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Aleación de Ley

Muchas veces al terminar una saga hemos querido más. De algún modo los finales que nos satisfacen pronto parecen huecos. Brandon Sanderson nos impresionó con la trilogía original de Nacidos de la Bruma y ha decidido sacar algunas ideas del cajón para ofrecernos Aleación de Ley, una novela de fantasía en la era de la Revolución Industrial. Como era de esperar, el autor ha sabido utilizar viejas ideas y combinarlas con algunas nuevas, creando una novela entretenida. Por desgracia, lo tiene crudo para sobrevivir a sus predecesoras.

Revólveres y magia. Fuente

Queriendo contar el qué pasó después

La trilogía original de Nacidos de la Bruma era sencillamente demasiado buena para dejarla en el pasado. Los incondicionales de esta saga son tantos que cualquier cosa publicada en relación con ella se vendería con facilidad. Por suerte, Sanderson no nos ha dado cualquier cosa. Si bien lo tiene difícil para seguir la estela El Héroe de las Eras hay muchas cosas en Aleación de Ley que alegrarán al lector. El autor norteamericano respeta su oficio y su cajón de ideas siempre guarda algo que merece la pena incluir.

Scadrial ha evolucionado a raíz de los acontecimientos de una época donde Vin, Kelsier y los demás son poco más que leyendas. El mundo ha seguido su rumbo después de los “apaños” que le hizo Sazed. Y ahora es un planeta perfectamente normal. Sin montes de ceniza ni brumas asesinas. Pero todavía hay héroes y villanos.

Héroe de las Eras

No más secretos

Con El Héroe de las Eras, termino la trilogía original de Nacidos de la Bruma, y no puedo dejar de deleitarme con el buen sabor de boca que me ha dejado este capítulo final. Ha sido algo asombroso, un gran ritmo narrativo que se equipara al de la primera novela y una angustiosa y oscura lucha contra un enemigo abrumadoramente superior. Los secretos, siempre los secretos, han sido el mayor obstáculo de los protagonistas. Y por fin se nos han revelado.

El plan de Sanderson

Lo tenía todo planeado. Las miguitas de pan que nos fue dejando en las dos primeras novelas nos han ido llevando hasta el final. Las pistas estaban ahí para quien supiera verlas (yo no). Nos las iba revelando y ahora, en el tercer volumen, por fin se nos muestran con claridad. Nos golpea el grado de planificación del autor a la hora de construir su novela. Eso lo sabía. Esto lo sospechaba. ¡Eso no me lo esperaba!

El cierre de la trilogía es perfecto, con poca o ninguna cuenta pendiente y despertando maravillosas sensaciones de asombro en el espectador. Era imposible pasar las páginas más rápido, devorar los párrafos con mayor entusiasmo, deseando saber más y más sobre el resultado final.

Ten fe. El Héroe vendrá.

El Pozo de la Ascensión

El Pozo de la Ascensión, una novela de transición

Me duele mucho decir esto, pero Pozo de la Ascensión no cumple con las expectativas generadas por Imperio final. La novela pierde frescura en la ambientación del mundo y si bien la prosa de Sanderson hace que esta novela se lea con fluidez pese a su considerable tamaño no es menos cierto que la línea argumental pierde mucho fuelle. Ni es autoconclusiva ni tiene un planteamiento tan interesante como su predecesora: es una novela para mostrarnos más de un mundo que ya conocemos.

El peso del mando

Sanderson viene a responder una pregunta que se hacía George RR Martin. ¿Qué hacen los buenos una vez consiguen el poder? Bien, este libro es una respuesta a esa pregunta. Que nadie se confunda, esto es una novela; pero, desde mi punto de vista particular, he decidido tomármelo en parte (y solo en parte) como un ensayo sobre el poder y las acciones necesarias para mantenerlo mientras se intenta ser justo con el pueblo. Viene a mostrarnos cómo la realidad choca con los pensamientos de un idealista político, Elden Venture, al que se le ha dado la singular oportunidad de poner a prueba las más utópicas formas de gobierno. La realidad le da una bofetada en la cara.

¿Seré mejor que el Lord Legislador?

Imperio final

El Imperio Final, siempre hay otro secreto

He de decirlo: El Imperio final es tan bueno como me habían asegurado. Al menos, esta primera parte me ha resultado increíblemente satisfactoria. Su trama, sus personajes, su magia y, por encima de todo, su ambientación hacen de esta novela de ágil un lenguaje tanto un indispensable de la lectura como algo que recordarás con satisfacción. Se merece las alabanzas que recibe.

No podéis oponeros al Lord Legislador

Llovía ceniza, y la opresión se ciernía sobre los skaa

La ambientación en la que Imperio final nos introduce es la de una sociedad estratificada ya no en nobles y siervos, sino en nobles y esclavos (skaa). Un sistema más inamovible que una puerta oxidada en la que el más mínimo intento de existencia de una clase media (los mestizos) es inmediatamente exterminada por los inquisidores del Lord Legislador. Y si ser un skaa ya es lo bastante malo ahora, para colmo resulta que llueve ceniza del cielo; el sol es rojo; las plantas, marrones; y por las noches todo queda envuelto en una bruma mística en la que hay monstruos o, peor aún, nacidos de la bruma, nobles con poderes jugando a las conspiraciones palaciegas. Y asesinando.

Lo que se nos presenta es un mundo oscuro y opresivo. Carece de la crueldad propia de la fantasía oscura (o grimdark) pero aún así resulta lo bastante agobiante y envolvente para que sientas la incapacidad de los skaa para sentirse seguros ni un solo momento.