La ciencia ficción que tiene el espacio como escenario tiene una gran dependencia de los motores ultralumínicos. A todos nos gusta superar la velocidad de la luz, ¿no?Es cierto que existen novelas de “época cercana” donde el Sistema Solar es el límite y no son necesarios motores que permitan viajar más rápido que la luz. La saga The Expanse, por ejemplo. También Luna Nueva, de Ian McDonald. Sin embargo, hay novelas en las que los viajes espaciales tienen una gran importancia, especialmente en el subgénero de la space opera. Así que el artículo de hoy de ciencia con ficción está dedicado a los motores superlumínicos, sus diferentes formatos y qué los hace funcionar.

Motores ultralumínicos: cómo viajar más rápido que la luz

Viajar más rápido que la luz.

Dreadnough Blues, obra de eRe4s3r en Deviantart.

Si en la fantasía el viaje es recurrente para presentar nuevos escenarios, su prima futurista no va a ser menos. Las películas de Star Wars o Star Trek perderían gracia si no pudieran recorrer años luz de distancia en muy poco tiempo. Especialmente  si, con un poco de imaginación podemos hacer que la tecnología nos permita construir una nave espacial que pueda viajar más rápido que la luz.

Un motor EmDrive o Warp les permite a tus personajes recorrer grandes distancias y cambiar radicalmente de escenario en unas pocas páginas. Y así se puede ofrecer algo nuevo al lector. Ahora estás en un agrimundo, y en el capítulo siguiente has atracado en un mundo colmena. Viajar al espacio es emocionante para cualquier novela de ciencia ficción. Y lo único que necesitas es ir muy rápido. Y eso no será posible si no tienes en cuenta la posibilidad de superar la velocidad de la luz.

Ventajas de viajar más rápido que la luz

Para empezar, la exploración espacial sufre de una dolorosa lentitud que ir más rápido podría subsanar. Mucho de lo que sabemos del universo es por observación, no porque hayamos estado allí. Y la cantidad de información que se puede recopilar “echando un vistazo” es bastante limitada. Colón sabía que había tierras al oeste, pero necesitó barcos para demostrarlo.

En segundo lugar, tu tripulación no nacerá y morirá en naves generacionales que recorran el vacío del espacio hasta llegar a su destino. Conviene tener presente los efectos psicológicos que puede tener en una población saber que estás en un viaje cuyo final nunca verás. La serie de televisión Ascension, pese a sus fallos, siembra algunas ideas sobre este aspecto. Este tema también está reflejado en el artículo de María del Mar Gómez.

Luego está la viabilidad del comercio. Si no puedes desplazar mercancías en un tiempo razonable no tiene sentido comerciar. Por lo que el comercio espacial está en peligro de nunca nacer si no se encuentra rentabilidad en él. Ya hablé sobre minería espacial y sus ventajas al desplazar gran cantidad de carga. Pero el tiempo de viaje es otro factor a tener en cuenta.

Comercio espacial y viajar más rápido que la luz

Guest, de Valdimir Sakovski en Arstation.

Por último, y entrando en temas más siniestros. Sin motores ultralumínicos no es posible establecer un imperio galáctico estable. Toda Roma necesita carreteras por las que mover sus ejércitos. Y los imperios del futuro (despóticos o no) también las necesitan.

Motores para viajar más rápido que la luz

Cuánto es la velocidad de la luz, te preguntarás. Unos trescientos mil kilómetros por segundo. ¡Hostia! ¿Y eso no es lo bastante rápido? La verdad es que no. La estrella más cercana al Sol es Próxima Centauri, y está a cuatro años luz. Cuatro años de viaje a la velocidad de la luz. Y ya no hablemos de hacer viajes intergalácticos con un motor que no pueda viajar más rápido que la luz. Ir al espacio necesitará de algo mejor.

Así que ahora voy a mostrarte algunos de los sistemas que existen para darle un buen acelerón a tu nave espacial. Viajar más rápido que la luz es posible (en ciencia ficción) gracias a varios métodos de impulso. Y es labor tuya elegir cuál es el que más te conviene para tu universo.

Mi nave puede viajar más rápido que la luz porque sí

Las naves de Star Wars. No quieres liarte con física ni conceptos extraños y decides que tu nave corre mucho porque tiene un motor muy potente. Punto. Te quieres centrar en la trama y en los personajes y no te preocupa hacer una ciencia ficción realista. Velocidad Warp y punto. Tú cuentas historias, no das clases de Física en la Universidad. Perfectamente legítimo. Hasta los más grandes lo emplean. Recuerda lo que dice Brandon Sanderson a la hora de planificar tu novela de ciencia ficción.

