Se acabó. Ha sido un gran placer. Nunca me había gustado especialmente la ciencia-ficción (sí, a mí). Pero tras leer esta obra creo entender lo que representa la ciencia-ficción. Ha llegado la hora de hacer una breve apología de ella. Esto es Segunda Fundación, de Isaac Asimov.

Segunda fundación

Segunda fundación

Según mi opinión existen tres pilares que garantizan la calidad de un libro: los personajes, el trasfondo y la trama. El propósito de escribir ficción es dar rienda suelta a nuestra imaginación. Escribir una novela histórica nos proporciona unos cimientos sólidos pero nos ata a los acontecimientos que ya han ocurrido, obligándonos a seguir un rigor histórico si queremos ser fieles. En caso de que no queramos serlo podemos avanzar a una ficción completa.

El término «ciencia-ficción» queda casi invariablemente ligado a «futuro». ¿Por qué? Porque el futuro no ha sido alcanzado y sus posibilidades y variables están aún abiertas. El camino está siendo recorrido y mientras llegamos al final no sabemos cómo lo que estamos construyendo afectará a su resultado. El futuro puede ser tremendamente inconstante. He ahí sus maravillosas posibilidades. Nos permite desarrollar nuestro trasfondo para determinar la trama y quienes se ven envueltos en ella sin ataduras, dejando completa libertad a la imaginación.

Si en el primer libro me había quejado de la fugacidad de los personajes en este tercer volumen adquieren un memorable protagonismo, no son los observadores del Plan Seldon. Ahora son conscientes de él y no creen en su indestructibilidad. Temen a quienes tienen el poder del alterarlo: el Mulo y la Segunda Fundación. Creo que esa es la explicación de por qué quieren destruir la Segunda Fundación.

Las motivaciones del Mulo son obvias: la Segunda Fundación se interpone en su conquista de la Galaxia. Pero, ¿qué sucede con los habitantes de la Primera Fundación? ¿Cuáles son sus motivaciones para destruir quien hasta ahora les ha mantenido a salvo? ¿Acaso quieren sentirse plenamente libres? ¿Se sienten como marionetas en la gran telaraña galáctica de Seldon? Así es, pero ¿no era acaso el plan desde el principio? ¿Dejar que las crisis se sucedieran hasta el éxito final? Observamos pues la lucha entre quienes desean preservar el plan original y quienes no quieren considerarse esclavos del destino. Una lucha digna de una saga de ciencia-ficción.

Por último, llegando a una valoración más personal si cabe deseo añadir que el mitificado Hari Seldon fue un megalómano con ansias de poder cuya creación, las Fundaciones, fueron el resultado de amañar el destino para que favoreciera a la Primera Fundación, llamada a ser el Segundo Imperio. La Segunda Fundación no es sino el perro guardián de Hari Seldon que se aseguraría de que NADIE pudiera interferir con su plan. Arrebatando a cualquier alternativa sus posibilidades. Si quieres leerlo, aquí te dejo un link a Amazon.

 

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