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Asteroides: mineral, hábitat y arma

El universo está lleno de piedras. No todo el universo claro, porque la mayor parte es un gran espacio vacío de extensa nada. Pero hay muchos elementos flotando en esa nada. Desde nubes de gases (o gigantes gaseosos) a cuerpos rocosos del tamaño de planetas. Pero hoy os voy a hablar de los primos pequeños de estos últimos: los asteroides.

¿Cómo usar asteroides en la ciencia ficción?

Los asteroides son elementos rocosos, a veces cubiertos de hielo, a veces no, tan pequeños que se ven esclavizados por la fuerza gravitatoria de planetas y estrellas. Esta dependencia hace que su movimiento quede restringido a ciertas zonas, lo que determina su órbita. Una vez capturado por un cuerpo mayor, permanece en su zona de influencia.

Pese a a este pequeñez relativa, no son una broma. Son enormes pedazos de roca. Lo normal es utilizarlos como parte del worldbuilding geográfico. Son lugares, después de todo. Así que los novelistas los tratamos como tales. Sin embargo, parece una lástima que su papel quede relegado a parte del escenario, especialmente cuando te da por reflexionar sobre las posibilidades que ofrecen para la trama.

Y es que su mezcla de movilidad errante, secuestro y procedencia extraña te interesa. Contienen recursos. Pueden proceder de lugares muy lejanos (como marca este artículo de Astrobitácora). Su tamaño y velocidad los hace peligrosos. Sabemos poco de ellos. Todo eso da juego a la ciencia ficción.

Asteroides como fuentes de mineral

Tal y como vimos en el artículo sobre minería espacial, los asteroides son objetos codiciados. En algunos casos, esas rocas flotantes contienen minerales que son escasos en Tierra. Por lo que existen razones económicas para extraer esos recursos y abastecer el hambre insaciable de la industria.

Si has visitado otras páginas de mi blog, sabrás que le tengo un cariño particular a la minería en el espacio. Fueron las inmensas posibilidades de este negocio lo que me hizo adentrarme en la ciencia ficción y entre eso y algunas ideas sobre el transhumanismo dieron a la luz a una novela sobre mineros amenazados por una mortal enfermedad que heredaban de sus padres: El Señor es mi pastor.

Esta ambientado en un planeta, no en un asteroide, pero tiene minería.

De este modo, los asteroides se convierten en el modo de vida de un sector de la población que habrá hecho del espacio si no su hogar, al menos su lugar de trabajo. De esto podría encargarse una poderosa corporación con miles de empleados, pero tal vez te apetezca darle un toque más humano y cercano. Una historia sobre humildes mineros independientes. Gente que hará un sondeo de esas rocas, valorará los potenciales recursos que contienen, viajará hasta ellos para extraer los recursos (sufriendo accidentes, tal vez) y regresará a su base para vender el fruto de su trabajo. Sin embargo, nunca está de más añadir disputas sobre el reparto de los beneficios o la aparición de piratas espaciales. Todo en pos de generar conflicto en un escenario interesante que proporcione una buena trama.

Asteroides como hábitat

Si quieres adentrarte en una historia sobre mineros de asteroides, quizá sea una buena idea darles un lugar en el que vivir. Es posible crear hábitats en su interior (para proteger a los humanos de la radiación cósmica) pero son sitios cómodos. Darán lugar a una interesante sociedad marcada por la baja gravedad, el efecto Coriolis y la escasez de oxígeno y agua. Un lugar no apto para claustrofóbicos. Esto es una fuente de conflicto asegurado pero te impondrá razonar bien sobre lo que se puede y no se puede hacer. Creo que esta idea daría para un artículo completo sobre hábitats. Lo estudiaré.

Pese a que se puede habitar en los asteroides, no son una solución para la superpoblación. Pese a que son muchos, su reducido tamaño y duras condiciones de vida implican una población limitada. No son una salida viable a los problemas presentes y futuros, haría falta colonizar un planeta.

Ahora bien, su reducido tamaño, atmósfera opresiva y hostilidad hacia la vida los convierte en escenarios perfectos para novelas de terror. Especialmente si hay un loco, o una criatura alienígena, que quiere matarte en un sitio del que no puedes escapar y escasean los lugares para esconderse.

Asteroides como amenaza

Bueno, por ahí ronda la película de Armagedón y sus brutos que mandan al espacio. Y Deep Impact, y… La verdad es que un asteroide es una amenaza considerable. Por eso es tan recurrente. Una roca gigante a alta velocidad es un destructor de mundos, por lo que si planeas presentar un conflicto en el primer párrafo que haya algunos asteroides aproximándose al planeta es exactamente lo que iniciará el motor de tu novela.

Los asteroides que viajan sin una órbita definida suelen ser rocas que han sido arrancadas de la órbita estable que tenían originalmente. Como son tan pequeños, es fácil que la gravedad de cuerpos mayores los saquen de su estabilidad. Desde ese momento, recorren el espacio vacío, cambiando su trayectoria y velocidad en función de los campos gravitatorios con los que se cruzan. Vagabundos en busca de una órbita. Durante este viaje de giros constantes podrían chocar con algo. Por ejemplo, un planeta llamado Tierra.

No es un asteroide

Un objeto extrasolar, o uno que lleva milenios con nosotros, no es lo que parece. En Mass Effect, Caronte, la luna de Plutón, es un relé que permite viajar a otros sistemas solares. En El despertar del Leviatán, Phoebe (luna de Saturno) es una nave/contenedor de protomolécula.

