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Archivos de la etiquetas Ciencia con ficción

Gravedad artificial y natural

Para el ser humano es importante saber dónde está arriba y abajo. No solo por razones de orientación sino porque nuestro cuerpo está diseñado (adaptado) para vivir en lugares con gravedad, en concreto la 1 G de Tierra. Esto ha condicionado la densidad de nuestros huesos y la fortaleza de nuestros músculos. La fuerza de gravedad ha estado ejerciendo su tiranía sobre nosotros toda la vida. Desde el principio de los tiempos. Y no siempre es bueno escapar de ese yugo, por lo que aquí podrás encontrar varios métodos para generar gravedad artificial.

Cómo generar gravedad artificial

Experimentar microgravedad en caída libre

Con la llegada de los viajes espaciales por fin podemos librarnos de su influencia. Flotar en el espacio, sentirnos libres, hacer maniobras imposibles… Y en poco tiempo nos daremos cuenta de que su ausencia es un problema. ¿Cómo te orientas? ¿Cómo te mueves ahora que no puedes caminar? Comer, beber, dormir… todo tiene nuevas normas. Y entonces deseas que haya un método para crear gravedad artificial y volver a la rutina, a lo seguro. El espacio ya presenta suficientes problemas (radiación, frío, vacío…) para tener que lidiar también con dónde demonios está arriba y abajo.

La gravedad es una fuerza de la naturaleza que generan los cuerpos con masa, por muy insignificante que esta sea. Dos objetos tienden a atraerse el uno al otro, resultando en una aceleración que provoca su movimiento. Si pusiéramos dos objetos en el espacio, e ignoráramos todas las demás fuerzas de gravedad, con el paso del tiempo acabarían juntos. Esto se aplica incluso si los dos cuerpos tienen masas muy diferentes. Así, una pieza de Lego en el espacio se siente atraída por la gravedad de Tierra, pero nuestro planeta también se siente atraído por la insignificante pieza de Lego. Sin embargo, la mayor masa del mundo hace que su fuerza de gravedad sea muy superior y su desplazamiento, irrelevante.

Ingeniería genética: ¿libertad morfológica o no?

A la hora de hablar del transhumanismo hay que partir de su núcleo central: el cuerpo humano. La necesidad de perpetuar a los individuos más adaptados al medio ha marcado el proceso evolutivo del ser humano. Con la llegada de la tecnología y la comprensión de la biología y (parte) del material genético la humanidad puede ser un actor en el proceso. En lugar de un simple sujeto de pruebas al capricho de la naturaleza. De este modo, la ingeniería genética entra en escena. Tanto como un elemento de progreso, como fuente de debate.

Manipulando el material genético. Fuente

Ingeniería genética

La capacidad de manipular el material genético es una realidad. Plantas y animales destinados para el consumo son el resultado de experimentaciones en este campo. Pero como novelistas de ciencia ficción vamos a dar un paso más allá y trasladar esos experimentos al ámbito humano. La ingeniería genética es la alteración deliberada del ADN de un ser vivo. Y puede convertirse en uno de los elementos de la trama (o del escenario cultural) de tu novela. Para ello, deberías partir de cómo se manipula el ADN en tu novela. Existen dos aproximaciones: eligiendo entre los genes disponibles o introduciendo algunos nuevos.

Imperio galáctico: aprendamos de Stellaris

Este artículo tiene como objeto ofrecer una variante de formas de organización, diferencia de éticas y conflictos internos a las distintas formas de gobernar. Esto es ciencia con ficción, después de todo. Hoy toca el tipo de gobierno; algunos ejemplos que podáis utilizar al crear vuestras historias. Antes de nada, debo avisar que el génesis de esta idea me llegó jugando mi primera partida a Stellaris, cuando me pidieron que eligiera mi forma de gobierno en mi imperio galáctico. Stellaris es un juego de estrategia por turnos en el que debes expandir y mejorar tu imperio. Pero me sorprendió el grado de profundidad que alcanza la partida en puntos avanzados, con el surgimiento de facciones y disidentes.

