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Escribir una escena (y combates)

Escribir una escena (y combates)

Las escenas son las historias más pequeñas dentro de una novela. Una a una, hacen avanzar la historia y desarrollan a los personajes, al acabar deben dejar la historia en un punto diferente a cómo la recogieron. Por ello, deberían ser tratadas como diminutas tramas que deben quedar resueltas con la intención de que el lector se sienta satisfecho por esos minutos de tiempo que les ha dedicado. Así que a la hora de escribir una escena habrá que pensar en qué historia quieren contar, cuál es su conflicto y qué personajes habrá en ellas.

Sinopsis de las seis primeras escenas

Escribir una escena como una pequeña novela

En cierto modo, una escena es un pequeño conflicto que busca una resolución. Una mininovela. El resultado de esas dos o tres mil palabras debe ser el éxito o el fracaso de los planes del personaje o la obtención de nueva información que permita seguir avanzando. Al mismo tiempo, debe mostrar mundo, enriquecer el escenario y presentar nuevos personajes. Todo a la vez. Por eso es importante tener en cuenta una serie de consideraciones a la hora de planificar tus escenas.

Las más importantes tienen que ver con la información que vas a transmitir en la escena, lo que quieres contar. Después está el quién habla de ella y bajo qué circunstancias (escenario). Esto es algo que debes tener muy claro para que la escena sea A) relevante para la trama (no más paja, por favor) B) estructurada (sin cambios de vista o poca claridad sobre los implicados) y C) permita presentar tu worldbuilding. Seguro que hay más elementos a considerar a parte de estos tres, pero son un buen comienzo.

¿Qué quieres contar ahora?

Esa es la pregunta a la hora de escribir una escena. ¿Revelar información vital? ¿Establecer una nueva amenaza? ¿Quieres que un personaje muera? ¿Mostrar su habilidad en algún aspecto? ¿Aumentar el peligro? La escena debe tener un propósito más allá de hacer avanzar la trama. Eso es paja. Tiene que resolver conflictos o presentar unos nuevos, hacer que los personajes evolucionen y mostrar un poco más de ese worldbuilding que has ido elaborando. Todo a la vez, porque recuerda que tienes que hacer que cada oración cumpla más de una función.

Una escena debe ser memorable por alguna razón. De los tres pilares de la novela, que son trama, escenario y personajes, debería contribuir al menos a dos de ellos. Un acuario con tiburones, y los personajes atados, sirve para explicar de qué es capaz un personaje. O de qué no. Tanto por su dominio de alguna habilidad como por su código ético. No todas las escenas tienen que estar cargadas de acción. Mostrar a un personaje haciendo conexiones entre distintas informaciones es un recurso muy útil para hacerlos interesantes.

En busca de inspiración al escribir una escena

Hay veces en las que sabes lo que quieres contar, qué personajes aparecen pero es el escenario lo que se te atasca. O tal vez no sabes cómo seguir adelante tras un diálogo. O simplemente la inspiración no llega. Eso ocurre. Y fastidia en extremo. Por suerte, existen algunos trucos muy simples para facilitarte el proceso de escritura. Deberías recurrir a herramientas que te permitan generar ideas, o acudir a tu cuaderno de escritor, o abrir Youtube. La música es fuente de inspiración, especialmente bandas sonoras de películas de tu género predilecto. Es algo que yo utilizo activamente, para ir tecleando a distintos ritmos en función de la música y lo que me evoca. Mis elecciones son Final Fantasy, Nox Arcana y Adrian von Ziegler para fantasía y Audiomachine, Two Steps from Hell y Battlestar Galactica para ciencia ficción. Busca el tuyo y házmelo saber.

Estructura al escribir una escena

Puede que escribas por descubrimiento y no tengas nada planificado, pero lo cierto es que sí deberías saber algo sobre la dirección que tus escenas van a tomar. Y, como hemos visto, a qué propósito sirven. En mi caso (saliendo un poco de lo que dice Sanderson) me gusta decir que escribir escenas es un proceso de Necesidad -> Acción -> Reacción -> Repercusión. Y es a este esquema al que me ciño cuando me pongo a escribir una escena, normalmente como continuación de una escena anterior. Una vez terminada, me servirá de punto de partida para el futuro.

Necesidad: ¿Qué es lo que se necesita y por qué? ¿Qué eventos previos han condicionado que estemos en este punto? Esta parte puede ser invisible. Son sucesos que el lector ya conoce (escenas previas) y ahora buscan resolución.

