A día de hoy la inmortalidad solo es posible en la ciencia ficción. Lo siento, pero es así. Ahora bien, especular con la posibilidad de ser inmortal ha sido un elemento habitual al escribir fantasía y ciencia ficción. En este terreno de planteamientos y teorías han surgido algunas ideas interesantes sobre cómo conseguir la inmortalidad humana y qué consecuencias tendría una longevidad ilimitada. Este artículo está destinado a explicar las percepciones de los escritores de ciencia ficción en este aspecto.

Antes de nada, hay que decir que la inmortalidad no es algo exclusivo de la ciencia ficción. Diversas novelas de fantasía y terror también han incluido este elemento en sus historias, pero aquí me centraré exclusivamente en la ciencia ficción.

Cómo ser inmortal en las novelas de ciencia ficción

El concepto de inmortalidad puede entenderse tanto como la capacidad de no morir como la posibilidad de vivir para siempre. Esto es, ua longevidad prolongada, pero con la posibilidad de morir o ser asesinado. Dentro del primer grupo también se incluiría la resurrección, pues al fin y al cabo también es engañar a la muerte.

Estas dos variantes han sido un recurso habitual para diseñar la trama en historias de ciencia ficción. Pero los caminos hasta llegar a ella están repletos de ingenio e imaginación. Cada autor y autora ha querido ser original en sus planteamientos sobre cómo seremos inmortales. Y por eso ahora tenemos un curioso abanico de propuestas para alcanzar la vida eterna. Así que aquí te presento dos vías para ser inmortal: uno por la vía médica y otro por la tecnológica.

Ciencia médica para llegar a ser inmortal

Entendida la muerte como un problema de salud (deterioro más allá de la recuperación) la medicina puede ser la respuesta a la vida eterna. Este es un campo de estudio en el que se está trabajando en la actualidad. Tres son las variantes que se me ocurren: rejuvenecer, mantener vivo el cerebro y clonar nuestra cuerpo.

Telomerasa, ¿el elixir de la eterna juventud?

La telomerasa es una enzima presente en algunas células del cuerpo, como las células madre. Se considera que sus efectos rejuvenecedores podrían llegar a dar resultados tangibles en la longevidad humana. De modo que sirve de inspiración para crear sueros de la eterna juventud.

Inmortalidad y eterna juventud

Esto garantizarían una forma de conservar los cuerpos jóvenes y sanos, más fuertes para combatir enfermedades. Para que funcionara, esta regeneración debería ser tanto de músculos y órganos como de huesos, a fin de evitar problemas relacionados con la verdadera edad del sujeto.

Este elixir lo he visto dentro del universo de Warhammer 40000 en forma de drogas rejuvenecedoras, pero su alcance ha llegado a películas, series y videojuegos de ciencia ficción. En lo que respecta a las novelas solo recuerdo una breve mención de Marte Rojo, de Kin Stanley Robinson y en Hijos bastardos de Matusalén, de Raúl Atreides. Dos novelas que no me gustaron demasiado, pero ahí tienen el elixir de la eterna juventud.

Trasplantar el sistema nervioso

Si se mira bien, la vida está en nuestro cerebro. Todo lo que somos. El resto de nuestro cuerpos, con todos sus órganos y extremidades, no son sino extensiones que permiten que el cerebro siga vivo. De modo que si pudiéramos mantener la salud del cerebro podríamos vivir para siempre. Solo necesitamos órganos sanos.

De ahí surge la idea donde el sistema nervioso se traslada a un cuerpo sano para poder seguir viviendo. Esto proporciona una inmortalidad práctica. Siempre que no mueras de forma repentina (accidente o muerte violenta) podrías vivir para siempre. Todo se basa en tener cuidado de no fallecer.Portada de El Cirujano. Una novela de fantasía y ciencia ficción sobre ingeniería genética

Esta es la idea tras El Cirujano. El reenganche es un procedimiento médico que permite ocupar un cuerpo nuevo (más joven) y así evitar la muerte. El Cirujano es el apodo que recibe el inventor de este sistema. Sin embargo, la demanda de cueros jóvenes hizo que apareciera una nueva profesión: los cazacuerpos. Desde ese momento, los más jóvenes vivían bajo la amenaza de ser asesinados.

Copia-pega, y a seguir viviendo: la clonación humana

Me encanta El Sexto día. Tenía que decirlo. Y si has visto la película habrás visto que se prohíbe hacer clones de seres humanos. Tengo que volver a verla para ver si entiendo por qué. El caso es que la posibilidad de clonar humanos permite continuar la vida después de haber muerto. Aunque tiene un importante fallo. No eres el mismo.

