Frankenstein
Reseña

Frankenstein, de Mary Shelley

Hay personajes que son de dominio público. Son tan conocidos y están tan presentes en la cultura de una sociedad que no tenemos ningún problema en ofrecer una opinión sobre ellos, sin ningún tipo de reparo o pensamiento sobre si estamos o no en lo cierto. ¿Acaso no lo sabemos todo sobre ellos? La lectura de Frankenstein me ha enseñado dos cosas que no sabía. En primer lugar, que su autora demuestra en estas páginas lo joven que era. Y, segundo, que el monstruo no fue creado con la energía de un rayo. ¿Eso te sorprende? A mí mucho. ¿No usó Frankenstein la electricidad en una alta torre siniestra para dar vida a su criatura? Pues parece que no fue así, el monstruo es el resultado de un proceso químico. ¿Qué fue de los rayos y las centellas?

La verdadera historia de Victor Frankenstein

Frankenstein

Aunque se englobe dentro de la ciencia ficción, Frankenstein es un drama. El único elemento de ciencia ficción es el instante, unos pocos párrafos, en los que Victor crea a la criatura. Después, la historia deriva en las consecuencias de sus actos y el peso que debe cargar el joven. La novela se convierte así en una danza entre criatura y creador donde la repugnancia que Frankenstein siente hacia su obra solo se ve ensombrecida por el terror que siente ante la maligna y cruel naturaleza del mosntruo.

Por lo que el argumento de la novela es el transcurso del tiempo y de la relación entre Frankenstein y su criatura. El entusiasmo, el arrepentimiento, la duda, la sospecha, el temor, la culpa, la cobardía y la tragedia.

La estructura de la novela

Una cosa queda muy clara desde el primer momento: Mary Shelley escribió la novela de forma apresurada. Cierto es que luego pudo realizar la fase de corrección y edición, pero he investigado un poco la creación de la novela y puede decirse que Mary Shelley tuvo en Frankenstein su particular NaNoWriMo. Escrito en un plazo de tiempo limitado y encadenando e improvisando sus ideas. Todo en ello destila velocidad y sensación de continuidad. Una enumeración de sucesos en la que se alternan escenas explicativas.

De este modo, Frankenstein es una novela narrada por puntos de vista dentro de otros puntos de vista. En primer lugar es una novela epistolar de exploración ártica, donde el narrador encuentra a Victor Frankenstein en medio del paraje helado, persiguiendo a una criatura. Comienza así una segunda voz, donde es el científico el que explica los sucesos que le llevaron a la creación de la criatura. Llegado a cierto punto, es el monstruo quien relata (dentro de la historia de Víctor) cómo ha sido su vida desde su nacimiento, intercalando la historia de las penurias de una familia francesa que le acogió de forma involuntaria.

Lo que vemos aquí es una superposición de narraciones que giran en torno a la vida y obra de Victor Frankenstein. Lo cual nos permitirá conocer los sentimientos que los relatos despiertan en cada uno de estos personajes.

Soy malvado porque soy desdichado

Frankenstein no es una novela de terror, como tiende a considerarse. Y de ciencia ficción, como he dicho, tiene lo justo. Es una reflexión sobre la conducta humana, hasta qué punto nuestro ambiente y nuestras experiencias moldean el comportamiento y las aspiraciones. Abandonado por su creador, la criatura abraza la naturaleza, pues no le rechaza. Sus primeros dioses son los ciclos, las estaciones y los frutos del bosque. Es un salvaje en armonía con el medio y que huye de los humanos, que le rechazan. Pero, con el tiempo, aspira a ser amado y busca el afecto entre quienes le odian. Esta relación de amor-odio va configurándose en un desprecio a la conducta humana y el nacimiento de sentimientos de odio. La criatura está a punto de romperse.

