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Gobierno galáctico: lo que podemos aprender de Stellaris

Gobierno galáctico: lo que podemos aprender de Stellaris

Este artículo tiene como objeto ofrecer una variante de formas de organización, diferencia de éticas y conflictos internos a las distintas formas de gobernar. Esto es ciencia con ficción, después de todo. Hoy toca el tipo de gobierno; algunos ejemplos que podáis utilizar al crear vuestras historias. Antes de nada, debo avisar que el génesis de esta idea me llegó jugando mi primera partida a Stellaris, cuando me pidieron que eligiera mi gobierno. Stellaris es un juego de estrategia por turnos en el que debes expandir y mejorar tu imperio. Pero me sorprendió el grado de profundidad que alcanza la partida en puntos avanzados, con el surgimiento de facciones y disidentes.

Lo que Stellaris nos enseña sobre gobernar

Un juego de extrategia 4X que recomiendo a escritores

Y es que la gente que diseña videojuegos también tiene mucho que decirnos. Por eso voy  a utilizar las formas de gobierno disponibles para ejemplificar las posibilidades para tu imperio galáctico. No es el único juego del que hablaré en la web, ya que hay otros que pueden servir de inspiración, pero dejemos eso para otro día.

No hagas tu gobierno galáctico un Imperio Despótico estándar

Cada escritor es libre de diseñar el mundo que quiera, como es natural. A la hora de leer, no obstante, a todos nos gusta que nos sorprendan. Y si estamos leyendo una novela en el que el Imperio Galáctico es regido por la tiranía del Emperador pues es más de lo mismo. Tienes que dotar a tu Imperio de algo que lo haga único, ya sea en lo religioso, lo social, lo económico o los gustos artísticos. Aquí  nos centraremos en las formas de gobierno.

No hace mucho escribí sobre economía planetaria. En un artículo hablaba de los mundos colmena, grandes centros de producción industrial superpoblados, mientras que en el segundo exponía los diferentes tipos de agrimundo y su efecto sobre la cultura. En ambos di algunos consejos sobre sus posibilidades para un gobierno planetario pero ahora me propongo ignorar el tipo de planeta y centrarme en los tipos de gobierno en sí. Yendo un poco más allá, en lugar de un planeta, un imperio.

Stellaris: ética y gobierno

Este artículo es un listado de los tipos de gobierno disponibles en Stellaris. Partiendo de esa base, he añadido algunos detalles y ejemplos que os den ideas para vuestras novelas. Existen numerosas formas de gobierno, pero debido a las grandes diferencias que hay entre algunas de ellas los diseñadores crearon un sistema de ética que desbloqueaba unos y cerraba el acceso a otros. Estás éticas son, empezando desde arriba y en el sentido de las agujas del reloj: militarismo, xenofobia, individualismo, materialismo, pacifismo, xenofilia, colectivismo, espiritualismo.

El gobierno a través de las éticas de Stellaris

Las ocho ideologías de Stellaris; en naranja, cuando son extremistas.

Como vemos, algunas de ellas están opuestas y no pueden elegirse al mismo tiempo. No hay ninguna lógica en ser militarista y pacifista al mismo tiempo. Puedes utilizar este sistema de ética o crear el tuyo propio, pero no es un mal lugar desde el que empezar. ¿Qué es un gobierno sino la expresión política de sus ideales?

Tu gobierno galáctico sobre el papel

Para facilitar tu elección de gobierno Stellaris lo engloba en tres categorías: autocracias, oligarquías y democracias. Esto es, respectivamente, el gobierno de uno, de pocos, y de muchos. Hasta aquí, bien. Sin embargo, decir que gobiernan unos pocos es quedarse corto. Apenas una pincelada. Como estamos buscando profundidad debemos establecer un gobierno que sea específico en algún aspecto, porque todas las naciones son diferentes entre sí. Los imperios galácticos no deberían ser una excepción.

Muchas de estas formas de gobierno pueden parecerse mucho pero siempre hay alguna pequeña diferencia entre ellas que las hace ligeramente diferentes. Presta atención a cuál elijas y qué éticas consideras que la acompañan. Dentro de la descripción añadiré, si es posible alguna novela que haya leído donde aparezca esa forma de gobierno.