Aquí la amenaza ya no es tanto física como existencial. El ser humano se encuentra con lo desconocido y eso genera tanto oportunidades como temor, lo cual lleva a conductas peligrosas. Es una idea que puedes utilizar para establecer una novela sobre contacto extraterrestre.

Campos de asteroides

Frente a la popularizada idea de que los campos de asteroides son un lugar de colisiones constantes donde solo los pilotos más temerarios (Han Solo) se adentran, lo cierto es que esos lugares son bastante pacíficos. Milenios y eones de fuerzas gravitatorias han terminado por atrapar a la inmensa mayoría en unas órbitas definidas. Los anillos de Saturno son polvo, roca y hielo sometidos a la gravedad del gigante gaseoso. Al igual que el Cinturón de Asteroides orbita en torno al Sol y los asteroides troyanos de Júpiter se adscriben a los Puntos de Lagrange. Todo esto genera un territorio que, aunque repleto de obstáculos, es transitable con los cálculos adecuados.

Asteroides como arma

Si la naturaleza puede amenaza a un planeta con la extinción, también el ser humano. La idea de una roca chocando contra un planeta puede convertirse en un proyecto militar. De nuevo, esta idea sale en El despertar del Leviatán (parece que lo pensaron bien al crear el universo) y es brillante por su simpleza. Coges un asteroide, lo sacas de su órbita (gastando energía) y ajustas su trayectoria (gastando energía) contra un planeta enemigo. Ahora es problema de la gente que vive allí. Como táctica militar te ofrece tanto la posibilidad de causar destrucción como la de desviar recursos del enemigo hasta que neutralice la amenaza.

¿Y qué hay publicado sobre el tema?

Lo cierto es que casi todas las novelas ambientadas en el espacio mencionan a los asteroides de un modo u otro. Pero si buscas una donde juegan un papel esencial te diré que he encontrado muy pocas. Me sorprende, teniendo en cuenta su potencial. He tenido que tirar de mi lista de Goodreads para repasar mis lecturas hasta encontrar lo que buscaba. Y la única ha sido El despertar del Leviatán. Esto significa que voy a tener que leer más novelas. O escribir alguna sobre este tema. Como ando corto de tiempo (siempre) preferiría leer. Así que si sabes de alguna novela que incluya asteroides como elemento clave y no como simple decoración te agradecería que lo dejaras en los comentarios.

Hasta aquí este artículo, parte de mi sección de ciencia con ficción, espero que te haya resultado útil y haya enriquecido escribir fantasía y ciencia ficción. Si tienes alguna duda o quieres dejar un comentario, te invito a hacerlo. Y si quieres estar al tanto de más artículos como este te invito a que te suscribas a mi lista de avisos.

Gravedad artificial y natural

Para el ser humano es importante saber dónde está arriba y abajo. No solo por razones de orientación sino porque nuestro cuerpo está diseñado (adaptado) para vivir en lugares con gravedad, en concreto la 1 G de Tierra. Esto ha condicionado la densidad de nuestros huesos y la fortaleza de nuestros músculos. La fuerza de gravedad ha estado ejerciendo su tiranía sobre nosotros toda la vida. Desde el principio de los tiempos. Y no siempre es bueno escapar de ese yugo, por lo que aquí podrás encontrar varios métodos para generar gravedad artificial.

Cómo generar gravedad artificial

Experimentar microgravedad en caída libre

Con la llegada de los viajes espaciales por fin podemos librarnos de su influencia. Flotar en el espacio, sentirnos libres, hacer maniobras imposibles… Y en poco tiempo nos daremos cuenta de que su ausencia es un problema. ¿Cómo te orientas? ¿Cómo te mueves ahora que no puedes caminar? Comer, beber, dormir… todo tiene nuevas normas. Y entonces deseas que haya un método para crear gravedad artificial y volver a la rutina, a lo seguro. El espacio ya presenta suficientes problemas (radiación, frío, vacío…) para tener que lidiar también con dónde demonios está arriba y abajo.

La gravedad es una fuerza de la naturaleza que generan los cuerpos con masa, por muy insignificante que esta sea. Dos objetos tienden a atraerse el uno al otro, resultando en una aceleración que provoca su movimiento. Si pusiéramos dos objetos en el espacio, e ignoráramos todas las demás fuerzas de gravedad, con el paso del tiempo acabarían juntos. Esto se aplica incluso si los dos cuerpos tienen masas muy diferentes. Así, una pieza de Lego en el espacio se siente atraída por la gravedad de Tierra, pero nuestro planeta también se siente atraído por la insignificante pieza de Lego. Sin embargo, la mayor masa del mundo hace que su fuerza de gravedad sea muy superior y su desplazamiento, irrelevante.

Puntos de Lagrange

Puntos de Lagrange: lugares fijos en el espacio

Una cosa debe quedar clara: nada en el espacio permanece inmóvil. Nada. Desde el pepinazo inicial del Big Bang a la fuerza más básica que representa gravedad todo es un suma y sigue en hacer que el universo sea pura cinética. Luna orbita Tierra, todo el maldito Sistema Solar orbita Tierra y Sol se mueve alrededor del centro de la Vía Láctea, abusando de su campo gravitatorio para arrastrar a todo el Sistema Solar con él. Sin embargo, existen algunas caprichosas condiciones en las leyes de la física que hacen posible que existan algunos lugares donde las fuerzas de atracción gravitatoria que ejercen dos cuerpos hagan que un tercero permanezca estacionario. Son los Puntos de Lagrange.