Un juego de extrategia 4X que recomiendo a escritores

Y es que la gente que diseña videojuegos también tiene mucho que decirnos. Por eso voy  a utilizar las formas de gobierno disponibles para ejemplificar las posibilidades para tu imperio galáctico. No es el único juego del que hablaré en la web, ya que hay otros que pueden servir de inspiración, pero dejemos eso para otro día.

No hagas tu imperio galáctico un Imperio Despótico estándar

Cada escritor es libre de diseñar el mundo que quiera, como es natural. A la hora de leer, no obstante, a todos nos gusta que nos sorprendan. Y si estamos leyendo una novela en el que el Imperio Galáctico es regido por la tiranía del Emperador pues es más de lo mismo. Tienes que dotar a tu imperio galáctico de algo que lo haga único, ya sea en lo religioso, lo social, lo económico o los gustos artísticos. Aquí  nos centraremos en las formas de gobierno.

Lenguaje alienígena

A la hora de escribir ciencia ficción, hay ocasiones en las que los autores dan voz a un personaje que no es humano. Alienígena, máquina, deidad o criatura fantástica. Sin que importe la naturaleza exacta del personaje lo que sí es relevante es que no pertenece a la condición humana. Eso conlleva problemas de lenguaje. Hace poco tiempo, leí un artículo de Dalayn en el blog Más que veneno en el que hablaba de novelas de ciencia ficción que tienen como elemento central de la trama el lenguaje alienígena.

Interesante idea la del contacto extraterrestre. Más allá de la filosofía o lo que podamos aprender de nuevas formas de comunicación, se me plantea la duda de cómo reproducir ese lenguaje alienígena. Hay que hacerlo distinto. Extraño. Inhumano. Inmediatamente recordé un personaje llamado Tenok Pol, que aparece en el Ciclo de la Unión de Miguel Ángel Alonso Pulido, al que posteriormente os presentaré, y, a partir de él, se me ocurrieron otros más. Personajes que, cuando hablan, queda perfectamente claro que no son humanos. Exactamente lo que estoy buscando mostraros en este artículo.

Lenguaje alienígena: cómo escribirlo

Los diálogos de los personajes no humanos tienen que ser diferentes. No me refiero a crear un idioma extraño que puede llegar a ser una pesadilla gramatical; ese idioma solo requiere un arduo aprendizaje para dominarlo. Hablo del modo en el que hablan, el cómo se expresan, qué peculiaridades los caracterizan. Un alienígena puede ser capaz de comprender el lenguaje, de reproducirlo, incluso; pero es fisiológicamente distinto, y eso conlleva a que su forma de expresarse deba ser perceptiblemente diferente a la humana.

Tanto si vas a utilizar un idioma universal como si decides que algunos personajes son capaces de hablar esas extrañas lenguas, o si son los alienígenas quienes hablan la de los humanos, sería interesante que el lector tuviera claro, desde un primer momento, que quien habla no es de este planeta.

Transhumanismo o humanidad artificial

Resulta curioso que en mis artículos de ciencia con ficción todavía no haya aparecido en ninguno de ellos el concepto de transhumanismo (conocido como H+). Especialmente porque muchas de las cosas que consideramos habituales en la ciencia ficción caen dentro de esta categoría. Es una de las piedras angulares de la llamada ciencia ficción dura (hard science fiction) y creo que aporta interesantes reflexiones para que podáis utilizarlas en vuestra novela.

Tecnología, ética y humanidad: el transhumanismo

¿Reflexiones? Así es, el transhumanismo es inseparable de la filosofía, la ética, la religión y la moral. Algunos de sus postulados amenazan la misma existencia de la humanidad. Por lo que el debate sobre la conveniencia o no de adoptar esta postura tiene severas implicaciones de identidad. No es de extrañar, el transhumanismo busca convertir a los seres humanos en algo totalmente nuevo e irreconocible: seres post-humanos. Individuos (o incluso mentes-colectivo) que han alcanzado niveles de comprensión que los simples mortales solo pueden imaginar. Tal vez para llegar a la fatídica conclusión de que los no-evolucionados son un estorbo para el progreso. Hasta alcanzar ese punto, el post-humanismo, son muchos los pasos que deben darse. El transhumanismo se convierte, de este modo, en el camino a recorrer. Un camino extremadamente peligroso por el que conducimos de forma descuidada.