Autocracias

Las autocracias son el gobierno de una única persona. Puede ser un dictador, un monarca, un líder religioso o un general. Lo importante es que el poder recae sobre sus hombros. Pero no todas las autocracias son iguales, así que conozcamos con más detalle algunas de ellas.

Dictadura militar

Ética: militarismo. El gobernante es la cabeza del ejército, que utiliza para mantener su control sobre el aparato del Estado. La represión y la censura son el pan de cada día. El servicio militar es obligatorio como mecanismo de adoctrinamiento y las libertades sociales están restringidas en favor de la seguridad ciudadana. La policía está bien financiada y se mantiene alerta de posibles disidentes.

Imperio militar

Ética: Militarismo extremista. El dirigente utiliza los recursos del Estado para mantener un ejército poderoso de cara a una posible expansión. Esta forma de gobierno es muy agresiva y no sería extraño que estuviera perpetuamente en guerra con otros imperios.  El servicio militar es obligatorio y no sería de extrañar que solo tras servir la patria se alcanzaran ciertos derechos. ¿Cuál es la diferencia con la dictadura militar? Mientras que en aquella lo que se buscaba es el control del Estado mediante el orden y la represión en el Imperio militar el objetivo del gobierno es la conquista de nuevos territorios.

Mandato divino

Ética: Espiritualismo. El gobernante es el representante de una deidad y por su gracia gobierna sobre todos los súbditos del Imperio. Los eventos públicos tienen una gran carga espiritual y la educación es moralizante. La burocracia está en manos de la Iglesia y los peticionarios deben cumplir algún tipo de ritual (normalmente con un coste económico asociado) si desean solicitar algo del Estado. Si en lugar de ser un delegado divino el gobernante es un dios viviente estamos hablando de una Monarquía Teocrática, como un Faraón.

Hegemonía despótica

Ética: materialismo. El gobierno es una autocracia materialista donde los súbditos son vistos como mano de obra. La condición social se obtiene al nacer y es difícil liberarse de la etiqueta asociada. La maquinaria del Estado, siempre hambrienta de nuevos trabajadores, tiene como objetivo el desarrollo de un mejor eficiente método de producción, por lo que la investigación irá asociada al desarrollo industrial.

Monarquía ilustrada

Ética: pacifismo. El gobernante es un autócrata benigno, siempre atento a las necesidades de sus súbditos. Pese a que se mantiene un ejército las guerras ofensivas son escasas o nulas. La educación es uno de los grandes pilares de la ideología a pesar de que algunos advierten de los peligros de ofrecer conocimiento a las masas. El gusto por la música y el arte son habituales entre la alta sociedad.

Red de Administración Neurálgica

Ética: materialismo. El gobierno está en manos de superordenadores que analizan los problemas de la sociedad y emiten una respuesta eficiente sobre el mejor método para gobernar. Los funcionarios del Estado se encargan de que las órdenes sean cumplidas.

Un gobierno sin sogernantes

Stellaris Concept Art

Imperio despótico

Ética: cualquiera. Tu imperio estándar de ciencia ficción. El gobierno es severo y responde a los dictámenes de su líder. No se persiguen las ideas pero sí a los agitadores y revolucionarios. Las fuerzas militares se utilizan para restablecer el orden cuando los mecanismos habituales fracasan. Las guerras fronterizas son algo habitual. Novelas: El Imperio de Trántor en Fundación e Imperio, de Isaac Asimov.

Oligarquías

Las oligarquías son formas de gobierno en las que unos pocos toman las decisiones. Los requisitos para ser parte de este selecto grupo pueden ser económicos, sociales, asociados a motivos religiosos o ser meritorios, tales como exitosas campañas militares o servicios al Estado. Los miembros de este grupo están muy unidos y las alianzas matrimoniales son habituales; sin embargo, también lo son los enfrentamientos que podrían desencadenar guerras civiles.

Junta militar

Ética: militarismo. El gobierno está en manos de los altos oficiales de las fuerzas militares. Lo interesante de este gobierno reside en que, ante la ausencia de un mando único, lo más probable es que las distintas ramas de las Fuerzas Armadas (Ejército, Armada y Fuerzas Aéreas, por ejemplo) estén enemistadas por imponer sus planes, económicos y militares, sobre las otras facciones. Lo cual da mucho jugo para una novela.

