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Agentes literarios (y contratos)

Agentes literarios (y contratos)

Como profesional de la escritura se te debería dar bien crear novelas. Personajes, trama y todo lo que hemos visto anteriormente es algo que ya debes dominar. Pero como ya ocurriera con el artículo sobre editores, hay temas relacionados con el mundo de la escritura que van más allá de las letras para entrar en el campo de los negocios. Aquí aparece la figura de los agentes literarios (y sus sustitutos) que te ayudarán a comprender los contratos editoriales y evitar que te estafen. Los que te ayudan a ganar dinero, en otras palabras.

Agentes literarios

Los agentes literarios son unos seres mitológicos que te facilitarán la vida. Estos individuos son los que se ocupan de que tu libro sea publicado en una editorial una vez tu último borrador esté terminado. Ellos toman la obra y la envían a quien pueda interesarle. Utilizando mecanismos a los que el autor no puede acceder por no tener sus contactos. Hablan directamente con los editores y usan su labia y dominio del mundo editorial para hacer que tu libro sea tenido en cuenta, saltándose todos aquellos pasos que viste en el artículo sobre editores. Ellos en sí mismo son una especie de editores, pero una vez leen la novela saben perfectamente a qué editorial le va a interesar. En otras palabras, abrevian trámites.

¿Quiénes son los agentes literarios?

A diferencia de los editores, los agentes literarios no son entes públicos. Tienden a esconderse. Trabajan en las sombras porque son depredadores. Buscan activamente buenos libros pero no suelen recibir propuestas. Los agentes literarios conocen bien la industria pero no trabajan para ninguna editorial.

¿Quien quiere un agente literario? Fuente

Los agentes tienen un lista estable de clientes (autores); por lo que es legítimo que le preguntes a un autor sobre un agente para que te dé su opinión sobre su trabajo. Normalmente será buena ya que la relación de un autor con su agente debería ser de amistad, con contactos regulares. En tu carrera literaria tendrás varios editores, pero probablemente solo un agente. Es por ello que si no estás seguro sobre si asociarte con un agente tal vez no deberías hacerlo. Piénsalo bien antes de dar este importante paso.

Alguien que entienda los negocios del mundo editorial

A la hora de firmar un contrato hay tres tipos de personas que pueden defender tus interés. En primer lugar están los agentes literarios, que trabajan a comisión (15% de tus beneficios, aproximadamente); en segundo lugar están los abogados, que cobran una única factura (considerable) por asesorarte en ese contrato; y por último estás tú mismo, algo que solo deberías hacer si te gustan los dolores de cabeza y además entiendes de leyes.

Los agentes literarios son expertos en contratos. Se conocen todos los trucos aunque no tengan estudios en Derecho (aunque puede darse el caso). Su dominio es fruto de la experiencia. En un contrato editorial las frases significan varias cosas a la vez (algo similar a lo que vimos en el artículo sobre prosa y descripciones), porque han sido construidos a raíz de los resultados de numerosas apelaciones judiciales. Cada palabra es la palabra perfecta. Por eso es tan rimbombante. Sin embargo, los agentes pueden entender este lenguaje perfectamente.

En general las editoriales prefieren no enemistarse con los autores. A diferencia de los escritores de cine, su nombre en las portadas vende, así que tienden a cuidar bien a los escritores. Especialmente a los que tienen más renombre. Pero para casos puntuales, especialmente en temas de cesión de derechos y campañas de marketing, las editoriales suelen prestar más atención a lo que dicen los agentes literarios. Si al autor hay algo que no le gusta, debería decírselo a su agente y este sabrá ser escuchado. Es el defensor de los derechos de los autores. La voz firme que exige en su nombre.

Conseguir agentes literarios

Los agentes literarios son cazatalentos. Suelen esconderse, por decirlo de algún modo, aunque están en algunas convenciones. Puedes encontrar uno, pero lo normal es que él te encuentre a ti (has ganado algún premio relevante y se interesan específicamente por ti). Es más fácil conseguir un agente si ya tienes un libro en manos de una editorial. En cualquier caso, lo más probable es que si un agente se te aproxima lo haga en nombre su compañía no por sí mismo.

