Hay personajes que son de dominio público. Son tan conocidos y están tan presentes en la cultura de una sociedad que no tenemos ningún problema en ofrecer una opinión sobre ellos, sin ningún tipo de reparo o pensamiento sobre si estamos o no en lo cierto. ¿Acaso no lo sabemos todo sobre ellos? La lectura de Frankenstein me ha enseñado dos cosas que no sabía. En primer lugar, que su autora demuestra en estas páginas lo joven que era. Y, segundo, que el monstruo no fue creado con la energía de un rayo. ¿Eso te sorprende? A mí mucho. ¿No usó Frankenstein la electricidad en una alta torre siniestra para dar vida a su criatura? Pues parece que no fue así, el monstruo es el resultado de un proceso químico. ¿Qué fue de los rayos y las centellas?

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