Si quieres escribir space opera es suficiente con que sepas que un parsec no es una unidad de tiempo.

Autopistas espaciales

Tu nave puede moverse más rápido que la luz, pero solo a través de una especie de caminos trazados de antemano. Este es un método que te recomiendo si quieres darle cierto toque cómico a tu universo. Tienes un espacio vacío en el que viajar… y al final todo se reduce a atascos y conductores furiosos. Viajar al espacio y superar la velocidad de la luz para acabar gritando como energúmenos. No me niegues que es un toque curioso.

Motor de impulso newtoniano

Mi favorito. Respetando las leyes de la física se puede generar una aceleración constante que progresivamente aumenta la velocidad de la nave. Acelera, acelera, acelera y… Y es entonces cuando llega el amigo Einstein con su teoría de la relatividad y nos dice que no se puede ir más rápido que la luz.

Sin embargo, y lo digo sin ser científico, soy de los que defienden a Newton sobre Einstein, y si mi nave continúa ejerciendo fuerza en una dirección (aun después de alcanza la velocidad de la luz) seguirá generando aceleración en sentido opuesto. Así es como yo lo veo. A menos que se choque con una barrera de la luz (concepto que me acabo de inventar) podría superar la velocidad de la luz. Todo esto es teoría, claro. Pero a ti te interesa la ciencia ficción y de eso te hablo.

Este tipo de motores tiene una limitación muy evidente. Y es el consumo de masa, en forma de combustible, que un motor así tendría. El coste del viaje sería astronómico, y ni siquiera es posible garantizar que una nave pueda transportar el combustible necesario para hacerlo. La solución es generar un supercombustible, como la antimatería de la que habla Tintes de Ciencia. O un motor de alto rendimiento. Visto en el motor Epstein en El despertar del Leviatán.

Un punto a favor, no obstante, es la capacidad de generar gravedad artificial con un motor de este tipo. Lo cual te permite evadir otros elementos de la ciencia ficción como es el sistema antigravedad. Cuyo realismo también está en entredicho. Conviene pensarlo.

Las naves en The Expanse generan gravedad artificial gracias a su aceleración continua. Clic para tuitear

Motor EmDrive

Motor EmDrive para viajar más rápido que la luz

Una variante avanza, potencialmente más realista, es el motor EmDrive. También llamado motor imposible. ¿Por qué? Porque genera impulso sin gasto de combustible (masa). Ciertamente es curioso tener un motor que nadie está muy seguro de cómo funciona, pero tú solo necesitas que te lleve a viajar por el espacio a años luz de distancia, ¿no? Entonces, úsalo en tu nave espacial.

Salto ultralumínico

Si el motor de impulso newtoniano era mi favorito, lo cierto es que el salto ultralumínico es el que menos problemas te puede dar para los viajes espaciales. Con unas pocas palabras puedes mencionar que las naves de tu novela pueden saltar y el lector de ciencia ficción lo dará por bueno. Está acostumbrado a este tipo de tecnologías. Este viaje podría ser instantáneo o requerir cierto tiempo en función de la distancia. También se puede diferenciar entre “cualquier nave puede hacerlo” o “es necesaria una infraestructura específica”. Las limitaciones las pones tú pero aquí van algunas sugerencias.

Nave con capacidad de salto

Esto aporta mucha flexibilidad. Una nave que puede saltar por sí misma tiene gran capacidad de maniobra. Tanto en términos de viaje espacial como al evadir potenciales amenazas. A cambio de combustible, se puede ir a cualquier punto de la galaxia. Es el caso de Battlestar Galactica, donde una flota humana huye durante cuatro temporadas y varias películas de los cylon. Con muchos combates espaciales de vez en cuando. Y se mantienen vivos pese a la superioridad numérica del enemigo gracias al motor de salto que permite a las naves civiles huir mientras Galactica cubre la retirada.

Salto ultralumínico para viajar más rápido que la luz

Por motivos dramáticos, se intenta que el combustible escasee o que los motores de salto queden inutilizados de vez en cuando. Pero lo cierto es que este sistema te deja muchísima libertad para decidir cuándo tus personajes podrán huir del peligro. Y a veces ni siquiera hace falta combustible y la nave salta porque sí. Hay que tener cuidado de no convertir este motor en un Deus ex machina. La velocidad ultralumínica no debería ser la solución para todos los problemas de tu novela.

