Una novela rarísima, pero muy disfrutable

Vórtice es una novela de ciencia ficción que me resulta difícil de clasificar. Techno-thriller sería la denominación más aproximada para lo que es una novela de aventuras en la que se mezcla la tecnología. Sin embargo, las iniciales reflexiones acerca de la existencia y los límites del «yo», así como la presencia de un protagonista nada llamativo (un pobre y simple oficinista estándar) le conceden un aire curioso que aproxima la novela a una escala de la reflexión de lo que somos y lo que otros nos consideran.

Una lectura amena y ligera

Vortice

Ojo, no es una novela complicada, el autor se ha asegurado bien de que la lectura sea ágil y perfectamente clara; pero los variados giros argumentales te harán preguntarte cómo la historia ha empezado de una forma para terminar de otra distinta. Y ahí la esencia de esta novela: te fuerza a seguir leyendo para comprender de qué va esta novela.

Esta novela requiere de una prosa sencilla, directa, ausente de complejidades lingüísticas y diseñada para resultar entretenida. Es una historia en las escenas se suceden con rapidez, y sería una incoherencia que su escritura no cumpliera esos requisitos. Cumple. Vórtice es una lectura atractiva y fluida. Además, es breve; lo que unido a su ágil ritmo te permite terminarlo en dos sesiones.

La imaginación del autor lo resuelve todo

Si hay un fallo en la novela es la aparente falta de planificación de su línea argumental. Digo aparente porque da la impresión de que conforme avanza la historia el autor ha ido resolviendo las situaciones en las que se ha ido metiendo. Recurriendo para ello a una desbordante imaginación. Salirse por la tangente es una expresión que define muy bien a este libro. Es una novela rarísima.

Tan pronto estás en un lugar y tiempo como de repente el autor te adelanta o retrocede un par de meses, te cambia el escenario y te mete nuevos personajes. Y, con la abundancia de capítulos en los que esto sucede, el lector tiene la misma sensación que el protagonista: no tenemos ningún control sobre nuestra vida. Estos repentinos cambios de tema no son absurdos ni incoherentes, son frenéticos. Es posible que le resten un poco de calidad literaria pero contribuye notablemente a esa rapidez de ritmo de la que antes hablaba.

Una fina línea entre el ocio y la crueldad

Una reflexión a la que me ha llevado esta novela es hasta qué punto los personajes eran conscientes de lo que estaban provocando sobre el protagonista. Sus acciones, disfrazadas de actividad lúdica, son el reflejo de las crueldades que se pueden llegar a hacer cuando no existen normas ni miedo a las consecuencias, cuando no se cree en la línea del bien y el mal porque ni siquiera se puede pensar que exista. Si consideramos la vida como un juego, ¿cuál es la maldad en disfrutar todas las posibilidades de la experiencia? Si quieres leerlo, aquí te dejo un link a Amazon.

 

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