Esta es la primera entrada que hago para el proyecto Adopta una autora. En este artículo voy a intentar dos cosas. Primero y más importante, hablar del universo que Becky Chambers creó para su saga literaria Peregrina, (cuyo primer libro es El largo viaje a un pequeño planeta iracundo). Segundo, utilizar lo que contiene para tratar de mejorar mis habilidades como escritor de ciencia ficción.

Adiós al antropocentrismo

Becky Chambers

Es mucho lo que podemos aprender de lo que la imaginación de la autora plasmó en una novela y solo espero que no me deje nada importante. Esta preocupación se debe a que si bien hay momentos donde se nos explica el worldbuilding de la novela, sea a través de una conversación o directamente en la narrativa, hay muchos pequeños detalles que enriquecen el mundo que se mencionan como al descuido. Y, por lo tanto, es fácil que pasen desapercibidos. Becky Chambers hizo un gran trabajo al construir su universo.

Dado que esto no va a ser una reseña, sino un estudio del worldbuilding, es posible que revele algunos datos sobre el libro. Nunca serán partes esenciales de la trama, pues no es eso de lo que este artículo habla, sino características que enriquecen el mundo y que tal vez al lector le hubiera gustado descubrir por sí mismo. Dicho esto, empecemos a hablar sobre el universo que Becky Chambers ha creado.

El Galactic Commons

Los harmagianos tenían dinero. Los aeluones tenían potencia de fuego. Los aandrisks tenían diplomacia. Los humanos tenían disputas.

La Vía Láctea no está completamente unificada en el universo de Becky Chambers, pero la mayor parte se haya bajo la administración del Galactic Commons. Lo que se considera la civilización. Esta organización es una asamblea de especies a la que se accede por invitación. Recibir una de estas invitaciones es muy difícil pero al mismo tiempo simple. Se basa en la siguiente pregunta: ¿eres útil para el Galactic Commons? Las especies de esta asamblea son, por norma general, civilizaciones que destacan en algún aspecto o que cuentan con suficientes recursos (incluida la mano de obra) para ser tenidas en cuenta. Las especies marginales, pobres, poco desarrolladas o que causan problemas (como por ejemplo aquellas que están en guerra) no son aceptadas. No les gustan los pobres. Hay pocas esperanzas de ser aceptado por razones éticas. Hazte útil.

¿Quién gobierna el universo de Becky Chambers?

Tres son las especies que dominan la política: harmagianos, aeluones y anndrisks. La idea recuerda un poco a Mass Effect, con su sistema político gobernado desde la Ciudadela. Sin embargo, lo que se puede ver ahí es cómo la especie humana va escalando posiciones hasta el punto de que acaba convirtiéndose en la especie más influyente de la Galaxia. La propia guerra contra los Segadores se decide en Tierra. Aquí, no. En el Galactic Commons la especie humana es una especie menor y de escasa relevancia. Tratada con condescendencia debido al dolor que ha padecido. ¿Qué dolor?

¿Cómo es la humanidad para Becky Chambers?

Nada bueno puede surgir de una especie en guerra consigo misma. Clic para tuitear

A lo largo de la novela, Becky Chambers hace referencia a las guerras que diversas especies mantienen entre sí. La regla general es mantenerse alejado de esas zonas de guerra y se limita el contacto con ellas, especialmente en lo referente al tráfico de armas. Sin que se diga de forma explícita podemos entender que la especie humana, en el pasado, fue una de esas especies. No debería sorprendernos. Sin embargo, la verdadera causa del dolor fue el agotamiento de Tierra. Si bien es cierto que el planeta sigue ahí, todo parece apuntar a que solo es parcialmente habitable debido a numerosos desastres ecológicos causados por la humanidad. Las guerras y el consumismo agotaron Tierra.