Saltadores o túneles espaciales

Si lo que quieres es añadir más limitaciones al salto podrías decir que solo es posible este tipo de viaje desde unas instalaciones específicas. Y quizá a unos pocos años luz de distancia. Los saltadores son mi motor ultralumínico en la novela El Señor es mi pastor, pero los más conocidos son los relés de Mass Effect. Básicamente estos saltadores o relés son estaciones de tren que te permiten moverte por diferentes sistemas solares y luego utilizar motores sublumínicos para llegar hasta el punto de destino final.

Viajar más rápido que la luz en El Señor es mi pastor

Estas instalaciones se convierten en puntos estratégicos, tanto para el comercio espacial como para las operaciones militares, por lo que es posible que desarrollen algún tipo de estación auxiliar. Algún tipo de puerto con enormes dársenas y depósitos para almacenar mercancía (como minerales). O tal vez una flota permanente que vigile el tráfico de naves enemigas en el sector.

La otra variante son los túneles espaciales, que descubrí gracias a la novela El largo viaje a un pequeño planeta iracundo. Esta historia de Becky Chambers narra las peripecias de una tripulación multiespecie a la que se le encarga conectar dos puntos de la galaxia a través de un túnel que permite viajar más rápido que la luz. Hacen un agujero en un extremo, recorren la distancia requerida, y hacen el segundo agujero. Sencillo, en teoría. Y, como vemos en la novela, da para ganarse la vida. Al igual que las autopistas espaciales, el trazado debe ser planificado de antemano.

Jugando con la fantasía: el inmaterium

Me veo en la obligación de sacar el universo de Warhammer. En concreto, el de Warhammer 40000. Puede que no sea tan famoso como Star Wars o Star Trek, pero tiene cierto renombre en nuestro mundillo.

Dándole su particular toque siniestro y trágico, viajar más rápido que la luz en este universo implica adentrarse en terrenos donde las leyes físicas se pliegan por la voluntad de dioses oscuros. Incluida los años luz que podrían separar dos mundos. La nave se adentra en un terreno de locura guiada por su navegante y toda la tripulación reza para que encuentre el punto de salida. Con suerte, sin que transcurran siglos o sin que las defensas que alejan a los demonios fracasen. Horror, fantasía y ciencia ficción en un único viaje espacial.

Viajar más rápido que la luz a través del inmaterium

Especial: convertirse en luz

Kameron Hurley en su relato The Light Brigade hace una propuesta muy interesante. El viaje espacial se hace a la velocidad de la luz, pero convirtiendo a los viajeros en luz. En cierto modo, se parece al teletransporte (también conocido en el blog Fecha Estelar como suicidio cotidiano). Se desintegra el cuerpo, se envía en forma de onda para que se reconstruya en el lugar de destino. Es un interesante replanteamiento y la autora ha dejado ver en su Patreon que valora la posibilidad de elevar a novela el relato antes mencionado.

Novelas con motores ultralumínicos

Bien. Basta de teoría y pasemos a las novelas. Si has leído el artículo imagino que te interesan los viajes interestelares y quizá te apetezca leer historias en las que aparecen. Así que aquí te dejo un listado de novelas de ciencia ficción que he leído donde aparecen motores superlumínicos:

  • Viajar más rápido que la luz porque sí: Los viajes de Tuf, de G.R.R. Martin en Amazon y Lektu. Fundación, de Isaac Asimov, en Amazon. Escape de 21-13, de David Monedero, en AmazonHorizonte Rojo, de Rocío Vega, en Amazon y Lektu.
  • Nave con salto hiperlumínico: Traición en el Gran Consejo, de Miguel Ángel Alonso Pulido, en Amazon
  • Saltadores o túneles espaciales: El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, de Bechy Chambers, en Amazon y Lektu. Dune, de Fran Herbert, en Amazon.
  • Motor de impulso newtonianoEl despertar del Leviatán, de James S.A. Corey, en Amazon y Lektu.

Hasta aquí este artículo sobre motores para viajar más rápido que la luz, parte de mi sección de ciencia con ficción, espero que te haya resultado útil y haya enriquecido escribir fantasía y ciencia ficción. Si tienes alguna duda o quieres dejar un comentario, te invito a hacerlo. Y si quieres estar al tanto de más artículos como este te invito a que te suscribas a mi lista de avisos.