Estrategocracia

Ética: militarismo extremo. Como el anterior, salvo que los altos cargos supervisan la economía y sociedad para lograr la supremacía de esta facción sobre cualquier otra en el Estado. En definitiva, el Imperio es gobernado como un ejército en campaña, con una economía intervencionista en función de las necesidades militares.

Oligarquía teocrática

Ética: espiritualismo. El gobierno está en manos de los principales líderes religiosos. Este sistema es especialmente interesante si lo combinas con un panteón de dioses, lo que puede originar enfrentamientos religiosos para imponerse sobre las otras iglesias. Lo cual me recuerda un artículo de Alister Mairon sobre la creación de cultos y religiones.

Directorado científico

Ética: materialismo. Los mentes más brillantes son las que tienen el poder; por lo que es una oligarquía meritocrática, donde quienes demuestren su aportación a la ciencia pueden formar parte del gobierno. Esto supondrá que el gasto en educación será considerablemente superior, siempre a la búsqueda de nuevas mentes brillantes entre los ciudadanos. Los objetivos son alcanzar el máximo desarrollo a través de la tecnología, que recibe el completo apoyo del gobierno. NovelasFundación, de Isaac Asimov en cuyo capítulo Los enciclopedistas vemos cómo el gobierno está en manos de quienes acumulan el conocimiento del universo para preservarlo. También una novela que todavía estoy escribiendo, Sueños Oscuros, segunda entrega de la saga Hijos del Cirujano, tiene un gobierno de Directorado Científico.

Burocracia pacifica

Ética: pacifismo. Los funcionarios han terminado por sustituir a los gobernantes y la sociedad se rige por una serie de leyes y contratos que garantizan el bienestar y la seguridad de los ciudadanos. Quien administra este titánico aparato legislativo podrían ser los dirigentes de los ministerios o los jueces de un tribunal superior que supervisan la correcta ejecución de las leyes. Novelas: También podría tratarse de un sistema de castas, como ocurre en Un mundo feliz, de Aldous Huxley.

Oligarquía plutocrática

Ética: materialismo. La riqueza garantiza el acceso al poder. La élite que posee la tierras, las fábricas o los contratos mercantiles es quien decide, reunidos en asamblea, la mejor forma de actuación. Ante el peligro de perder la riqueza necesaria para seguir siendo parte de la élite, no es extraño que se cometan atropellos para enriquecerse.  Esta era la forma de gobierno de Roma durante su período republicano. Novelas: En Luna Nueva de Ian McDonald, hay cinco poderes económico. Aunque responden ante un ente superior: la Luna Development Corporation, empresa dueña de nuestro satélite.

Anarcocapitalismo

Ética: materialismo extremo, individualismo. No existe el Estado. Las corporaciones no toleran la existencia de ningún tipo de institución pública y cualquier aspecto de la sociedad, como el entretenimiento, la educación o la sanidad, ha sido privatizado por las corporaciones. Todo es negociable, incluida la pena por los crímenes cometidos. Novelas: Mi primera novela, El Señor es mi pastor, presenta un planeta minero con un gobierno anarcocapitalista.

Un gobierno anarcocapitalista

La portada de El Señor es mi pastor

Megacorporación

Ética: materialismo extremo. No existe el Estado. Todo es propiedad de una única empresa privada de tamaño gigantesco que controla todos los aspectos de la vida y la población se divide en empleados y clientes. Su único objetivo es el lucro económico sin importar las consecuencias.

Democracias

Las democracias son las formas de gobierno en las que la mayor parte de la población puede intervenir en los asuntos de gobierno con mayor o menor capacidad de decisión. Los líderes tienen la obligación de cumplir con el mandato que se les ha encomendado y pueden ser castigados por su inacción o incumplimiento.