Desesperada, acude a su creador. La vida es sufrimiento, dice el monstruo en algún momento, pero defenderá su existencia. El engendro proclama a los cuatro vientos su deseo de vivir aunque sea un desdichado, y es esa huida hacia adelante, los constante rechazos, lo que le va convirtiendo en cruel y maligno, pues allá donde huye le persigue el odio. La venganza y la ira es lo único que la humanidad le ha enseñado.

Quien no haya experimentado la seducción que la ciencia ejerce sobre una persona jamás comprenderá su tiranía

Esta cita del propio Frankenstein marca la pauta que sigue la novela. En un primer momento, el químico se siente entusiasmado ante su descubrimiento (nunca explicado) del poder de creación de la vida. Cegado por ese objetivo final, no se cuestiona en ningún momento si debe llevar a cabo o no el experimento. El nacimiento de la criatura no le llena de gozo, sino de terror. Se arrepiente de haber creado a semejante monstruo. Su total rechazo a su obra fundamenta, como hemos visto, la primera impresión que la criatura tiene del ser humano. Para el propio Frankenstein, marca su punto de huida; su desesperanza por alejarse de su creación y nunca tener que ser responsable de ella o de sus actos.

Pero, para desgracias de Victor, la tortura de haber dado la vida a su criatura le persigue. Es esclavo de sus actos pasados y una víctima de lo incierto de su futuro. Su cobardía a desvelar su crimen provoca la tragedia a su alrededor, aunque el ejecutor sea el engendro. De este modo, la ciencia que una vez creyó dominar ha terminado por someterle porque ha sido incapaz de predecir, siquiera de cuestionarse, qué consecuencias tendrían sus actos. Y lo peor de todo es que su propia forma de ser le empuja a culpar a la criatura, no a sí mismo, de todos los males que otorgar vida ha causado. “Soy una víctima de la ciencia tirana”. Hombre y monstruo se intercambian los papeles en diversos puntos de la novela. Sus encuentros generan una enorme expectación. Y son, sin duda, lo más remarcable del libro.

El humano es fruto de sus circunstancias

El mensaje de Frankenstein es que las acciones, propias y ajenas, tienen consecuencias sobre nuestra personalidad. Y que es nuestra forma de ser, nuestros prejuicios, actos y aspiraciones, lo que puede moldear la conducta de otros, creando monstruos entre aquellos a los que, unidos a otras personas de similares prejuicios, solo instruimos en el dolor. Somos el resultado de lo que hacemos con la libertad que nos conceden.

¿Recomiendo Frankenstein?

En resumen, aunque no me parece una gran novela (en el sentido estricto de disfrutable y de agradable lectura), las reflexiones que ofrece son tan interesantes que debo recomendar su lectura. Al menos, para conocer la verdad que se haya tras la etiqueta de clásico (nunca-lo-leeré-porque-es-harto-conocido). Si quieres leerlo para quitarte esa espina, aquí te dejo un link a Amazon. O a Lektu.

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Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Es profesor, escritor de ciencia ficción y corrector ortotipográfico. Fiel participante de NaNoWriMo.

2 Comentarios

  • Frannie

    Hola! Me ha gustado mucho tu reseña. A mi en lo personal me parece una gran novela hasta el punto de que es una de mis favoritas (junto con el Conde de Monte Cristo). En cierta manera he llegado sentir empatía absoluta por todos los personajes (algo muy inusual) y cada vez que lo releo me enamoro más. Entiendo lo que dices respecto a la rapidez con la que está escrita y cuando supe cómo fue creada la historia me pareció divertido.
    Saludos!

    • Carlos Pérez Casas

      Lo que dices de la empatía es muy cierto, porque (según lo veo) son todos víctimas entre ellos y es difícil culpar a alguien en concreto, lo que hace que todos sean trágicos y sea fácil congeniar con ellos. Pero una cosa sí que tengo clara, Frankenstein es un irresponsable. No puedes hacer lo que te entusiasma y luego desentenderte.

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