En varias ocasiones, a través de personajes secundarios que aparecen en distintos momentos de la trama, se van haciendo distintas declaraciones en favor del ecologismo. Casi todas estas llamadas de atención proceden de especies que perdieron su planeta por culpa de su despreocupación. Sus llamamientos son siempre instructivos: no cometáis nuestros errores. Estas declaraciones están cargadas de nostalgia y culpa. Unos sentimientos que comparten los humanos exiliados.

Refugiados en el espacio

No podemos culparnos por las guerras que nuestros padres empezaron. Hay veces que lo mejor que podemos hacer es salir corriendo.

La destrucción de Tierra ha convertido a la especie humana en una raza de refugiados. La Flota Éxodo (Exodus Fleet). Estos exiliados se han vuelto unos nómadas que vagan rapiñando recursos y haciendo trabajos puntuales para otras especies. Aunque nunca llegan a aparecer son repetidamente nombrados con un tono que hace pensar que se comparten sus problemas. Hay un gran sentimiento de simpatía hacia aquellos que han tenido que dejar atrás su hogar. Pero, por supuesto, hay otros humanos más afortunados.

Los ricos y afortunados

Ella pertenecía a un capítulo diferente de la especie humana. Descendía de los ricos comedores de carne que se habían establecido en Marte, los cobardes que habían importado ganado a través del espacio mientras las naciones se morían de hambre en Tierra.

Apenas mencionándolo de pasada, durante una comida compuesta por baratos insectos ricos en proteínas, uno de los personajes reconoce que nunca antes los ha comido. La sorpresa inicial desencadena en que se dé por sentado que pertenece a unas de las familias ricas de Marte. Ella miente, negándolo. La vergüenza es palpable en este personaje por pertenecer a la clase privilegiada. Becky Chambers no convierte una vida cómoda en un motivo de culpa, sino las herramientas empleadas para conseguirla. El despreocupado egoísmo del llanto lejano. Cuando quienes padecen para que yo viva bien están lejos, no me importan porque no les presto atención. No es que yo sea una mala persona, es que prefiero mirar para otro lado. A veces hay una barrera que oculta ese dolor, y tampoco me hace falta apartar la vista. Este personaje ha salido de esa barrera y ahora le embarga la culpa.

Alienígenas…

No juzgues otras especies por tus propias normas sociales.

Una vez aclarada cómo ve Becky Chambers a la Humanidad del futuro llega la hora de hablar de los otros. ¿Cómo ve a los alienígenas? La riqueza biológica que ha creado la autora tendrá su propio artículo. Sin embargo, podemos adelantar cuestiones como son el racismo (especismo, en esta novela) y los prejuicios sociales.

—¡No son baratas! Si ese lagarto egoísta no puede…

—¡Hey! —Ashby se levantó de un salto—. No está bien. No quiero oír esa palabra salir de tu boca otra vez.

En lo que se refería a insultos raciales, lagarto era difícilmente el peor, pero era lo bastante malo.

Como vemos, el especismo es categóricamente rechazado por los personajes. Como parte de una tripulación pluri-especies, la convivencia es tanto deseable como necesaria. Los insultos especistas son inmediatamente amonestados por los demás miembros. Y los especistas piden disculpas como si fueran niños avergonzados. El tono de humor general de la novela ayuda a suavizar estos graves incidentes.

—¿Qué hacen los locos especistas de los tuyos? —preguntó Kizzy.

—Cerrar las puertas de sus granjas y tener orgías privadas.

—¿En qué se diferencia de lo que hacéis el resto?

—No tenemos puertas y todo el mundo está invitado a nuestras orgías. Excepto los laru. Somos alérgicos.

Los prejuicios sociales están intrínsecamente relacionados con la forma de vida de esas especies. Así que los harmagianos son huraños; los aandrisk, promiscuos; y los quelin, aburridos sin sentimientos. Si bien todo eso puede ser cierto desde el punto de vista humano, para ellos es un estado natural que no consideran en absoluto un prejuicio. E incluso algunas especies han aprendido a no juzgar a las demás, especialmente las que más tiempo llevan en el Galactic Commons. He aquí un llamamiento de Becky Chambers a la educación y la cohabitación como remedio a la xenofobia.