República militar

Ética: militarismo. En esta forma de gobierno la única forma de acceder a los derechos de la ciudadanía es a través del servicio militar. Entre esos derechos figura el de poder elegir a los gobernantes. La candidatura solo podrá ser presentada por quienes tengan méritos de guerra. De este modo, el servicio militar a la patria se complementa con el servicio civil. Novelas: En El Despertar del Leviatán, Marte es una república militarista que en ningún momento menciona la presencia de un dictador o grupo de oligarcas, por lo que puede ser considerada una República Militar. También estoy pensando en Starship Troopers, de Robert A. Heinlein. Al menos en la adaptación cinematográfica, la novela todavía la tengo pendiente.

Un gobierno militarista y expansionista

Stellaris Concept Art

Democracia marcial

Ética: militarismo. Los gobernantes son elegidos al azar entre aquellos que reúnen los méritos militares necesarios para presentarse, incluso aunque no quieran. Se considera uno más de los servicios a la patria.

República teocrática

Ética: espiritualismo. Un sistema de gobierno donde los ciudadanos eligen a sus líderes. Todo el proceso es supervisado y sancionado por una institución religiosa, que garantiza el respeto a los dioses durante el proceso. La religión sanciona las decisiones del gobierno.

Democracia directa

Ética: materialismo. Un sistema de gobierno donde los “líderes” son simples funcionarios temporales que analizan los problemas del Estado. Es la ciudadanía, a través del voto directo, quien decide el curso de acción. Existen dos variantes a este sistema: el primero es que la ciudadanía esté restringida, como ocurría en la Atenas clásica; el segundo, que toda la población tenga la ciudadanía y ejerzan el voto a través de sistemas electrónicos.

Democracia subconsciente

Ética: cualquiera. Es una democracia directa, aunque muy especial. Los ciudadanos no tienen la noción de estar votando. En su lugar, van emitiendo de forma subconsciente, a través de un implante cerebral, cuáles son sus opiniones y sus necesidades. Así se deciden las políticas de gobierno. De este modo, se vota lo que se piensa, en lugar de elegir entre lo que se ofrece (y se elimina el voto coaccionado, también).

Democracia moral

Ética: pacifismo. La ciudadanía elige a los líderes, pero su voto está marcado por los principios morales de la sociedad, los cuales descansan sobre una élite de artistas e intelectuales que ejercen una gran influencia. Los gobernantes deberán atenerse a esos principios si quieren seguir en el poder. La corrupción y la violencia son ampliamente castigados.

Democracia indirecta

Ética: cualquiera. También conocido como gobierno representativo. Es nuestra democracia. Cada cierto tiempo los ciudadanos mayores de edad eligen a sus gobernantes y ellos deciden cuáles serán las políticas a seguir.

¡Hey! ¿Qué pasa con las otras éticas?

Colectivismo-individualismo y xenofilia-xenofobia no han a aparecido entre las éticas básicas. Esto es porque no interfieren en la forma de gobierno. Sin embargo, sí son muy importantes a la hora de pulir los detalles. Por ejemplo, una Burocracia Pacífica Colectivista Materialista será el socialismo. Si la Dictadura Militar es colectivista tendrás un gobierno comunista. Pero si en lugar de colectivista es Espiritualista podríamos estar ante un fundamentalismo. Lo mismo que si a un Mandato Divino se le añade el militarismo: otro fundamentalismo. ¿No son lo mismo, entonces? No. Una Dictadura Militar Fundamentalista usa la religión como excusa mientras que un Mandato Divino Militarista se sirve del ejército para propagar su fe. Tu República Militar con xenofobia y materialismo se convierte en fascista.

Variantes, variantes. ¿Parece complicado? Bueno, así es el gobierno. Si fuera sencillo de comprender no habría tantos, porque cada sociedad construye el que necesita en cada momento y lo cambia en cuanto deja de satisfacer a la ciudadanía. Así es la Historia. No debería haber dos gobiernos iguales y aquí tienes muchas, muchísimas posibilidades, para no crear tu Imperio Despótico estándar que los protagonistas deben derribar.

El Imperio conquista planetas, pero también ideas

Conforme avanza el juego se desarrollan nuevas tecnologías, se completan misiones, se toma contacto con otras razas y se conquistan planetas. Es entonces cuando surgen los problemas que derivan de la conquista militar: la distancia y la diversidad de opiniones.

