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Magnetismo en la ciencia ficción

Magnetismo en la ciencia ficción

Este es un artículo que quería publicar desde hace tiempo. Se trata de una especie de recopilatorio que va encarado hacia la autoridad racional. Si quieres escribir ciencia ficción, tienes que darle un pequeño toque de ciencia a tu novela. Pequeño. Al fin y al cabo, lo que quieres es contar una historia, y los elementos que la rodean están para darle un matiz especial. Así que voy a darte algunas ideas para decorar con magnetismo tu mundo de ciencia ficción.

Aplicaciones del magnetismo en la ciencia ficción

Esto es ciencia con ficción. Así que hoy vamos a hablar de algunos inventos que pueden enriquecer tu novela sin saltarse a la torera las leyes del universo. Muchos de estos inventos ya existen o, al menos, se consideran aplicaciones realistas del magnetismo, por lo que no estoy aquí descubriendo el fuego. Sin embargo, es bueno que si vas a escribir ciencia ficción entiendas el fundamento básico de algunos de estas tecnologías para que tus personajes también lo sepan gracias a ti. Llegado el caso, pueden tener alguna salida imaginativa que sorprenda al lector.

¿Por qué el magnetismo?

Porque mientras la gravedad es una fuerza natural bastante difícil de engañar, el magnetismo es dócil y puede ser un poderoso aliado. Ya desde la antigüedad se conocían los imanes naturales. Y estos acabaron por dar origen a la brújula, que tan útil resultó en la navegación en alta mar. Posteriores investigaciones permitieron descubrir los electroimanes, que le dio al ser humano la capacidad para fabricar imanes en masa y darle un uso práctico y continuado a la fuerza del magnetismo.

Más allá de la decoración

Aquí encontrarás elementos muy chulos, pero es tu labor que se conviertan en algo más. Una de las cosas que más en serio me tomo como lector es que si la novela presenta una tecnología novedosa o un elemento fascinante este tenga un papel en la historia. De nada me sirve que en tu mundo haya un ascensor espacial si no aporta nada a la trama. Esto es ciencia ficción, quiero ver cómo la tecnología revoluciona el mundo.

Así que si decides incluir alguno de los elementos arriba descritos al escribir ciencia ficción sería buena idea que cumpla una función. Sea para salvar la vida de los personajes o como parte esencial del conflicto. De este modo, tu novela se verá enriquecida. Y los lectores te lo agradecerán (tal vez con una buena reseña).

Botas magnéticas

Empecemos por lo básico. ¡Adoro estos cacharros! Son uno de los elementos más simples y recurrentes de la ciencia ficción. Y como son muy útiles, todo el mundo parece tener unas botas magnéticas. Su principal función es la de combatir la microgravedad en el espacio.

Su funcionamiento es muy simple, tienen unos imanes en la suela que permiten a su portador mantener un pie fijo en el suelo mientras avanza con el otro. No son útiles para correr (pues en algún momento AMBOS pies están en el aire, lo que hace perder agarre) pero sí para caminar tranquilamente. También para dar saltos de una superficie a otra, si el personaje está huyendo.

Hay que tener en cuenta que requieren usarse sobre una superficie ferromagnética, por lo que debes tenerlo en cuenta a la hora de diseñar tu nave espacial. Eso implica que no funcionarán si entran en contacto con algún material cerámico, orgánico, etc.

Tren de levitación magnética

No es ciencia ficción, porque ya existe, pero no por ello deja de ser atractivo. El magnetismo puede usarse para repeler (polos semejantes) o para atraer (polos opuestos). El tren de levitación magnética se basa en el primero. La idea es bastante simple y estoy seguro de que querrás incluirlo en tu mundo colmena.

Se coloca un imán a cada lado de la vía y se dispone otro en la parte inferior del tren. Usando las fuerzas de repulsión se mantiene levitando, lo que hace que la única fricción sea con el aire. Para minimizarla, se le da al tren un forma aerodinámica. Ya solo queda activar otro imán para que vaya  hacia delante. Sencillísimo.

Platillos volantes

Un clásico entre los clásicos de la ciencia ficción. No sé si estás al tanto que, al acabar la Segunda Guerra mundial, la Fuerza Aérea de Estados Unidos estaba interesada en una aeronave de despegue vertical. Dos eran los candidatos más prometedores: el helicóptero y el platillo volante. El ganador fue el primero, pero se filtraron algunas fotografías de los prototipos de platillos volantes y, para despistar a los soviéticos (no sé hasta que punto), se corrió el rumor de que eran naves alienígenas. Siento haberte chafado el misterio de los OVNIS.