…y humanos

Posiblemente sois los primeros humanos que van a ver, y no quiero que crezcan pensando que vuestra especie es estúpida.

¿Y cómo ven estos a los humanos? Algunos alienígenas no han visto nunca a un humano. Somos una anomalía para ellos y nos miran con la misma curiosidad (o asco) con la que nosotros miramos a otras especies alienígenas. Nuestra fisiología, alimentación, necesidades básicas y lenguaje nos hacen diferentes a otras especies y ha sido necesario el uso de la tecnología y un largo período de integración (todavía inconcluso) para una coexistencia interespecies. Una prueba más de que este universo que tiene a la humanidad en una esquina es mucho más rico que otros que podamos encontrarnos. Gracias, Becky Chambers.

Los humanos son los alienígenas exóticos

De este modo, existen especies que nos odian por ser diferentes. Otras que nos rechazan por ser inferiores. Hay quienes les resultamos indiferentes y luego hay quienes sienten simpatía hacia nosotros. Sea por familiaridad sea porque son solidarios. La mejor mezcla de extrañeza mezclada con solidaridad nos llega de este testimonio de un reskitkish que vio cómo un humano recibía la noticia de que por fin habían sido aceptados en el Galactic Commons.

Fue en un depósito de algas. No, no, era una tienda mecánica, sí, una tienda mecánica. Había un humano trabajando ahí. Su tarea era limpiar las partes usadas para su reventa. Trabajo monótono, y duro. Poco apropiado para una especie con manos blandas. Podías decir por sus ropas que no le pagaban mucho. Su jefe estaba fuera, así que me estaba ayudando a… lo que fuera. Había un boletín de noticias en un pequeño proyector sobre su mesa de trabajo y, de repente, ahí estaba. Los humanos uniéndose al GC. El hombre enmudeció. Y entonces hizo algo que nunca había visto antes: se echó a llorar. Yo no sabía que llorar era algo que los humanos hacían. ¿Sabes lo perturbador que es ver cómo los ojos de alguien empiezan a gotear? Y el pobre hombre, llorando de emoción, trata de explicarme lo que sucede.

—Esto significa que importamos. Que valemos algo.

—Claro que valéis algo. Todo el mundo tiene valor.

—Pero ahora la Galaxia también piensa eso.

No hace falta más explicación. Somos exóticos. Tenemos mucho que aprender de estos humanos.

Allá donde fueres, haz lo que vieres

Era difícil confiar en un humano que forzaba sus erres imitando un acento harmagiano, pero no iba a ignorar el consejo de alguien que se sentaba en una oficina parlamentaria.

Esta situación de desventaja social y económica ha llevado a los humanos del universo de Becky Chambers a adaptarse a las costumbres de sus anfitriones. No puede entenderse que la especie humana, en general, sea tan permisiva y abierta de miras sin la catástrofe que padecieron sus antepasados. Exceptuando aquellos que viven en hábitats puramente humanos, como Marte, la mayoría de los homo sapiens son abiertos de miras, tolerantes, comprensivos y, en general, como nos gustaría que fueran en realidad. No estoy seguro de que no fuera deliberado, pero Becky Chambers ha convertido a los desgraciados, a los miserables, en las mejores personas de la Galaxia.

Son los humanos quienes se adaptan a las normas de los demás. No los que tratan de forzar a otras especies según las nuestras. Siguen las reglas y tratan de no ofender a sus patrones y clientes, todo con la esperanza de que la suma de esfuerzos conjuntos pueda, algún día, ser beneficiosa para la humanidad. El día que deje de ser vista como una panda de harapientos a los que se aceptó un poco por pena en el Galactic Commons. El optimismo, siempre, en un universo pesimista.

Y todo esto, explicado con un lenguaje muy simple cargado de tono humorístico. ¿No os dan ganas de leerlo? Si es así, puede adquirirlo en Lektu.