No obstante, es posible ser tú quien tome la iniciativa. Si tras enviar los capítulos de muestra tienes peticiones de varios editores acerca de tu manuscrito completo es el momento de llamar a algunos agentes literarios y decir “tengo tres editores interesados en mi novela, ¿te importaría echarle un vistazo?”. Dirán que sí, porque les has puesto el cebo perfecto.

Contratos

En este apartado sobre contratos encontrarás información sobre el formato habitual de contrato, los pagos por adelantado, la gestión de regalías, consejos sobre la venta o no de los derechos derivados de la obra y cómo reconocer contratos fraudulentos. Empecemos.

Todo es negociable. Primera norma. Pero a menos que los editores quieran desesperadamente tu libro no van a hacer excesivas concesiones. Sin embargo, se puede jugar con ventaja si hay varias editoriales enfrentadas por tu novela, lo que te permite negociar mejores condiciones. En cualquier caso, los agentes literarios son la mejor baza a la hora de efectuar estas negociaciones.

Pagos por adelantado y regalías

Tendrás un pago en adelantado al firmar un contrato. Siempre. La cifra puede variar pero los plazos de pago se mantienen. La mitad en el momento de firmar, la otra mitad al publicar. Este avance se va descontando de las regalías de los libros. Si te pagan 5000€ no verás más dinero hasta que el libro genere 5000€ en regalías. Todo libro que supera el dinero avanzado se considera un éxito.

Las regalías son el dinero que obtienes conforme las ventas progresan. Deben pagarte a partir de los beneficios inmediatos de la venta. Si el contrato indica que te pagaran las regalías tras descontar costes es mala señal, porque podrían argumentar pérdidas para no pagarte. Las regalías en la industria (americana) suelen ser:

  • Tapa dura: 10% del Precio de Venta al Público si la tirada es de menos de 5.000 ejemplares, 12,5% hasta los 10.000 y 15% si son más.
  • Tapa blanda: 10% del PVP.
  • Edición de bolsillo: 8% del PVP.
  • ebook: 25% del PVP tras retirar los beneficios de la plataforma (Amazon es 30%). Hay voces reclamando un aumento de este porcentaje del autor.

Contratos sin avance

Existen contratos, especialmente con pequeñas editoriales, donde no hay pago por adelantado. Eso no significa que vayas a ganar menos dinero. Tus ingresos totales serán consecuencia de las ventas de tu novela, no del avance recibido. No existe ninguna razón para desconfiar de un avance reducido o nulo. A excepción de poder contar con efectivo. Sin embargo, se puede valorar el argumento de que si una editorial ha adelantado dinero en el contrato estará más predispuesta a invertir en publicidad para recuperar. Y que van en serio. También está la capacidad de llamar la atención en la industria por haber recibido una gran suma. Por otro lado, puede ser perjudicial conseguir un gran avance si posteriormente las ventas no lo cubren. Eso implica que el libro ha sido un fracaso. Los agentes literarios, una vez más, pueden ser claves al aconsejar sobre esto.

Regla del Primer Rechazo (Right of First Refusal)

Al firmar un contrato con una editorial es seguro que figure una cláusula que marque que esa editorial deber ser la primera en ver tu siguiente manuscrito, para valorar si lo aceptan o no. El período de tiempo para rechazar es variable. Hay que tener cuidado de que el contrato no implique las obras del autor durante 10 años. Es más aceptable que englobe tu trilogía o la próxima novela. En segundo lugar, un autor no puede aceptar publicar esta segunda novela con otra editorial que pague menos (aunque ofrezca otras ventajas). Sí puedes hacerlo con alguien que ofrezca más. Sin embargo, todo en un contrato es negociable, como ya he dicho, pero hay que saber si el coste merece la pena.

Derechos derivados de la novela

Aparte de los derechos básicos que un escritor tiene su obra existen algunos sobre los que merece tener unas nociones básicas. La más importante concierne a la traducción. ¿Quién elige cuándo se publica un libro en otro idioma y quién recibe el dinero? El autor debería mantener el 100% de los derechos de traducción. No debería venderlos.

