• contacto@carlosperezcasas.com

Autoridad racional: el realismo al escribir

Autoridad racional: el realismo al escribir

El otro día estaba reunido con mi grupo de escritores, comentando nuestros últimos capítulos en espera de poder mejorarlos cuando surgió el término autoridad racional. Intrigado, les pregunté qué era eso. Maribel, mi compañera y redactora en el blog Fantasy Spotlight, me respondió: “Cuando sabes de lo que hablas al usar el vocabulario correcto“. Maribel y yo estabábamos leyendo un texto de una novela de fantasía en la que aparecía la palabra “saya”. ¿Qué es eso? “Una especie de túnica medieval pero que no es una túnica”.

Autoridad racional: la palabra adecuada

Usar la herramienta adecuada en el momento adecuado

Y he ahí la diferencia, porque cualquier otro escritor, entre los que me incluyo yo, hubiera puesto túnica (es la ropa medieval estándar) y habría avanzado a la siguiente palabra. Pero Lola Basavilbaso y Luis Constante son historiadores del arte, y tratan con mucho cariño el mundo de Êrhis. Sus personajes llevan la ropa que les corresponde por su linaje y oficio. Eso les otorga autoridad racional.

Ventajas de la autoridad racional

No es la primera vez que te hablo de usar la palabra correcta para cada situación. En el artículo sobre descripciones en la fantasía Sanderson hablaba de que cada palabra, cada oración, debe ser la adecuada para acortar las descripciones y hacerlas más concretas. A ese trabajo hay que añadirle otro y es el de probar a tu lector que no escribes sobre temas que no comprendes. Que realmente te gusta lo que haces, y por eso has ampliado tu vocabulario.

Piensa en los jugadores de World of Warcraft o algún juego similar, cómo usan palabras tipo “DPS”, “Rogue”, “Tankear”, etc. Para ellos, es algo natural, porque han invertido tiempo en el juego. Se demuestra por cómo hablan. Tu labor como escritor es que tus palabras también muestren que has estado un tiempo en el mundo de la fantasía y la ciencia ficción. Y dominas nuevas palabras.

Utilizar el vocabulario adecuado te permite ser más inmersivo. No es lo mismo hablar de la parte delantera del barco que de la proa. O ir describiendo cómo el capitán saborea la sal en la brisa mientras el cómitre anima con su látigo a que los galeotes continúen bogando que decir, los remeros reman con viento favorable. Con la primera frase puedes sumergir al lector en el escenario de tu novela con mucha más eficacia. Y eso recompensa.

Recopilar información de forma activa

Esto de la autoridad racional no es cosa de un día. Ni tienes que matarte la cabeza a trabajar para alcanzarla cuanto antes. Como casi todo en el oficio de la escritura, se va cultivando con el tiempo. Basta con que realmente te intereses por el género de tu novela e investigues fuera de la ficción. Esos libros que hablan de tecnología o descubrimientos. Como Aquí hay dragones, una lectura interesante que consulto para mis artículos de transhumanismo. O Inteligencia artificial: lo que todo el mundo debe saber, para la robótica. Pero más allá de libros y más libros puedes encontrar información muy útil en casi cualquier parte. Incluso en los videojuegos.

El curioso caso del disyuntor de Amanda Ripley

Con la idea de la autoridad racional rondando por el fondo de mi cabeza, seguí con mi vida. Y en una de esas actividades rutinarias que nada parecen tener que ver con el oficio de escritor, me puse a jugar a Alien Isolation. Los videojuegos de terror me encantan por esa atmósfera que siempre les acompaña. Y en este caso, los del departamento gráfico habían hecho un esfuerzo para que todo tuviera en el ambiente retro de la primera película de Alien. “El futuro es viejo”, suelo decir a menudo. Así que deduciréis por qué este juego me gusta tanto. La estética es asombrosa. Y la banda sonora, ni os cuento.

En esas estaba yo, llevando a la pobre Amanda Ripley de conducto en conducto mientras humanos, androides y un xenomorfo trataban de matarme cuando alguien me pidió que activara el disyuntor. Menos mal que el mapa me decía qué hacer, porque no tenía ni idea de qué es eso. Así que la voz de Maribel acudió a mi cabeza y puse el juego en pausa. “Yo debería saber de estas cosas, escribo ciencia ficción”.

