Los desposeídos
Reseña

Los Desposeídos

Cuando no encajas entre los tuyos

Esta novela de ciencia ficción cayó en mis manos como parte de la iniciativa #LeoAutorasOct. En Los Desposeídos, Ursula LeGuin nos presenta frente a frente dos sociedades opuestas: una regida por el anarquismo solidario y otra por el capitalismo materialista. Un físico de relevancia interplanetaria hará un viaje desde el mundo anarquista al capitalista, buscando que se valore su trabajo, y que este sirva para el bien común. También se convertirá en una búsqueda de realización personal.

Construir muros que oculten y separen

Los desposeídos

El muro que separa el espaciopuerto de Anarres del anarquismo aparece desde el principio. Separa dos sociedades. Ese muro es visible pero otros son ideológicos. El anarquismo tiene miedo de que el propietariado decida que no tiene suficiente con un planeta y decida tomar Anarres. El capitalismo teme las ideas revolucionarias que fundaron Anarres. De ahí los muros, para alejarse del otro y seguir cada uno su camino.

El anarquismo impide el desarrollo personal

Shevek, nuestro protagonista, ha nacido en Anarres. Un mundo anarquista que le condiciona mediante la presión social. La moral. Todo lo que haces en tu vida tiene que contribuir a la sociedad y hay un miedo subyacente a ser señalado como alguien no participativo, como un individualista o un egoísta. Ese miedo al rechazo termina por ser más fuerte que las leyes, que no existen. En el anarquismo, no existe ningún tipo de jerarquía, solo el condicionamiento social. Cierto es que se deja entrever ciertas formas de gobernar de forma indirecta, debido a la influencia que algunos pueden ejercer, pero obedecer es opcional. Este espíritu colaborativo despierta inmediatamente la simpatía del lector, pues la autora hace un esfuerzo por presentar lo grandes proyectos de infraestructura destinados a proporcionar alimento para todos y asegurarse de que a nadie la falte lo que necesite.

El contrapunto es la falta de libertades originada por ese espíritu social represor. Sé uno más, se como tus hermanos. Shevek es un físico brillante, pero se encuentra con obstáculos para avanzar en su investigación porque eso contradice las creencias científicas establecidas y puede concederla fama, algo muy mal visto en Anarres. Él quiere que su ciencia sirva para unir civilizaciones, pero el muro está ahí. Separando. Vivir en Anarres es destruir tus aspiraciones y sueños. Esa incapacidad de desarrollarse, de lograr autorealizarse, es lo que le lleva a buscar una alternativa en Urras, el mundo del propietariado. No quiere traicionar sus principios anarquistas, solo conseguir un espíritu de colaboración interplanetario.

El capitalismo oprime a quienes lo sustentan

En el otro extremo del cielo se encuentra Urras, la luna de Anarres (para los de Urras es al contrario, pues ellos consideran a Anarres, su luna), un lugar donde el sistema económico y social es el de un capitalismo opresivo de tendencia plutocrática. Firmemente regido por las leyes y de carácter patriarcal jerárquico. Donde existe el propietariado, y los desposeídos. Las normas sociales son aquí más ambiguas. Todo el mundo afirma respetarlas (promesas, matrimonios, alianzas, negocios…) pero llegada la hora de la verdad cada uno mirará por sus propios intereses. Es la sociedad del individualismo, carente de solidaridad y autodestructivo. Es nuestro capitalismo, criticado desde un punto de vista exterior que todavía se asombra de los escándalos que lo salpican.

No hay Utopía, solo el hogar

Del mano de Shevek descubrimos que no es posible el lugar perfecto. No hay una tierra donde la solidaridad sea pareja al individualismo. Tal planeta no existe. De un modo  otro te sentirás uno de los desposeídos. Sea de posesiones, sea de libertades. Cuando la sociedad juzga tu búsqueda de reconocimiento puedes huir a donde te idolatran pero en ese mundo eres un extranjero. Alguien extraño y ajeno. Un lugar donde descubres lo que realmente significa el hogar. 

La opresión del capital y la ambigüedad de la labor del individuo en un sistema anarquista me ha dejado con desesperanza. Hay individuos condenados a sentirse desposeídos allá donde estén. Creo que LeGuin pretende con esta novela no solo criticar dos sistemas económicos y sociales, sino advertirnos de que la búsqueda del lugar perfecto es imposible cuando se aspira a algo más que a una existencia sencilla. Porque si deseas algo más, encontrarás muros. Económicos en un lugar, sociales en el otro.

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Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Es profesor, escritor de ciencia ficción y corrector ortotipográfico. Fiel participante de NaNoWriMo.

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