El sexto día y la inmortalidad

Los clones son copias de ti mismo, con tus recuerdos, tus sentimientos y tu forma de ser pero no son tú. Se trata de seres orgánicos que te sustituyen una vez has muerto. Pero tú ya no estarás vivo. En cierto modo, los clones podrían considerarse unos hijos, a quienes has traspasado tu experiencia y conocimientos, en lugar de una versión nueva de ti mismo. No puedes ser inmortal y engañar a la muerte mediante la clonación. Tan solo asegurarte de que alguien continúe el trabajo donde lo dejaste.

Inmortalidad a través de la tecnología

Pero si la medicina no puede solucionar el problema de cómo ser inmortal es posible que la tecnología tenga algo que decir.

La pila cortical de Carbono alterado

La idea de almacenarte y después descargarte en otro cuerpo va más allá de la clonación. Sigues siendo tú. Pero en otro cuerpo. La pila cortical (cuya forma y tamaño varía en cada universo de ciencia ficción) es un dispositivo que almacena lo que eres en una base de datos. Esta pila se puede extraer e implantar en otro cuerpo.

Esto permite una inmortalidad práctica (aunque tu cuerpo muera) si la base de datos sigue intacta y hay otro cuerpo disponible. Esto genera dos tipos de muerte: una temporal mientras consigues un nuevo cuerpo, y otra permanente si tu pila cortical es destruida. Lo cual ha llevado a la interesante sociedad ultraviolenta de Carbono modificado donde la sangre y el mercadeo de cuerpos está a la orden del día.

Carbono modificado

La reencarnación y la copia de seguridad

Por razones de trama, en Carbono modificado la copia de seguridad es algo que solo los muy ricos pueden permitirse. De este modo, la muerte real sigue siendo una amenaza presente. Si te vuelan la pila, mueres. No obstante, la copia de seguridad no son sino datos almacenados en un servidor (igual que cualquier página web) por lo que no debería ser un impedimento que cada persona tenga su propia copia de seguridad.

Entramos así en el terreno del transhumanismo. Una sociedad tecnológica donde los límites de lo humano se han plegado en orden de establecer cuerpos que no tengan obstáculos. Ni siquiera tiene que ser cuerpo humanoide. Hablo de tener un aspecto semejante a un pulpo para explorar los océanos de diamante líquido de Urano o Neptuno. U otro similar a una raya para flotar sobre la superficie del Sol.

Cambiar de cuerpo (comprar y vender según necesidad) iría acompañado de descargar la mente en el nuevo. Misma idea que la de Carbono modificado, pero yendo más allá. Realmente da unas posibilidades tremendas. Adaptar tu aspecto físico a tu trabajo o tus necesidades, permanecer como una conciencia digital si no lo necesitas, viajar a la velocidad de la luz dejando atrás tu antiguo cuerpo, la omnipresencia de psiquiatras para mantener en orden tu mente tras tantos cambios de cuerpo. Es el verdadero fin de la muerte.

Conocí este concepto gracias al juego de rol Eclipse Phase. Y se puede ampliar este curioso y complejo universo en la antología (en inglés) After the Fall, que incluye a Ken Liu entre los participantes.

After the Fall, una novela de transhumanismo e inmortalidad

Fusión mente y máquina para alcanzar la inmortalidad

Derivado de lo anterior está la posibilidad de descargar nuestra mente en un cuerpo robótico. Es más duradero y puede repararse. El proceso sería muy similar al de la pila cortical o tener una copia de seguridad, con la diferencia de que el hombre inmortal no tendría cuerpo, por lo que su mundo sería virtual. Parece algo triste ser inmortal y no tener cuerpo. No creo que fuera como Ready Player One, que por mucho OASIS que tenga sigue siendo un mundo imaginario. Pero esto sí solucionaría el potencial problema de una superpoblación de seres inmortales, al convertirse en datos.

También debo mencionar queda la problemática de que si un ordenador se puede hackear, entonces un cerebro integrado en un ordenador también. Lo cual abre nuevas ideas para novelas de ciencia ficción.

Inteligencias artificiales inmortales

Por último, queda la posibilidad de la inmortalidad no sea humana. El hombre tiene una longevidad limitada, pero sus creaciones no. Dentro del capitalismo, es más barato construir algo de nuevo que repararlo. Pero pueden existir razones para reparar algo una y otra vez. Nostalgia, por ejemplo. O autopreservación.

Una inteligencia artificial que valore su supervivencia querrá repararse. No es descabellado pensar que llegará un momento donde haya robots de más de un siglo de antigüedad funcionando con piezas de repuesto. O en una nueva carcasa.