Acción: ¿Qué es lo que hacen los personajes para cumplir sus objetivos? ¿Cómo son capaces de realizarlo? Es tanto el núcleo como el inicio de la escena.

Reacción: ¿Qué sale mal? ¿Quién se opone y qué está dispuesto a hacer para impedirlo? La reacción es el resultado de las acciones del mundo (y los figurantes) como respuesta a la iniciativa de los personajes.

Repercusión: ¿Cómo estamos al acabar la escena? ¿Se han solucionado los problemas o han empeorado? ¿Qué futuras acciones pueden ocurrir como consecuencia de los actos de los personajes? La repercusión es una suma entre las acciones de los personajes y las reacciones que desencadenan. No debería ser un sistema suma cero en el que alguien se lleva todo el premio. Sino algún punto a medio camino entre el éxito y el fracaso. La repercusión es, además, los cimientos de una futura escena.

La escena y el punto de vista

A menos que estés escribiendo en tercera persona omnisciente, la escena será descrita al lector a través de los ojos del personaje. No deberías incluir nada que esté a la espalda del personaje, y sí lo haces será después de que se gire o cambie de posición. Esto también puede ser muy útil para introducir un nuevo elemento del escenario a mitad de escena.

El contenido del escenario puede, y debería, variar en función del personaje. ¿Qué significa esto? Cada persona percibe algo distinto cuando está en un lugar, en función de su forma de ser. Un soldado percibirá las estructuras militares; un académico, el tipo de arquitectura propia del Viejo Imperio; un ladrón, buscará salidas o riquezas. De este modo, no solo describes el escenario, sino también al personaje. Dos por el precio de uno.

Los personajes dentro de la escena: protagonistas y figurantes

Los personajes que haya en una escena deben tener una razón para ello. No basta incluirlos porque les tienes mucho aprecio y quieres que estén siempre presentes. Si no aportan nada, elimínalos de la escena y dales algún otro quehacer. Es posible que con un simple “Eric está interrogando al maquinista” puedes generar una nueva escena más adelante. Sin necesidad de tener a Eric revoloteando en esta. Si por alguna razón es necesario incluirlos debes tener en cuenta su número, y cómo van a repartirse los párrafos de los que disponen en esa escena. Un diálogo multitudinario donde todos quieren destacar se convierte en un caos para el lector. Y no quieres eso. Tal y como mencioné en el apartado sobre diálogos, lo mejor es que un par de personajes sean los que lleven la batuta.

Los figurantes son parte del escenario. Gente que está ahí con sus preocupaciones ajenas a la trama de tu novela. Sirven para darle vida a la escena y poder aligerar una lectura que no quieres que esté excesivamente centrada en los personajes, porque si te dedicas a la fantasía y la ciencia ficción quieres que al escribir una escena se perciba tu mundo y no te olvides de él.

Escribir una escena de combate

Llegamos a un punto peliagudo. ¿Cómo debo describir la lucha para que luzca bien? Las escenas de combate son el resultado del agotamiento de otras alternativas. Eso no quiere decir que sean escenas de segunda. No. Lo que implica es que el combate debería ser, especialmente si tu novela quiere ser realista, el último recurso. Pocos personajes querrían arriesgar su vida en un combate si creen que pueden encontrar otra solución al problema. Puede que haya un loco en el grupo, pero es poco probable que haya cuatro o cinco.

Sanderson explica una serie de reglas sobre escribir escenas de combate. La primera es no hablar sobre escenas de combate. Al igual que ocurría con el personaje, hay que mostrar el combate, no explicar lo que sucede. Menos aún explicar cómo se debe luchar. En nuestro mundo multimedia se pueden hacer largas secuencias de lucha porque son muy visuales. Existen combates finales de veinte minutos (una sexta parte) en muchas películas. En el cine, el golpe a golpe es entretenido; en una novela, no.

¿Qué sucede si una sexta parte de vuestro libro es una escena de combate? “Le golpeó. Y le golpeó. Le volvió a golpear de una forma más chula. Y golpe. Y le lanza un martillo. ¡Hay polvo en el aire!”. Durante cuarenta páginas.

Por el contrario, hay escritores que reducen las escenas al mínimo. Únicamente dicen quién muere, después continúan la historia. Es posible que esta ausencia de escenas de combate se deba a algún tipo de cliffhanger, en cuyo caso puede ser de ayuda. Pero yo pienso que un poco de combate puede ayudarte a escribir una escena más completa y satisfactoria.

