La primera frase, he aquí el enemigo. La primera frase es a menudo considerada como la más difícil de todas. Yo mismo le suelo dar mucha importancia. Sin embargo, vistos los resultados de mis primeras publicaciones he llegado a la conclusión de que la gente no suele acordarse de la primera línea a menos que el libro sea muy famoso. Llamadme Ismael. En un agujero en el suelo vivía un hobbit. Así que no hay que darse excesivo mal. ¿Por qué digo esto? Porque la primera frase no tiene que ser grandilocuente ni memorable. No debes centrarte en eso. Lo que realmente debe ser bueno es el primer capítulo de una novela. Será lo que atrape al lector.

Cómo escribir el primer capítulo de una novela

Capítulo de muestra

Está la portada y está el título. También está la sinopsis. Todo eso es lo que hace que tu novela llame la atención, sí. Pero también vivimos en un mundo digital y ofrecer extractos de una novela está a la orden del día. Sea en cualquiera de las plataformas digitales como Amazon, Lektu o Bubok; sea en las diversas redes sociales de lectura como Goodreads, o incluso como “recompensa” por haberse suscrito a nuestra lista de correo es habitual que se pueda descargar el primer capítulo de una novela como parte de una llamada a la atención. Esa parte tendrá que ser, por necesidad, buena para enganchar al lector. Así que todo ese esfuerzo que habíamos dedicado a la primera frase será mejor invertido en hacer un primer capítulo memorable.

¿Qué debe tener el primer capítulo de una novela?

En mi opinión, es el prólogo de un libro lo que convence al lector. Son varias las novelas que he abandonado porque he considerado que no merecía la pena avanzar más allá de las primeras páginas. No me gustaba el conflicto, o el lenguaje me resultaba soso o excesivamente complejo, e incluso hay veces en las que me he encontrado faltas de ortografía tan garrafales que he desistido por desesperación. Quince o veinte páginas es lo que hace falta para convencerme. Y no me considero alguien especial en este aspecto.

So many books, so little time.

Frank Zappa

El primer capítulo de una novela es lo que puede entretener o aburrir al lector. Pónselo fácil. El capítulo inicial tiene que ser directo, presentar lo antes posible el conflicto, el escenario y, si es conveniente, los personajes. Expliquemos un poco más esto.

1. El conflicto

¿Por qué presentar el conflicto de inmediato? Para que el lector sepa de qué va la novela. Es posible que ya se haga una idea a partir de la sinopsis o si algún otro lector se lo ha recomendado, pero deberías usar estas primeras líneas para dejarlo claro. Debes exponer qué problema hay en la novela y por qué es importante solucionarlo. Solo si el conflicto le parece interesante, o le conmueve de algún modo, seguirá leyendo el libro. Es lo que queremos.

2. El escenario

El escenario es algo que también hay que presentar cuanto antes. No hace falta que expliques todos los aspectos del mundo fantástico que has creado, pero sí lo bastante para ambientar la historia y permitir que el lector experimente con los sentidos. Porque son los lugares los que van a determinar la mayoría de las acciones o pensamientos de los personajes. Lo que pueden hacer, y lo que no. El lector también lo sabrá, y si le vamos presentando conversaciones o situaciones que giren en torno al escenario contribuiremos a su inmersión en la lectura.

3. ¿Es necesario presentar a los personajes en el primer capítulo de una novela?

Es aconsejable. Los personajes pueden ser introducidos en el prólogo, especialmente si quieres que sean ellos quienes den el inicio al conflicto, pero no es necesario. Existen muchos autores que presentan el conflicto en el primer capítulo de una novela pero lo hacen sin la participación de los personajes principales. El prólogo de Juego de Tronos (Canción de hielo y fuego #1), por ejemplo. Esto es debido a que el escritor quiere que el lector tenga una información que los protagonistas ignoran, lo cual genera intriga. De ese modo, será en sucesivos capítulos donde los personajes, que tenían una vida ajena hasta entonces, se irán viendo implicados en la trama. Sin embargo, si quieres ir directo al grano (porque consideras que tus personajes son el atractivo más fuerte de tu historia), deberías incluirlos el capítulo inicial. Depende de ti.

Nada como un ejemplo

Voy a poneros un ejemplo de mi propia cosecha. Los primeros párrafos del primer capítulo de una novela de ciencia ficción que acabo de publicar. Se trata de El Cirujano y puedes descargar el capítulo inicial en ese enlace. Aquí van los primeros párrafos.

El creador de la inmortalidad yacía inmóvil sobre el asfalto. Conmocionado por lo que acababa de contemplar, Gilberto guardó su electrovara en el interior de su chaqueta y recorrió la distancia que lo separaba del cuerpo en diez zancadas. El sonido de un claxon se mezclaba con el estruendoso serpenteo de los tubotrenes que devolvían a los trabajadores a sus casas. Los conductores detenían sus vehículos y asomaban la cabeza, tratando de averiguar qué había sucedido. Las placas de datos tomando retratos del accidente no tardaron en aparecer en las manos excitadas de los peatones. Alguien había sido atropellado en el Puente Europa.

Los ojos del herido se movían confusos y sus labios solo se despegaban para emitir débiles quejidos de dolor. Su retorcido tobillo se apoyaba en el borde de la calzada. Gilberto se arrodilló para comprobar su estado. Al ladear su cabeza alguien se percató de la identidad de la víctima.

—¡Es el Cirujano!

En dos párrafos he presentado un poco del escenario, tubotrenes y electrovaras y el desencadenante del conflicto, la muerte del Cirujano. El resto del capítulo, corto, presentará al protagonista y qué le impulsará a ser activo. Si además al lector le gusta el ritmo y las descripciones querrá saber quién era ese Cirujano que inventó al inmortalidad. Y por qué Gilberto lo perseguía.

El primer capítulo de una novela como El Cirujano.

El capítulo inicial también es tu primera prueba

Existen muchos proyectos de novela que nunca llegan siquiera a convertirse en borradores completos. La pereza o estar escribiendo varias historias a la vez son factores habituales en esa escasez de obras. Sin embargo, también hay muchas historias que no llegan a ningún lado porque desde las primeras páginas no nos gusta lo que estamos escribiendo. El prólogo de tu novela es tu primer encuentro con la materialización de tu idea. Es el momento en el que sabes si realmente se puede sacar una buena trama de esa idea que antes te parecía tan brillante o si deberías estar escribiendo otra cosa.

Si tú, como escritor, no estás convencido, es poco probable que tus futuros lectores lo estén. Lo mejor será que guardes esa idea para más adelante y le pongas otros ojos en el futuro, quizá después de haber tomado algunas clases o haber adquirido experiencia con novelas cortas y relatos. Pero si ves que te gusta lo que haces, que tu escritura fluye y que se te ocurren variaciones a lo que tenías originalmente pensando es que estás haciendo escritura creativa. Y va a funcionar. Una vez superes el primer capítulo de tu novela tendrás el inicio de un borrador viable, solo hay que seguir escribiendo hasta llegar el final. Es más fácil de lo que parece cuando te gusta lo que tienes. ¡Aprovéchalo!