 

En El hombre bicentenario, de Isaac Asimov, se presenta a un robot que a lo largo del tiempo va adquiriendo un comportamiento humano mediante un proceso de observación y aprendizaje a la par que va adoptando una forma más humanoide. Hasta llegar a un punto que podría no distinguirse de un humano, salvo por su inmortalidad.

El hombre bicentenario, de Isaac Asimov (Novelas sobre cómo ser inmortal)

Consecuencias de la inmortalidad humana

Aquí hay dos corrientes de pensamiento. La optimista y la pesimista. Posturas que se pueden extender hacia quienes están a favor de engañar a la muerte y la gente que no quiere ni oír hablar del hombre inmortal. Pero voy a hablar de los aspectos negativos, porque son más interesantes que un simple puedo ser inmortal.

 

Visión pesimista de la inmortalidad humana

En primer lugar está la amenaza de una superpoblación (más información en este articulo de Alejandro de Valentín). Hay que tener en cuenta que el cuerpo humano tiene necesidades. Y uno de ellos es la comida. Una elevada cantidad de seres humanos supondría un enorme consumo de recursos. Y si estos se agotan resulta dudoso que se pueda continuar viviendo para siempre. Puede no ser exactamente comida, sino energía en caso de humanos convertidos en máquinas. En cualquier caso, los recursos son limitados. Por lo que la inmortalidad debería compensarse con control estricto de natalidad.

El capitalismo de la inmortalidad

No recuerdo exactamente dónde lo leí, pero había un artículo sobre una autora de ciencia ficción (creo que era Ursula K. LeGuin) que animaba a construir sociedades más allá del capitalismo. Estoy de acuerdo. Pero viviendo en la época que vivimos resulta difícil no ver un producto que todo el mundo querría (vida eterna) y no imaginar que hay negocio en vender cómo ser inmortal.

Esto implicaría que solo los más ricos (los menos) podrían costearse la inmortalidad mientras que la gran masa de la población solo podría permitirse vivir una vez. O más de una, pero de inferior calidad.

Poderosos eternos

Luego está el problema de la aristocracia eterna. En Carbono modificado, por ejemplo, se eleva la esperanza de vida de los ricos para perpetuar su dominio. Esto tiene unas perspectivas terribles. Dictadores que nunca mueren (hay un pasaje en la novela que transcurre sobre la tumba de Franco en el Valle de los Caídos) es una posibilidad que se plantea. Seres inmortales que necesitan nuevas y extremas formas de entretenimiento. Control absoluto de los poderosos gracias a que no hay escape de ellos. Ya no pueden morir. Pero es posible ir un paso más allá.Cubierta de El Señor es mi pastor, de Carlos Pérez Casas. Una novela de fantasía y ciencia ficción.

En mi novela El Señor es mi pastor existen dos tipos de operaciones para prolongar la vida y ser inmortal. La primera de ellas es el reenganche, que ya has visto más arriba. La segunda de ellas no es nada del otro mundo, consiste en un trasplante de órganos. El punto de interés reside en que casi toda la población necesita un órgano nuevo. La mayoría de los humanos se ve afectado por la Necrosis Multiorgánica, la cual destruye los órganos, obligando a sustituirlos. Esto ha provocado una alta demanda  de órganos que se traduce en la necesidad de que alguien muera para ceder sus órganos. La muerte es ahora un negocio.

 

Novelas de ciencia ficción sobre la inmortalidad humana

Ya has visto unas cuantas novelas en el artículo sobre cómo ser inmortal. Pero aquí te ofrezco alguna más por si les quieres echar un vistazo. Tienes El mundo al final del tiempo, de Frederik Pohl, donde un colono se embarca en un viaje para descubrir quién o qué es Wan-To y por qué juega con las estrellas como un niño con sus juguetes. Accelerando, de Charles Stross en un futuro transhumanista.

En Diáspora, de Greg Egan ser inmortal es cuestión de elegir cómo. Allí conviven humanos orgánicos evolucionados, humanos digitalizados e inteligencias artificiales que usan cuerpos orgánicos y desarrollan su propia conciencia.

Diaspora, de Greg Egan (Novelas sobre cómo ser inmortal)

 

No tengo boca y debo gritar abre la posibilidad de ser eternamente torturado por una IA que te resucita cada vez que mueres. Escalofriante. Y, por último, Fuego sagrado, de Bruce Sterling donde la longevidad se ha extendido gracias a técnicas de rejuvenecimiento, originando un gobierno al cargo de los más ancianos.

Si conoces más novelas de ciencia ficción sobre cómo ser inmortal te animo a que dejes un comentario. Y si quieres añadir algo más al artículo, también. ¡Nos vemos!