• contacto@carlosperezcasas.com

Archivos de la etiquetas Fantasía

Describir en una novela: concreción y diálogo

Una novela es una historia que cuentas a través de palabras. Usas los párrafos para describir a los personajes, qué dicen y cómo actúan. Pero hay que tener cuidado. Demasiada información puede agotar al lector, poca le dejará confuso. Y decírsela directamente puede molestarle.

La frase “un perro que aún no ha sido comido” revela muchísima información en pocas palabras. Fuente.

Describir: ¿cuánto es necesario?

Lo más habitual es que el escritor describa en exceso. Ocurre siempre. Especialmente en el primer borrador. Por un lado, es lo que debes evitar; por otro, no tienes que preocuparte por ello, ya que durante la fase de revisión es algo que solucionarás. Estaría bien que aprendieras, especialmente en los primeros momentos de tu carrera, a describir lo justo, pero no hay ningún problema en escribir de más. Recortar es fácil.

Una vez dicho eso, Sanderson aclara cómo se debe describir y qué herramientas utilizar en cada caso. Las más relevantes hacen referencia al uso del lenguaje (no debe ser elevado y academicista, sino preciso), la secuenciación de la información y el uso del diálogo para descargar la densidad del texto.

Los Héroes, de Joe Abercrombie

Con esta novela me ha quedado muy claro cuánto le gustan a Abercrombie las escenas de combate. Estoy muy tentado de darle el calificativo de “escrito con la sangre de los personajes”, como ya hiciera con La mejor venganza, pero reflexionando he considerado que si bien aquí la cantidad de sangre derramada es mayor, por ser una batalla, no llega al nivel de salvajismo de aquella novela. Por lo menos en Los Héroes alguno de los personajes sale bien parado.

Extra de luchas y de ambiciones. Fuente

¿Por qué luchamos?

Esa es la gran pregunta de la novela. A la cual se podría añadir, ¿qué demonios ha pasado? Tengo que decirlo: la novela es un anticlímax. Es más, el propio Abercrombie, en la novela, lo deja entrever cuando dice “la paz es un anticlímax”. Los Héroes carece de historia o incluso de conflicto. Relata los tres días de una batalla, su preparación y sus consecuencias; sin embargo, no sé cómo decirlo… No pasa nada. Todo sigue igual que al principio de la novela. Excepto por los cadáveres, claro. No es la primera vez que me pasa con una novela de Abercrombie.

Sí tiene personajes, y muy buenos. Al igual que también tiene una narrativa fluida (mucho más que en sus novelas anteriores) que satisface ese dinamismo que una novela de acción necesita. Hay mucha acción, con gran calidad en las descripciones y claridad en el lenguaje. Y son estos elementos los que hacen de Los Héroes una novela que he disfrutado muchísimo. “Solo una página más”, me decía. Promesa sistemáticamente incumplida. Quería saber más de Calder y el sargento Tunny.

Aleación de Ley

Muchas veces al terminar una saga hemos querido más. De algún modo los finales que nos satisfacen pronto parecen huecos. Brandon Sanderson nos impresionó con la trilogía original de Nacidos de la Bruma y ha decidido sacar algunas ideas del cajón para ofrecernos Aleación de Ley, una novela de fantasía en la era de la Revolución Industrial. Como era de esperar, el autor ha sabido utilizar viejas ideas y combinarlas con algunas nuevas, creando una novela entretenida. Por desgracia, lo tiene crudo para sobrevivir a sus predecesoras.

Revólveres y magia. Fuente

Queriendo contar el qué pasó después

La trilogía original de Nacidos de la Bruma era sencillamente demasiado buena para dejarla en el pasado. Los incondicionales de esta saga son tantos que cualquier cosa publicada en relación con ella se vendería con facilidad. Por suerte, Sanderson no nos ha dado cualquier cosa. Si bien lo tiene difícil para seguir la estela El Héroe de las Eras hay muchas cosas en Aleación de Ley que alegrarán al lector. El autor norteamericano respeta su oficio y su cajón de ideas siempre guarda algo que merece la pena incluir.

