una tarde de domingo (ese es el tiempo que llevaría leerlo) cuando no tengas nada mejor que hacer. Es una lectura fácil, sin demasiadas complicaciones y lista para ser terminada. El clásico libro que puedes leer en la cama.

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