Mejores novelas de fantasía y ciencia ficción: La chica mecánica
Reseña

La chica mecánica

“¿Y si os ofreciera la nueva variedad de arroz U-tex de mi empresa? Y no solo el arroz, sino la semilla antes de ser esterilizada”. Paolo Bacigalupi, La chica mecánica.

La chica mecánica, de Paolo Bacigalupi

Esta cita de la novela refleja a la perfección las motivaciones por las que se mueven la mayoría de las piezas de este tablero capitalista: la supervivencia, encarnada en la necesidad de comida libre de enfermedades; y los negocios, el deseo de hacerse rico satisfaciendo esa necesidad. Un empresario conspira con un político a cambio de entregarle semillas no esterilizadas para que su nación pueda cultivar arroz en repetidas ocasiones, y no verse obligado a comprar comida a precios desorbitados. El alimento tiene derechos de propiedad intelectual. Debes pagarlos.

El capitalismo morirá de hambre

Mejores novelas de fantasía y ciencia ficción: La chica mecánica

Uno de los problemas que empiezan a evidenciarse en nuestros días es el fenómeno de la superpoblación. Esa es conocida. Y se menciona que empieza a faltar alimento, claro. Pero se habla poco de las empresas que compran alimento en época de recolección, lo almacenan y, cuando llega el hambre y los precios se disparan, venden su producto. Paolo Bacigalupi ha llevado esa infame práctica empresarial al extremo. En la Tailandia del futuro cercano.

No nos presenta un futuro post-apocalíptico, sino el apocalipsis en sí, un lento camino hacia el inevitable final. Plagas de origen artificial, capaces de mutar por sí mismas de forma incontrolada, destruyen los alimentos del mundo y las empresas que logran diseñar semillas resistentes a ellas son las dueñas de naciones enteras.

Plagas, hambrunas y asesinatos en masa

Las plagas acechan, invisibles y letales, pero tu verdadero enemigo se parece a ti. El mundo se muere de hambre y está lleno de bocas que alimentar. Tenemos la excusa para matar, ahora elijamos quiénes deben morir. El río del racismo encuentra un cauce que seguir, arrasando millones de vidas a bombas y machetazos.  Los muertos se acumulan en las fosas comunes, o sus cadáveres sirven para generar metano y materia orgánica. Los muertos también juegan su papel en el sustento de los vivos.

El racismo juega un papel muy importante en la sociedad creada por Bacigalupi, es más fácil alimentar a los tuyos si estableces que existan los “tuyos”. Los inmigrantes, los tarjetas amarillas, son la escoria que puede ser explotada a cambio de un billete azul, porque carecen de derechos. Y hacen bien en temer que llegue la hora de los machetes. Ellos no los empuñarán.

Piratas genéticos, políticos y fabricantes de calorías: el mundo de La chica mecánica

En este mundo de hambrunas y semillas diseñadas artificialmente para sobrevivir a virus diseñados artificialmente (al menos, por un tiempo) el espionaje industrial se ha convertido en una prioridad para las grandes empresas. Es necesario encontrar semillas de plantas aún no extintas, y hay que hacerlo antes de que otra empresa lo haga y patente su producción.

Muy interesante el planteamiento de encumbrar en el poder a dos ministerios muy concretos: el de Medio Ambiente, que protege de las plagas y las hambrunas; y el de Comercio, que trata de hacer negocio con los vastos recursos alimentarios de Tailandia. Le da un toque muy especial al mundo de La chica mecánica.

Oportunistas y supervivientes

Puedes entender las motivaciones de los personajes, pero no podrás discernir si hay héroes o villanos. Son personas. Son reales. Incluso la chica mecánica. Todos se ven motivados por su propia necesidad: necesito comer, mi empresa me presiona, me quieren matar, ya han intentado matarme otras veces… El mundo de Bacigalupi es muy duro y la supervivencia no tolera a los bondadosos. Coge las escasas oportunidades que la vida de ofrece. Mata, si es preciso. La lealtad es una farsa que debes interpretar hasta el último momento.

Desde el principio del libro van quedando definidas las motivaciones de la mayoría de los personajes, y es fácil darse cuenta que muchas de ellas no pueden coexistir, por lo que se nos infunde la idea de la incertidumbre. ¿Quién logrará sus objetivos y, en última instancia, sobrevivir?

Nuestro potencial futuro

Es labor de las distopías advertirnos de los graves problemas de nuestro mundo presente, para que no se conviertan en nuestro futuro. La chica mecánica nos advierte de los peligros de un capitalismo descontrolado que es capaz de privar de alimentos a miles de millones de personas solo para poder conseguir unos miles más de billetes azules. Su mundo del mañana está forjado por las ideas de hoy, en las que el beneficio está muy por encima del bienestar de la gente. O de su propia vida.

¿Recomiendo La chica mecánica?

5 estrellas. Recomiendo encarecidamente la lectura de esta asombrosa novela. Es más, voy a leer cuanto pueda del autor porque me encanta su visión del mundo. Quiero saber más sobre el tipo de ciencia ficción que tiene pensado para otras historias. Si a ti también te ha picado el gusanillo, aquí te dejo un link a Amazon.

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Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Es profesor, escritor de ciencia ficción y corrector ortotipográfico. Fiel participante de NaNoWriMo.

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