Aquellos primeros platillos volantes usan motores a reacción para mantenerse en el aire. Pero también se puede usar el magnetismo. Mi novela El Señor es mi pastor se ambienta en un planeta minero, y el comercio interplanetario se efectúa gracias a un ascensor espacial. Dándole vueltas al asunto, pensé en cuáles podría ser las consecuencia de que tan formidable estructura resultara dañada. Así que necesitaba algún tipo de vehículo que permitiera reparar a gran altitud. Y ahí se me ocurrió el platillo volante.

¿Recuerdas lo de repeler o atraer? Usando el primero en tierra se podría elevar una plataforma (distinta altura en función de la potencia). Con el segundo, se puede dar estabilidad al mantenerse pegado al ascensor espacial y evitar caídas. Así tienes un lugar desde el que mandar un equipo de mantenimiento en caso de avería. Si el problema está en el espacio, basta con usar el magnetismo de atracción.

Velas magnéticas

Las velas magnéticas son una idea extraña. La idea es desplegar una tela imantada que absorbería las partículas eléctricamente cargadas de Sol (u otras estrellas) para generar impulso. Su ratio de aceleración parece ser un poco limitado, pero, según parece, en combinación con un emisor de partículas a bordo de la nave se podría generar una especie de viento magnético que las velas recogerían, lo cual permite una navegación ilimitada. No sé hasta qué punto esto es plausible siguiendo la tercera ley de Newton, pero como idea para la ciencia ficción me parece muy acertada.

Cañón Gauss y cañón de riel

A todo el mundo le gustan los cañones que pegan pepinazos a velocidades supersónicas. El cañón Gauss y el cañón de riel se sirven del magnetismo para conseguirlo. No obstante, conviene usar la terminología adecuada. Pues ambas armas pueden parecer lo mismo pero no lo son.

El cañón Gauss utiliza electroimanes alineados para acelerar un proyectil ferromagnético. Estos proyectiles son supersónicos, por lo que necesitarían ser resistentes a altas temperaturas (wolframio, por ejemplo). Al ser disparos supersónicos dejarían una estela de partículas de aire carbonizadas y el objetivo sufriría un impacto combinado del metal acelerado más plasma (gas cargado eléctricamente). Devastador.

El cañón de rieles será menos popular por su coste económico. En lugar de usar electroimanes aprovecha la corriente eléctrica que circula por dos rieles paralelos para generar un campo magnético y acelerar los proyectiles. Los problemas derivados del sobrecalentamiento también se aplican al cañón de rieles, pero ha de sumarse el enorme consumo eléctrico. Por lo tanto, el cañón Gauss es una opción más asequible.

Escudo protector

Y ya que estábamos atacando, ahora toca defender. No estoy hablando exactamente de un escudo defensivo como el que se ve en las batallas espaciales. Aunque es una idea muy atractiva que tal vez quieras poner en práctica. Me refiero a la clase de protección que un campo electromagnético ofrece frente a la radiación cósmica.

El campo magnético terrestre protege a nuestro planeta del viento solar, que si campara a sus anchas destruiría la capa de ozono haciendo que nos asáramos con los rayos ultravioletas. Algo así de malo le sucedió a Marte. Primero perdió su campo magnético y luego su atmósfera.

Volviendo a lo que nos ocupa. El magnetismo puede usarse para proteger a una nave espacial de la radiación cósmica, lo cual es un elemento a considerar por si te apetece causar problemas en el interior de tu nave y aumentar el conflicto. Yéndonos a un campo más fantástico, podrías considerar que los tripulantes de un pecio espacial que hubiera estado mucho tiempo a la deriva se han convertido en una suerte de mutantes por haber estado expuestos mucho tiempo a la radiación. Tú decides.

¿Te ha gustado este artículo sobre magnetismo?

Hasta aquí el artículo sobre señales aplicaciones del magnetismo, parte de mi sección de ciencia con ficción, espero que te haya resultado útil y haya enriquecido tu idea sobre cómo escribir fantasía y ciencia ficción. Si tienes alguna duda o quieres dejar un comentario, te invito a hacerlo. Y si quieres estar al tanto de más artículos como este te invito a que te suscribas a mi lista de avisos.

 

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Carlos Pérez Casas

Carlos Pérez Casas nació en Zaragoza en 1989. Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza. Es profesor, escritor y corrector ortotipográfico. Autor de dos novelas (El Señor es mi pastor y El alguacil) y, por el momento, fiel participante de NaNoWriMo.

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