Scadrial ha evolucionado a raíz de los acontecimientos de una época donde Vin, Kelsier y los demás son poco más que leyendas. El mundo ha seguido su rumbo después de los “apaños” que le hizo Sazed. Y ahora es un planeta perfectamente normal. Sin montes de ceniza ni brumas asesinas. Pero todavía hay héroes y villanos.

El último deseo

Nunca he jugado a The Withcer, ni tengo planes de hacerlo en un futuro cercano, pero es imposible ignorar su existencia y, en el mundo literario, a su creador. Entre unas lecturas y otras me deambulaba por la cabeza de leer la saga del brujo cuando tuviera tiempo. Y resulta que en mi biblioteca municipal los tienen todos en perfecto estado. Ya no había más excusas para posponer su lectura. Así que cogí El último deseo y esta reseña refleja mis impresiones.

Soy un tipo peligroso y muy eficaz en lo mío

De monstruo en monstruo y cobro porque me toca

La premisa es que Geralt de Rivia es un cazador de monstruos y cobra por sus cabezas. Una especie de mercenario muy particular con gran talento y unas habilidades sobrehumanas que le hacen muy superior al soldado ordinario. Ideal para enfrentarse a criaturas y poderes malignos que la gente de a pie prefiere evitar. Y un imán para los problemas y las habladurías. Y es que alguien que escoge como profesión enfrentarse a lo peor de lo peor no es una persona con la que quieras entablar amistad.

El aliento de los dioses, de Brandon Sanderson

Hay algo en los libros de Brandon Sanderson que te permite identificarlos aunque te dieran solo el texto sin referencias sobre quién es el autor. Y es el cómo se presenta la magia. No hablo de cómo funciona o qué capacidades tiene, si no de qué ha hecho el mundo de ella. La ha normalizado. La masa social está al tanto de su presencia y no la considera un cuento de hadas, si no que es consciente de su existencia. De su poder. En El aliento de los dioses esa magia se ha elevado a la categoría de religión oficial.

Mi aliento al tuyo. Mi vida a la tuya.

Una religión hecha a imitación del mundo

La mayor grandeza de El aliento de los dioses es cómo la magia del mundo ha impregnado la sociedad hasta el punto de asumirla como algo cotidiano. O como aberración. Los practicantes de esta magia no se esconden, salvo cuando necesitan discreción, si no que exhiben su grandeza y alardean de ella. Obligando a la sociedad a que lo acepte. En algunos casos, a que se resigne por no poder imitarles.

Y así, la magia se extiende a la religión, al gobierno y a toda la sociedad de Halladreen. La ambientación es consecuencia de su presencia y todo aire de misticismo queda borrado de inmediato. Los sacerdotes más importantes son los que más alientos tienen, lo que implica las mejores posiciones en la sociedad, esto se extiende incluso a quienes no son eclesiásticos pero sí practicantes de magia. La escala social es bastante flexible y puedes ascender en función de tu número de alientos.

Los dioses de Halladreen son los Retornados, hombres y mujeres que murieron en circunstancias heroicas y han regresado a la vida. Sus fieles les agasajan y rinden pleitesía en espera de que un día entreguen su aliento divino, curando al bendecido. Una muy interesante oligarquía religiosa en la que los dioses son reales, lo cual facilita creer en ellos.

Subgéneros de fantasía y ciencia ficción

¿Por qué los subgéneros son tan importantes al escribir una novela?

¿Quieres que tu novela la lean niños, adolescentes o adultos? Escribe sobre lo que les interesa. En esta segunda entrega de cómo escribir fantasía y ciencia ficción voy a hablar de los subgéneros de la fantasía ya la ciencia ficción. Brandon Sanderson afirma que el género literario viene marcado por saber entender a tu público objetivo. Cada segmento de audiencia tiene unas necesidades o tabús concretos que debes comprender a la hora escribir tu novela. Y es muy importante que los conozcas. Especialmente si vas a escribir una novela para niños.

Dentro del mundo editorial existe cierta terminología que hay que aprender a utilizar. La más básica hace referencia a la longitud de la novela. Se mide en palabras, no en páginas. La cantidad de palabras por página varía en función del formato de la novela o del tamaño de la fuente en los libros electrónicos. Lo único que se mantiene firme es el número de palabras. Empieza a pensar en esa unidad.

Sanderson explicando los subgéneros de la fantasía. Fuente.