Un disyuntor es el nombre de lo que comúnmente denominamos “los plomos”. Y yo, sin enterarme. Si ya eres habitual de mi blog sabrás que estoy escribiendo la continuación de El Señor es mi pastor, y el escenario esta vez es una nave espacial de creación propia. Una nave espacial con un motor de fusión de helio-3 y deuterio porque genera radiación de neutrones. Por eso lo escogí. Y yo sin saber lo que es un disyuntor.

Tanto quebradero de cabeza para esto…

¿Dónde conseguir información?

Viviendo en la sociedad que vivimos, Internet es una buena fuente de información. Es ahí donde deberías empezar. Pero claro, no existe océano más grande que el Océano Google. Es necesario reducir el área de búsqueda. Si escribes ciencia ficción te recomiendo que te pases por mi recopilatorio de artículos a los que llamo Ciencia con ficción. Allí puedes consultar sobre infraestructura, astrofísica o transhumanismo. Pero hay muchos más peces en este mar.

En el mismo ambiente que mis artículos está la web Tintes de Ciencia, muy centrada en temática de laboratorios y biología aplicada a la ciencia ficción; CabalTC, para el ámbito de la tecnología; y María del Mar Gler con su La ciencia de la ciencia ficción. Si hay más, te los añadiré aquí. Y si tú los encuentras, te agradecería que me lo dijeras.

Desventajas de la autoridad racional

También las tiene. Y no son nuevas. De hecho, fue Alien Isolation quien me lo recordó. Invertí un exceso de horas en jugar porque cada elemento que encontraba lo añadía a mi cuaderno de escritorLa autoridad racional, y el deseo de alcanzarla, es un viejo problema de los escritores arquitectos: pasamos más tiempo planificando la novela que escribiéndola. Eso es lo que me pasa con Sueños oscuros, la segunda parte de Hijos del Cirujano. Que no la escribo porque sigo planificando todo. Y ha tenido que llegar Alien y su maldito disyuntor para provocar otro retraso. No es culpa suya, desde luego, pero siento la necesidad de hacer caso y aplicar autoridad racional a mis novelas.

El segundo problema que te puedes encontrar es que empieces a usar un lenguaje excesivamente tecnificado. Lo he visto en la novela El marciano de Andy Weir, donde el lenguaje es complejo pero aceptable y, mucho más aún, Marte Rojo, de Kim Stanley Robinson. Odié tanto ese libro por culpa de su autoridad racional que no he vuelto a tocar una novela del autor. Yo quería entretenerme, no sacarme un doctorado en Física. Procura no cometer ese error. La autoridad racional tiene que ser un vocablo aquí y allá, no estar omnipresente. 

Cuándo aplicar la autoridad racional

El remedio contra la enfermedad del exceso de worldbuilding es saber dejar cosas para más adelante. Me explico. La autoridad racional no es algo que debería ser natural en ti, al menos, no en un primer momento, sino que debe ser una respuesta a una duda. Cuando estés escribiendo una escena de combate en el espacio y necesites información sobre armamento espacial no deberías dejar de escribir para recopilar esa información. Sigue escribiendo, y en una nota aparte (o en la pestaña del Inspector si usas Scrivener) deja un recordatorio de que hay algo que tendrás que arreglar EN OTRO MOMENTO.

Esto es algo que Sanderson comentó en sus clases. Decía que se encontró con una situación en la que había un personaje herido de hacha. “¿Y cómo lo curo?”. Sanderson no sabía muy bien cómo tratarlo así que escribió “El médico lo trató y su salud mejoró”. Y siguió escribiendo. La autoridad racional tuvo que esperar hasta el cuarto borrador, tras haber consultado a un médico de verdad. De este modo consiguió escribir la novela, primero, y solucionar su duda, después. Si te paras, no terminarás la novela.

Hasta aquí el tema de hoy, si te ha gustado o tienes algo que añadir te invito a que dejes un comentario. Y si quieres estar al tanto de más artículos como este te invito a que te suscribas a mi lista de avisos para recibir las últimas novedades.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Carlos Pérez Casas

Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Es profesor, escritor y corrector ortotipográfico. Autor de dos novelas (El Señor es mi pastor y El alguacil) y, por el momento, fiel participante de NaNoWriMo.

Deja tu mensaje