Imagen: Tecnohumanidad

Dada la magnitud y ramificaciones del concepto he decidido que este será el primer artículo de una temática específicamente dedicada al transhumanismo. Tal y como ya tienen Astropolítica, Infraestructura y Astrofísica. Lo que os ofrezco hoy es un breve adelanto sobre diversos conceptos que trataré en futuros artículos. Un aperitivo, por así decirlo. Echemos un vistazo.

Mundo colmena: industria y superpoblación

La primera vez que oí hablar del concepto mundo colmena fue durante una partida de rol de Dark Heresy. El concepto me chocó de inmediato. Mundo colmena. Tenía sonoridad, tenía simbolismo. Era un nombre perfecto para lo que representaba: un planeta superpoblado hasta el extremo donde lo artificial se había convertido en el paisaje. ¿Puedes imaginarlo? Estructuras metálicas y de hormigón que se extienden más allá de donde alcanza la vista, abarcando la línea del horizonte. Chimeneas industriales vomitando humo y ceniza. Enormes autopistas colapsadas. Grandes naves de transporte luchando por un hueco en el espaciopuerto. Masas humanas apretujadas en calles repletas de reclamos publicitarios y puestos de comida ambulantes. Si aquello no era un escenario de ciencia ficción, no sé qué podía serlo. 

Mundo colmena

Industria más allá del horizonte

No mucho después me pregunté, ¿y de dónde sacan la comida? El propio trasfondo del reglamento de Dark Heresy me contestó: el agrimundo. He aquí las dos caras de la misma moneda. De este modo, con esa idea volviendo a mi cabeza años después, nace un artículo sobre cómo utilizar un agrimundo en tu novela de ciencia ficción y otro, este, sobre cómo hacerlo mismo con un mundo colmena.

La dinámica ciudad-campo, a escala planetaria

Agrimundo y mundo colmena. Industria y agricultura. Ciudad y campo. Son conceptos que no nos son desconocidos y que forman una parte esencial de nuestra vida, de nuestra economía. Cualquier especie inteligente, incluida la especie humana, que habite nuestro universo de ciencia ficción deberá solucionar el clásico problema de obtención de recursos. Por ello, me resulta necesario profundizar en los dos sectores básicos de producción: la agricultura y la industria. A escala planetaria. Si vas a crear un imperio galáctico tendrás que saber de dónde se consiguen los recursos. Y si esos lugares se pueden convertir en escenarios, mejor que mejor.

Agrimundo: producción alimenticia para tu imperio galáctico

No importa en qué mundo vivas, la gente tiene que comer. Eso no va a cambiar, por muchos años que transcurran. Y si lo que transcurren no son años, sino siglos y milenios, tal vez te encuentres con que las fuentes de producción de alimentos han alcanzado tal magnitud que pueden llegar a ocupar todo un planeta. Agrimundo, lo llaman algunos en la ciencia ficción. Yo me sumo a ellos.

Agrimundo: comida sin fin

Imagen: Star Was Wikia

El agrimundo es ese planeta cuyo principal, casi absoluto, producto es el alimento. No importa si este se sustenta en grano, algas, insectos ricos en proteínas o ganado, la economía de este lugar está especializada en la producción alimenticia. Tal es así, que se generan unos increíbles excedentes que necesitan un comprador externo. El mejor amigo de esos excedentes es el mundo colmena, un lugar densamente superpoblado e industrializado, lleno de bocas que alimentar y que no produce su propia comida.

La dinámica ciudad-campo, a escala planetaria

Agrimundo y mundo colmena. Industria y agricultura. Ciudad y campo. Son conceptos que no nos son desconocidos y que forman una parte esencial de nuestra vida, de nuestra economía. Cualquier especie inteligente, incluida la especie humana, que habite nuestro universo de ciencia ficción deberá solucionar el clásico problema de obtención de recursos. Por ello, me resulta necesario profundizar en los dos sectores básicos de producción: la agricultura y la industria. A escala planetaria. Si vas a crear un imperio galáctico tendrás que saber de dónde se consiguen los recursos. Y si esos lugares se pueden convertir en escenarios, mejor que mejor.