Después llega la categorización en subgéneros. ¿Por qué esto es importante? Porque determinará hacia qué mercado se va a orientar tu novela y qué clase de contenidos va a ofrecer. ¿Significa esto que tienes que seguir estas instrucciones? Rotundamente no. Brandon Sanderson trata de mostrar unas directrices a seguir a la hora de escribir tu novela, pero no reglas inviolables. Concerlas te perite saber cuál de esas normas quieres romper, y cómo hacerlo de un modo adecuado.

La piedad del Primero, de Pablo Bueno

Hombres siniestros para amenazas ocultas

En el seno de un poderoso imperio que representa a la única civilización digna de ese hombre se halla un peligro mortal: las brujas. Capaces de controlar la Voluntad como ningún otro son una amenaza herética para la religión de Thommen, dogma imperial. El Monasterio es el lugar donde se entrenan a los más leales servidores del Imperio: los árbitros, garantes de la justicia y la ley. Entre los mejores de ese selecto grupo surgen los inquisidores, funcionarios dotados de un poder casi ilimitado y conocedores de oscuros secretos con los que vencer a cualquier adversario. Incluidas las brujas. Este es el mundo de La Piedad del Primero

El título evoca a la dura prueba del primer Emperador, llamado el Piadoso, que tuvo que dar muerte a Thomen, hijo del Credor, para acabar con el sufrimiento que padeció a manos de las brujas.

Antes de que los cuelguen

La guerra desde el puesto de mando

Retomamos lo que dejamos en La voz de las espadas. En esta segunda entrega de La Primera Ley se nos presenta la guerra vista desde una distancia insegura: el campo de batalla. Arriesgando la vida de los personajes pero sin situarlos frente a una muerte segura, Abercrombie nos entrega una buena butaca para ver cómo se dedica a destrozar el mundo que creó para sus novelas. En Antes de que los cuelguen habrá fuego. Mucho.

Abercrombie por fin nos presenta una historia hilvanada en torno a una línea argumental, algo que no parecía muy claro en su primera entrega. ¿Y qué mejor trama para una novela de fantasía oscura que una guerra? Mejor aún, dos. Y por qué no añadir, ya que estamos, una amenaza apocalíptica sobre este mundo. Al fin y al cabo, esto es Abercrombie: causar destrucción parece ser lo suyo.

 

Arde, Dagoska. ¡Arde!

Delbaeth Rising

Una partida de rol entre amigos

Esa es la mejor definición que se me ocurre para describir Delbaeth Rising: camino de odio. Una partida de rol. Tira un dado de 20 caras, el número que saques son los enemigos que matas este turno. Toma. Te vuelve a tocar. Una novela que he leído como parte de una Lectura conjunta en la que ahora os ofrezco mis valoraciones. Tras mostraros mi opinión sobre la novela, os dejaré los enlaces a las reseñas de los otros participantes por si queréis comparar opiniones.

Lo del odio va muy en serio…

Héroe de las Eras

No más secretos

Con El Héroe de las Eras, termino la trilogía original de Nacidos de la Bruma, y no puedo dejar de deleitarme con el buen sabor de boca que me ha dejado este capítulo final. Ha sido algo asombroso, un gran ritmo narrativo que se equipara al de la primera novela y una angustiosa y oscura lucha contra un enemigo abrumadoramente superior. Los secretos, siempre los secretos, han sido el mayor obstáculo de los protagonistas. Y por fin se nos han revelado.

El plan de Sanderson

Lo tenía todo planeado. Las miguitas de pan que nos fue dejando en las dos primeras novelas nos han ido llevando hasta el final. Las pistas estaban ahí para quien supiera verlas (yo no). Nos las iba revelando y ahora, en el tercer volumen, por fin se nos muestran con claridad. Nos golpea el grado de planificación del autor a la hora de construir su novela. Eso lo sabía. Esto lo sospechaba. ¡Eso no me lo esperaba!

El cierre de la trilogía es perfecto, con poca o ninguna cuenta pendiente y despertando maravillosas sensaciones de asombro en el espectador. Era imposible pasar las páginas más rápido, devorar los párrafos con mayor entusiasmo, deseando saber más y más sobre el resultado final.

Ten fe. El Héroe vendrá.