El ebook es otro gran campo de batalla, porque el autor se lleva ese tímido 25%. Muchas editoriales exigirán que los derechos de libro electrónico se cedan junto a los de publicación en papel. Esto puede parecer injusto para el autor, pero la razón es que la editorial quiere evitar que el ebook compita con la edición física (que es la que paga los salarios).

Derechos relacionados con adaptaciones televisivas, teatrales y cinematográficas deberían permanecer con el autor a menos que haya una oferta muy jugosa. Los audiolibros tienen potencial pero aún no ha despegado (Sanderson lo dice en 2012) por lo que se presenta la posibilidad de negociar sobre ellos. Lo mismo se aplica a los videojuegos.

Recuperar los derechos de publicación

Tradicionalmente, si el libro no se vendía en las librerías una mínima cantidad estipulada la editorial retiraba la novela y los derechos de publicación regresaban al autor. Esto era así porque mantener libros físicos en librerías costaba dinero. Así que el autor recuperaba los derechos y podía volver a venderlos a otra editorial.

Con la llegada del libro electrónico el asunto se ha puesto peliagudo porque no cuesta dinero mantener un libro digital en una plataforma, y además si se vende (aunque sea poco) la editorial no está obligada a devolver los derechos al autor. Sanderson cuenta una experiencia personal en la que tuvo que comprar (en un pago único) los derechos de sus novelas de Alcatraz para poder venderlos a otra editorial. Una que iba a tratar mejor a esas novelas.

Cláusulas menores

  • Cláusula de indemnización: si el libro no es tuyo o es un plagio la editorial es demandada, pero pagas tú.
  • Copyright: el libro debería registrarse a tu nombre, no al de la editorial. Puede ser al revés si trabajas escribiendo novelas de un universo literario ya existente (Star Wars, Warhammer, etc.). Por supuesto no puedes escribir tu propia novela de Nacidos de la Bruma.
  • Fecha de entrega: si se firma un contrato antes de completar el borrador habrá una fecha límite. Es posible ser flexible respeto a ella, pero no conviene ser impuntual.
  • Marketing: el autor hará presentaciones, firmas, etc. La editorial quiere mostrar a su autor para poder vender. Estos viajes corren a cuenta de la editorial.
  • Recuperas los derechos de publicación cuando finalice el contrato.
  • Cláusulas sobre relatos y obras menores acerca del derecho a ser los primeros en publicar. Exclusividad durante cierto período de tiempo. Más adelante se podrán publicar en otras antologías, websites, etc. Las revistas suelen pagar por palabra. No pueden vender solo tu historia, tienen que venderla con toda la revista.

Evitar que te estafen

A la hora de entrar en concursos asegurarse de que no te obliguen a firmar ningún contrato. Si es así, examinarlo detenidamente. Hay editoriales que ofrecen malos acuerdos simplemente porque no saben hacerlos. Aplican lo habitual en otras industrias. Hay otras (las menos) que prepararán malos acuerdos con plena intención de estafar.

El dinero fluye hacia el autor. Siempre. Desconfía de todo lo que implique tener que pagar. Evita la coedición, aquí te dejo un artículo de Cabal sobre el tema que es demoledor e instructivo al mismo tiempo. También las tarifas de lectura “tengo tantos pedidos que me distraen de mi trabajo y por eso tomo en serio a quienes me pagan por leer sus novelas”. Y, por supuesto, evitar “lo publicaremos si contratas este servicio”. Estas plataformas parecen muy profesionales, pero es importante hacer una investigación sobre su calidad, preguntando a diversos autores sobre su experiencia. Recuerda que los verdaderos agentes literarios viven de porcentajes, no de tarifas.

Hasta aquí la charla de negocios. ¿Tienes algo que opinar sobre lo dicho? No dudes en dejar un comentario y si quieres estar al tanto de más artículos te invito a que te suscribas a mi lista de avisos.

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Carlos Pérez Casas

Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Es profesor, escritor y corrector ortotipográfico. Autor de dos novelas (El Señor es mi pastor y El alguacil) y, por el momento, fiel participante de NaNoWriMo.

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