Un personaje, un combate a su alrededor

Lo importante es una escena de combate es ser claro. Dejar claro quién ha sido herido, quién no y quién sigue vivo. El lenguaje ha de ser simple, ausente de metáforas a excepción de las que pueda usar el personaje (olía a metal caliente como una forja tras un duro trabajo), para darle velocidad. Evita las palabras estridentes (ya sea ahora o durante la fase de revisión) que puedan retrasar la lectura. El combate debe ser breve, rápido y conciso.

Otro punto a tener en cuenta es la posición de los personajes. Si el personaje entra en combate con dos compañeros, los lectores quieren ubicarlos mientras siguen las acciones del protagonista. Por eso es recomendable ceñirse a un único punto de vista. Hay dos tipos de caos en un combate: el que siente el lector yendo de lado a lado, y el que siente el personaje acosado por sus enemigos. El segundo es el que queremos. En relación a esto, hay que tener presentes cuáles son las motivaciones del personaje en el combate y qué espera conseguir. ¿Matar a alguien? ¿Sobrevivir? ¿Humillar a un rival?

Grandes combates

En combates a gran escala es aconsejable reflejar que el personajes es minúsculo en comparación con lo que sucede. Solo quiere salir de ahí con vida. Libran su propia guerra entre su entrenamiento y su instinto de supervivencia. Es su conflicto interno. La GUERRA, en mayúsculas, tiene mucho de intimidación, retiradas, ataques rápidos y violencia aleatoria antes de que la auténtica lucha llegue a ocurrir. Si es que lo hace. Con menos de un 10% de bajas los ejércitos ya huyen. Si uno de cada diez muere a tu alrededor sabes que vas a perder, por lo que sales corriendo antes de que todo se desmorone. Porque lo hará, tú solo te anticipas. En la guerra nadie gana. Uno sufre y el otro sale huyendo.

Los Héroes es un ejemplo de novela con combates masivos bien narrados. El lector no pierde nunca de vista cuál es la situación de la batalla, las estrategias y cómo se van desarrollando conforme la trama avanza. Esta narración es la máxima expresión del combate, pues no se trata de escribir una escena en torno a la lucha, sino toda una novela.

Los Héroes es un buen ejemplo de novela con combates masivos. Fuente

Un combate escrito

Ahora toca hablar sobre lo que NO pueden hacer las películas pero tu novela sí. Puede mostrar los pensamientos de un personaje, especialmente si se utiliza la tercera persona. Aquí hay que tener cuidado de mostrar. Es mejor que el pensamiento del personaje sea una reacción rápida a la descripción en lugar de revelar información sobre el escenario (con una frase descriptiva); un personaje con entrenamiento militar tendrá más reflejos que pensamientos. También está la posibilidad de jugar con los cinco sentidos, tal y como se vio en el artículo sobre descripciones

Una segunda ventaja es poder alterar el ritmo, acelerar o frenar en función de las circunstancias. Un presupuesto ilimitado de efectos especiales (puedes volar todo un escenario). Y algo que Sanderson hace es mostrar la mecánica de sus sistemas de magia durante un combate, algo muy claro en El Imperio Final.

En busca de un combate realista

Concerniente al realismo de las escenas se puede ser flexible. La realidad indica que si se recibe unaaherida ya no se lucha durante el combate. Punto. Si todos están entrenados, dos contra uno, el uno pierde. En esos solo se puede ganar mediante la intimidación, demostrar que al menos uno de ellos puede morir. En un combate sin armas, el que gana es el que no está derribado en el suelo, que es quien recibe numerosos golpes inmisericordes. Algo más de información sobre combates de ambiente medieval se puede encontrar en esta serie de artículos de Ana Kratzen. Y para los de ciencia ficción quizá os sirva este sobre armamento espacial o sobre abordajes¿Cómo sabemos si un combate es aburrido o confuso? Nuestro grupo de escritura nos lo hará saber. Y si aún no tienes, ¡busca uno!

Y hasta aquí el artículo sobre cómo escribir una escena. ¿Tienes algo que opinar sobre lo dicho? No dudes en dejar un comentario y si quieres estar al tanto de más artículos sobre cómo escribir fantasía y ciencia ficción (válido para todo tipo de géneros, la verdad) te invito a que te suscribas a mi lista de avisos.

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Carlos Pérez Casas

Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Es profesor, escritor y corrector ortotipográfico. Autor de dos novelas (El Señor es mi pastor y El alguacil) y, por el momento, fiel participante de NaNoWriMo.

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