La distancia entre planetas, y el tamaño del Imperio, hace que la organización termine por volverse extremadamente complicada. El gobierno central, abrumado por la cantidad de asuntos que requieren su atención, terminará por delegar. De este modo, el gobierno local se convertirá en una imagen reducida del imperial, y es aquí donde la distancia provoca daño. Sin una supervisión adecuada (y créeme, no habrá tal cosa) es probable que estos sectores del imperio se vuelvan más autónomos de lo que desearíamos, hasta el punto de empezar a tener “ideas raras”. Desde un básico y perdonable “la economía local está en recesión y no podemos pagar la totalidad de los tributos” a deseos independentistas o una peligrosa amistad con otros imperios. La población local podría no sentirse representada por sus lejanos gobernantes, sembrando el descontento. Lo cual nos lleva al segundo problema.

Ningún imperio es monolítico con una cultura e ideología homogénea. No ocurre hoy. No ocurrió nunca. Siempre hay alguien que piensa diferente a los demás y llega un momento en el que ese alguien se convierte en un plural. Un peligroso y numeroso plural. Cuando un imperio es extenso surgen distintas facciones en distintos puntos de su geografía. Esas particularidades pueden ser consecuencia de la absorción de ideas de otros mundos (sean estos aliados o lugares de conquista), las circunstancias ambientales del planeta (tal y como mencioné en artículo sobre agrimundos) o simplemente el tiempo y la distancia han hecho que surjan estas diferencias.

Nuevas facciones: ¿represión o aceptación?

Lo que debes tener en cuenta es que son esas pequeñas diferencias, que van creciendo paulatinamente, las que terminen por hacer de un imperio homogéneo un lugar de diversidad. Si tienes eso en cuenta a la hora de escribir (y espero que tras leer este artículo lo hagas) se te plantean dos posibilidades. O las eliminas, o las utilizas.

Eliminar estas impurezas puede ser parte de la trama. Crear algún tipo de fuerza policial o inquisitorial que persigue a los diferentes quizá sea un elemento de tu trama. Eso está bien. Lo que no es tan acertado es considerar que el imperio es puro porque sí. Y punto. No me apetece escribir más.

Eso es lo que un escritor haría si su gobierno es tiránico o si no desea contemplar la posibilidad de que su sociedad no sea pura. Sin embargo, aquí va mi consejo: no intentes arreglar esta diversidad, abrázala. Si haces que tu universo sea diverso no solo en lo geográfico sino también en lo cultural ganarás en riqueza y el lector se verá sorprendido con cada nuevo lugar y sus gentes. Los personajes, en sus viajes, descubrirán extrañezas (o herejías) donde otros ven la normalidad. Esto no debería ser así. Es algo que puedes utilizar para mostrar worldbuilding sin vomitárselo al lector: hacer que el personaje y el nuevo escenario sean un contraste. Alice se sorprendía de que adoraran a la máquina cornucopia como un padre generoso, no como el divino artefacto que convertía el fruto de tu esfuerzo en lo que necesitabas.

Libros donde aparecen este tipo de gobiernos

Por último, un repaso a las novelas disponibles en Amazon donde se pueden encontrar alguna de estas formas de gobierno. Las que he nombrado en este artículo y he leído son Fundación y Fundación e Imperio, de Isaac Asimov; Un mundo feliz, de Aldous Huxley; Luna Nueva, de Ian McDonald, El Señor es mi pastor, de Carlos Pérez Casas; y El despertar del Leviatán, de James S.A. Corey. Cuando lea más, os mantendré informados.

¿Conoces alguna otra novela de ciencia ficción con alguna de estas formas de gobierno u otra totalmente distinta? ¿Tienes algo que opinar sobre lo dicho? No dudes en dejar un comentario y si quieres estar al tanto de más artículos te invito a que te suscribas a mi lista de avisos.

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Carlos Pérez Casas

Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Licenciado en Historia por la Universidad de Zaragoza. Terminó sus estudios en Trinity College of Dublin. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Máster en Educación para el Profesorado de Secundaria y Bachillerato. Autor de dos novelas y (por el momento) fiel participante de NaNoWriMo.

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